miércoles, 13 de julio de 2011

El Trabajo Social debe tomar la calle (y la red)

Primavera de 2011. El movimiento 15 M toma las calles. Se publican los libros "¡Indignaos!", de Stéphane Hessel y "¡Reacciona!" (VV.AA.). Manifestaciones, caceroladas, asambleas callejeras, convocatorias virtuales, facebook, twitter; algo parece cambiar en esta sociedad mercantilista dispuesta a fagocitarse. ¿Es realidad o un anuncio de Bennetton o Calvin Klein? me pregunto cuando veo por televisión las calles llenas de gente sin trabajo, sin futuro y, sobre todo sin miedo. La verdad, no lo termino de creer.

Eufórica, me meto en internet, me agrego a todos los grupos, me informo de cuales son los puntos reivindicativos de los movimientos que se van creando. ¡Hay que hacer algo, no sé, irse a las acampadas, a las manifestaciones, tirar huevos a los escaparates de los bancos, no sé, algo!. Lo que la gente cuenta en la tele me es tan familiar que me duele oirlo (porque trato de anestesiarme y no escucharlo) porque todos los días tengo que escuchar historias en mi despacho que son incluso peores. Todos los días emito la misma respuesta, automática en muchas ocasiones, preparada para evitar los gritos, la recriminación, tengo que protegerme, no puedo soportarlo, es demasiado.

Pero ahora todo va a cambiar. Y el colectivo de trabajadores sociales tiene mucho que decir. Somos, por desgracia, observadores privilegiados de la injusticia. Me pongo manos a la obra. Si no hago algo me sentiré una mierda. Crearé una comunidad a través de facebook, ¡hay que hacer algo, coño!, contactaré con el Colegio, hablaré con los compañeros, enviaré correos, pero, excepto unas pocas personas, nadie responde. ¿A lo mejor es que no están ahí? quizá son sólo hologramas de sí mismos, o puede que se hayan vaciado, sí, será eso, el ejercicio del Trabajo Social cada día te vacía; tenemos que ir llenando el alma en la gasolinera porque con cada entrevista, con cada visita, nos vamos vaciando ¡cuidado, hay algunas trabajadoras sociales que se han vaciado por completo!. Ya no son trabajadoras sociales, hablan como si lo fueran, tratan de comportarse como si lo fueran. Pero no pueden. Se vaciaron. Todo está perdido para ellas. Son sólo zombis. ¡Tengo que cambiar de estrategia! ¡He de buscar entre aquellas trabajadoras sociales a las que les queda algo de fe!, pero ¿donde estáis?. No os encuentro. Me siento tan sola.

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