sábado, 16 de junio de 2018

El hábito no hace al monje (o a la monja)

María Pilar Díaz López, especialista en diversidad funcional, es la nueva secretaria de Estado de Servicios Sociales ¿Una magnífica noticia para el gremio pues es trabajadora social? Así parece, pero mi propósito en esta entrada es demostrar que no

necesariamente.

Desconozco el currículum de Pilar Díaz. Igual es una colega reputadísima que trae ideas innovadoras o que tiene muy claros los cometidos de los servicios sociales y piensa dar un golpe de timón o simplemente arreglar el desaguisado. Lo digo sin ápice de ironía. No la conozco, sin más, así que no pretendo poner en entredicho su nombramiento sino aprovecharlo para contribuir a derribar otro de los mantras que pesan sobre nuestra profesión: la tecnocracia y el corporativismo mal entendido.

En primer lugar, ser trabajadora social per se no otorga un marchamo de calidad en servicios sociales. Es posible que la trabajadora social en cuestión sea una persona de mediocres capacidades o cortas entendederas técnicas colocada ahí por méritos políticos y no profesionales, esto es obvio y más frecuente de lo que las colegas ajenas a la política creen.

En segundo lugar, ser trabajadora social no es equivalente a mantener posiciones progresistas o contrarias a determinados recortes, como tampoco equivale a creer en un modelo de servicios sociales equis. Pensemos por ejemplo en las profesionales de la medicina: hay quienes entienden la sanidad como un derecho o quienes la entienden simple y llanamente como un negocio y no dudan en ponerse al frente de organismos públicos para privatizar la sanidad sin temblarles el pulso o, sin ir más lejos, tan alegres por dejar de atender a miles de criaturas que quedaron fuera del sistema sanitario gracias a las políticas del Partido Popular.

Lo que me lleva a la tercera consideración: la política del partido. Esa es la clave. No nos equivoquemos. Es la política del partido lo que marca las líneas de actuación de los diferentes ministerios y secretarías. No digo que las personas no sean importantes, al contrario, quienes están a la cabeza de los organismos dejan su impronta, no cabe duda, pero es la línea ideológica del partido la que pesa en las actuaciones y decisiones. Por eso es, en mi opinión, mucho más importante contar con trabajadoras sociales (con ideas claras, sean las que sean) en el interior de los partidos que en cargos públicos, puesto que es en el interior de los partidos donde se gesta la línea ideológica en una u otra materia y dentro de ellos existen grupos de presión para que tengan más o menos importancia dentro de lo general al margen de los contenidos. Dicho de otro modo, si hay muchas profesionales de lo social, aparecerá lo social, luego veremos qué social.

Y en esta línea es importante recordar los programas electorales, que aunque en España son papel mojado nos dicen mucho sobre qué es lo que el partido considera importante y en qué términos. Es muy fácil e interesante el ejercicio de contar palabras. Los resultados son sorprendentes.

Dicho esto, mi más sincera enhorabuena a Pilar Díaz, a la que le deseo toda la suerte del mundo. La va a necesitar.

Mismo sitio, distinto lugar
Vetusta Morla

jueves, 7 de junio de 2018

¡Peeeeeeedrooo!

Que Pedro Sánchez es presidente del gobierno es una gran noticia sobre todo porque Rajoy ha dejado de serlo. No me cabe la menor duda y me alegro, sin paliativos, a pesar de suscribir el artículo que Antonio Maestre acaba de publicar en La Marea, titulado No es un gobierno de izquierdas, por eso es inteligente, precisamente al ser de izquierdas.


Me alegro de la marcha de Rajoy en sí y me siento contagiada de la euforia que vivo alrededor, más que nada porque hay tan poco de lo que alegrarse en lo que se refiere al panorama político que se ilusiona una con que llegue a la palestra alguien mejor, aunque solo sea un poco. Creo que a mucha gente le sucede lo mismo, por ello escribo la entrada de hoy con cierto regusto amargo pues me siento una aguafiestas. Por otra parte se merece Pedro Sánchez un buen tirón de orejas que no le llegará, así que ¡Qué diablos! 

Pedro, lo tuyo con los servicios sociales no tiene nombre, Pedro.

Que ya es un acto delictivo no dedicarnos un Ministerio enterito ¡entero, Pedro, con su presupuesto, su personal y sus cosas! Vosotros, que enarboláis la dependencia como bandera, que se os llena la boca de políticas sociales. Porque, Pedro, tú debieras saber que los servicios sociales son, o mejor dicho, debieran ser la sexta pata del Estado de Bienestar (no el cuarto pilar como dicen por ahí, aunque eso mejor que te lo explique otro compañero mío) y necesitan mucha atención y mimos, que estamos abandonados a nuestra suerte. Qué cosas, Pedro, nos han abandonado a nuestra suerte igual que nosotros a tantas personas ancianas solas a las que debiéramos poder prestar la atención que necesitan, máxime ahora que sus muertes, indecentes, son noticia.

Al colocarnos detrás de Sanidad ¡Y consumo! nos acabas de pegar un tiro en el pie, Pedro. Pregunta a tu flamante Ministra de Hacienda como le fue en Andalucía siendo Consejera de Sanidad y Políticas Sociales, o mejor pregúntanos a quienes tuvimos que sufrir sus prioridades. Oye, y otra cosa ¿Qué tienes en contra del término servicios sociales? ¿Por qué nos devuelves al armario ahora que estamos intentando salir con nuestras camisetas? ¿Es por el color? 

En fin, Pedro, disculpa la familiaridad y la queja. Sé que tendrás muchas cosas en la cabeza, así que no quiero robarte más tiempo. Adjunto te remito una infografía que diseñé algún tiempo, basada en un libro de Fernando Fantova (que te vendría muy bien leer), a ver si te aclara un poco las ideas, porque vaya estreno, Pedro. Vaya estreno...



Tally Hall
Good day

lunes, 4 de junio de 2018

Las incapacidades no hacen magia

Llevo dos meses y medio trabajando en el Instituto Almeriense de Tutela, dos meses y medio de intenso aprendizaje puesto que el contacto que he tenido con el mundo de la discapacidad ha sido exclusivamente a través de mi trabajo en servicios sociales comunitarios, tengo por ello mucho que aprender (y agradeceré sugerencias sobre libros, revistas, etc.).

A pesar del poco tiempo que llevo en este mundillo me han llamado la atención dos cuestiones, una positiva y otra negativa: la positiva, el increíble trabajo que las diferentes profesionales, especialmente del tercer sector, realizan con personas con discapacidad, en sentido amplio, y es que hay cuatro perfiles de personas sujetas a tutelas o curatelas:

  • Personas con discapacidad intelectual.
  • Personas con trastorno mental.
  • Personas con daño cerebral sobrevenido.
  • Personas con deterioro cognitivo y demencias.

La cuestión negativa que me ha llamado la atención es el uso abusivo e inadecuado de la figura legal de la tutela, que se define como la autoridad conferida por ley a un adulto para cuidar de una persona y de sus bienes cuando no está capacitada para hacerlo por sí misma. El tutor o tutora asume la representación legal de la persona así como la responsabilidad del cuidado de la misma y de sus bienes, debiendo dar cuenta periódicamente a la autoridad judicial.

La Convención de Nueva York supuso un importante giro en lo relativo al paradigma sobre el que se aborda la discapacidad, giro que afectó de manera notable a la tutela, hasta el punto de que ya no es adecuado hablar de incapacidad sino de modificación de la capacidad:

Es una medida de protección y de asistencia para la toma de decisiones previstas por la ley, que habitualmente afecta a aquellas personas que, por diversos motivos, precisan apoyos para valorar y tomar algunas decisiones en su esfera personal y patrimonial, proteger sus intereses, defender sus derechos y ejercer sus obligaciones en esos ámbitos de sus vidas, y por ello necesitan un apoyo para el ejercicio de su capacidad jurídica. Es una fórmula revisable en el tiempo y ajustable a las necesidades de cada persona y que sólo puede determinarse por la autoridad judicial.

La convención persigue el impulso de las curatelas (incapacitaciones parciales) en detrimento de las tutelas (incapacitaciones totales). Está muy bien explicado en la página de la Asociación Española de Entidades Tutelares, así que no me enrollo con esto.

Al margen de lo dicho, modificar la capacidad jurídica de una persona adulta es un proceso de un altísimo impacto emocional para quien lo sufre que no siempre trae consigo los objetivos que se perseguían por parte de quienes lo iniciaron. Recordemos el principio clásico primun no nocere (primero no hacer daño) aunque sea con la mejor de las intenciones.

Muchas profesionales de sistemas ajenos a las entidades tutelares y la discapacidad depositan una expectativa altísima en la modificación de la capacidad, hasta el punto de congelar la intervención en espera de la sentencia y la posterior aceptación del cargo por la entidad tutelar correspondiente, como si el hecho de encontrarse bajo la tutela de una entidad otorgase, por ejemplo, plazas preferentes en residencias o tratos preferentes de cualquier índole, o en la creencia, también errónea, de que las entidades tutelares tenemos recursos tales como pisos, etc.

Por eso, antes de plantear ninguna medida de este tipo es aconsejable pedir asesoramiento a la entidad o entidades tutelares de referencia de la provincia en cuestión. Estaremos encantadas de ayudar.

Coque Malla
Este es el momento
(BSO Campeones)

PD. Mi agradecimiento más profundo al Foro de Servicios Sociales de Madrid por permitirme compartir un fin de semana inolvidable, especialmente a Berta Lago, una anfitriona de excepción. 
Sois geniales.

sábado, 19 de mayo de 2018

A Juana


Hola, Juana:

Comienzo esta carta con fastidio por no poder utilizar tu nombre real. Son tantos años los que hemos vivido en el centro de servicios sociales que me cuesta pensar en ti con el nombre de Juana, aún así trataré de fijar tu nombre y tu cara en mi mente mientras escribo esta carta que posiblemente nunca leerás.

Aunque me encanta mi nuevo trabajo me acuerdo mucho de ti, y también de otros usuarios (¡No te enfades, que nos conocemos!) ¿Recuerdas cuando te expliqué que tú eras una usuaria? Aún me río cuando lo cuento. Tú me contestaste medio sorprendida medio ofendida ¿Y eso qué es? Yo soy Juana y soy tu amiga. Y en verdad llegaste a ser una amiga pues compartíamos preocupaciones, tuyas y mías, y tú te interesabas de verdad, como te interesas por todo el mundo, hasta por los dos perroflautas que te encontraste en la calle comiendo gusanitos del suelo. Entraste al centro con los dos ¡Qué imagen imborrable! Una gitana de taitantos años acompañada de dos jóvenes punk con perro gritando ¡Belén, dales un bocadillo o algo que están ermayaos! (cuando se marcharon me susurraste qué lástima, pero qué peste echan ¡Con lo que tú eres para la limpieza!)

Podría escribir párrafos y párrafos recordando las mil anécdotas que he vivido contigo y tus graciosísimas ocurrencias, sin embargo estoy preocupada por ti y ese es el motivo por el que te escribo. He preguntado y las compañeras dicen que ya no eres la misma. Me cuentan que no bromeas, que se te está cayendo el pelo y que ya no te cuidas tanto porque te van a echar del piso. Que esta vez va en serio. Que el asunto está en el juzgado. Que ahora no es el abuelo sino los nietos los dueños del edificio y estos no se andan con contemplaciones. Que no sabéis que vais a hacer tu Ana y tú. Que tampoco te dan la nueva renta activa por no sé qué historia de tu hija. Madre de Dios.

Me dice la compañera que me sustituye contigo que está muy pendiente de ti porque teme que hagas cualquier idiotez. Que no ves salida. Y es para estarlo, Juana. Este mundo es una mierda, muchas veces lo hemos hablado en el despacho, es verdad ¿Pero sabes una cosa? Tú haces del mundo un lugar mejor, Juana. Tú haces que el mundo sea menos mierda. El mundo te necesita y la compañera que te atiende ahora te necesita también, porque tú haces mejores a los profesionales, Juana. Que no se te olvide nunca. Por mi parte, esta que dice ser tu amiga te debe un café. Más pronto que tarde.

Un beso fuerte.

Juan Quintero
Para llevarte a vivir 
(Versión de Javier Ruibal)