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Y ahora qué

A estas alturas a las andaluzas y andaluces nos toca asumir que vamos a ser gobernadas por un tripartito de derechas. Sabíamos que el susanato tenía los días contados, sabíamos, al menos en Almería, que Vox despegaría (como sabemos que despegarán en el resto del territorio español) y sabíamos que por llegar a San Telmo el Partido Popular daría lo que fuera ¿Y ahora qué?
Por lo pronto van reapareciendo como el Guadiana las plataformas y asociaciones fantasmas, satélites de un PSOE herido de muerte. Es previsible teniendo en cuenta que se avecina el mayor ERE de la historia de Andalucía. Al menos ahora señalarán los errores que antes aplaudían, valga como muestra la ley de servicios sociales, una ley aprobada en 2016 con los votos de la derecha y el incomprensible apoyo de PODEMOS. Una ley a la que este tripartito no cambiará una sola coma porque no es necesario para desplegar sus políticas neoliberales y ultraconservadoras en el sector.
Ahora todos aquellos que guardaban un silencio at…
Entradas recientes

Malamente (tra, tra) por Asociación Aires

La mayor satisfacción que me regala día a día este blog es, sin duda, poder conocer a gente entregada al trabajo social por toda la geografía española. Muchas de estas personas además se han convertido en amigas, como Ania y Carmen, co fundadoras de AIRES. Se trata de una asociación que trabaja en Madrid la problemática del sinhogarismo desde el modelo housing first y también ofrecen formación. Están realizando un trabajo muy serio que merece la pena conocer, en cambio ellas no han querido publicitarse y han decidido escribir al son de Rosalía para cerrar el año 2018. Unas joyicas estas Aires, con solo un defecto: Son unas exageradas.
¡Feliz 2019! ¡Tra trá!
Como muchas que leéis este Blog, somos seguidoras y fans de “La Navarro”. Como a las grandes actrices, le precede el artículo al mentarla, así de importante es ella en nuestras trayectorias. Desde esta admiración, imaginad lo que significa para nosotras que nos haya invitado a cerrar el año en esta habitación tan suya y algo nuestra…

Roma

Esta es una entrada acerca de la película Roma y las reflexiones sobre trabajo social que me han venido a la mente al hilo de este magnífico trabajo de Alfonso Cuarón. Si has decidido verla casi mejor no sigas leyendo porque acabaré destripándola. Odio el término spoiler pues no aporta nada su uso cuando en español existe el término destripar que es bastante más gráfico.

La película me ha impresionado. No entiendo de cine, pero entiendo algo de fotografía y la de la peli es simplemente espectacular: los encuadres, los tonos del blanco y negro, maravillosos, el uso del travelling... Por otra parte me ha sorprendido la dirección de actores y (subrayo) actrices que destilan  una emoción que desborda la pantalla tratándose además de personas no profesionales. En fin, resumo mi crítica en palabras de Carlos Boyero:

En 'Roma' todo suena a verdad, su formidable lenguaje visual sirve para expresar  con complejidad sensaciones y sentimientos
Hay dos aspectos de la película que considero …

De desahucios, suicidios, servicios sociales y hartazgo

La noticia del suicidio de Alicia, de 65 años, hace unas semanas me dejó muda, hasta el punto de bloquearme las ganas de escribir todo este tiempo. Alicia decidió lanzarse por la ventana de su piso poco antes de ser desahuciada. El sufrimiento que debió de padecer fue insoportable. Y, según parece, mudo y sordo.

Y de nuevo el juicio popular, la atribución de culpas, lo de siempre: Que si no se lo había dicho a nadie, que si debió acudir a los servicios sociales, que si acudió y no le hicieron caso... Resumiendo, lo importante es que alguien cargue con las responsabilidades. La atribución de la culpa es, sin duda, uno de los hits del neoliberalismo. Ya lo decía Ulrick Beck: atribuir soluciones biográficas a contradicciones sistémicas.

Lo que me indigna es leer idénticos argumentos en intelectuales de la izquierda cañí, prestos a participar en el juego de la derecha desde su atalaya. A estas alturas de la película se ve una en la obligación de matizar que es seguro que existen profesio…

Crónica del CIFETS 2018

Ahora sí, crónica del CIFETS 2018, pendiente tras el desahogo emocional que me permití compartir la semana pasada. Nota preliminar: Si te propones acudir a un congreso universitario como este debes partir del hecho de que se trata un congreso pensado por y para personas del mundo académico. No es una crítica, es solo una constatación. Eso no significa que las profesionales no debamos asistir ni podamos realizar aportaciones, al contrario, a mí me ha sido de lo más productivo, pero ajusto mi expectativa a la realidad.

Dicho esto, me saltaré la estéril polémica de los precios aunque, en honor a la verdad, para estudiantes el coste era de 70 euros si se abonaba en el primer plazo, precio que no me parece prohibitivo, por lo demás cada cual tiene sus propias opiniones que no es cosa mía modificar ni creo que me corresponda hacer aquí (no así en lo referente a congresos profesionales, espacios donde y sobre los que he expresado mi opinión en numerosas ocasiones). Vayamos a lo verdaderamen…

Celebración

Ayer a mediodía llegué a casa de vuelta del CIFETS 2018 muy contenta por lo aprendido, la gente que he conocido y las ideas que me he traído en la maleta. Una de ellas, que emergió en varias de las ponencias, es el concepto de celebración. Tanto Josefa Fombuena como Janet Finn lo explicaron con detalle mientras el auditorio escuchaba asintiendo con la cabeza. Hay que recuperar el sano ritual de celebrar, no me cabe ninguna duda.

La realidad, siempre tan puñetera, se encargó de darme un bofetón para bajarme los efectos del congreso a las nueve de la noche. Fui a llevar a mis padres a su baile semanal y a la vuelta encontré en el teléfono del trabajo (que había olvidado llevarme) tropecientas llamadas perdidas por una persona tutelada que trasladaban enferma desde su residencia al hospital. Media hora había tardado en llevar a mis padres y volver a casa, media hora en la que la residencia llamó a media Almería.

Devolví la llamada, que acabó en una agria discusión con la enfermera de la…

Silencio

Si los muertos permanecen entre nosotros, hoy deben de soportar un día muy extraño. Los cementerios, lugares de silencio, cada uno de noviembre son invadidos por ruidosas hordas de vivos que limpian y acicalan las tumbas de sus seres queridos; opino que en algunos casos lo que se limpia en realidad es la conciencia por aquello que hicimos o dejamos de hacer en vida del finado ¡Las cosas, en vida! dicen en mi pueblo las personas mayores, y no les falta razón, al menos que yo sepa.

Quizá los cementerios sean los únicos lugares civilizados donde reina el silencio y es que los seres humanos no sabemos vivir sin ruido ¡hemos inventado hasta máquinas de ruido blanco! de hecho escribo esta entrada mientras escucho con mis cascos a Bach. Si estamos solos en casa, encendemos la TV o ponemos música, si convivimos con alguien solemos hablar la mayoría del tiempo de cualquier cosa y si alguien se queda callado lo usual es pensar "algo le ocurre", cuando lo más lógico sería suponer que a…