miércoles, 3 de agosto de 2011

Eligiendo ser puta

"La víctima del abolicionismo de la prostitución es diferente, entre otras razones, porque para el abolicionismo de la prostitución sobre las que se proyecta su acción "salvadora" son un mero instrumento o intermediario al que deshumaniza so pretexto de que el objetivo abolicionista es atacar la esencia misma de la comunidad, para obtener su destrucción y su sustitución por la estructura social y política que la ideología abolicionista quiere"
Montse Neira

La persona que ha escrito estas líneas es prostituta o, como prefieren denominarse ellas, trabajadora del sexo. Es también licenciada en sociología, estudios que inició y terminó con posterioridad al ejercicio de la prostitución. Se llama Montse Neira y tiene un blog cuya referencia indicaré al final de mis líneas.

Conocí el blog a través de una campaña que el colectivo hetaira está realizando para mejorar sus condiciones laborales (http://actuable.es/peticiones/pide-la-ministra-leire-pajin-escuche-las-trabajadoras-2)  y entré en su blog casi por casualidad y, tengo que decirlo, con mucho morbo por averiguar qué era lo que podía escribir una prostituta.

Lo primero que me llamó la atención es el rigor con el que esta señora escribe y lo segundo que me sorprendió fue la lucidez con la que argumenta su derecho a ofrecer servicios sexuales y cobrar por ello. Leí el proceso por el que ella había decidido abrir el blog y curiosamente lo hizo tras asistir a unas jornadas sobre prostitución de corte abolicionista en las que se sintió vejada por el trato que recibió de las "defensorasdelosderechosdelasmujeres".

La lectura del blog de Montse me retrotrajo a unas jornadas del mismo tema a las que asistí hace unos años y, salvando las distancias ya que yo no me dedico a la prostitución, las intervenciones de algunas eminencias tales como Lidia Falcón directamente me pusieron los vellos como escarpias. También vino un experto (alemán creo) cuya ponencia versó sobre el porno y su tratamiento del tema hizo que me levantase de la silla y me marchase a dar un paseo. Yo soy consumidora de porno y no negaré que tiene sus muchas sombras por la manera en que en muchas ocasiones se "cosifica" a las mujeres, pero de ahí a pedir su ilegalización me parece cuanto menos demagógico.

He tratado muchas veces de entender la postura abolicionista con respecto a la prostitución, he hablado con mujeres que opinan así pero por más que lo intento no consigo encajar el abolicionismo con el principio de autodeterminación del trabajo social, es que no hay manera.

Dice el Artículo 17 del Código Deontológico español: El diplomado en trabajo social/asistente social debe respetar las opiniones, criterios y decisiones que el usuario/cliente tome sobre su propia existencia, aunque no los comparta.

Considero que la autonomía es la base de la libertad individual, un ser libre es un ser que puede elegir, para poder elegir hay que ser responsable para asumir las propias elecciones, en este contexto, una mujer, sin presiones de proxenetas ni influenciada por adicciones o cualquier otro elemento, debe poder tomar decisiones ya que, tal y como escribe Damián Salcedo el individuo es soberano sobre sí mismo, sobre su cuerpo y sobre su mente (Salcedo, 1999).

La postura abolicionista se sustenta, desde mi punto de vista, en un error de bulto que consiste en negar la libertad de elección a las trabajadoras del sexo, y, lo más grave, negarla por creer que por sus circunstancias no están legitimadas para tomar decisiones. Es cierto que muchas mujeres "venden" su cuerpo porque las circunstancias las empujan a ello pero no lo es menos que muchas otras lo hacen porque simplemente quieren.

Ilegalizar la prostitución me parece absurdo. Exigir a una mujer que deje de ejercer la prostitución me parece tan legítimo como exigir a muchas de nuestras clientes que dejen a sus parejas porque no les convienen. No somos sus madres. No somos policías. Afortunadamente. Somos, o deberíamos ser, acompañantes en el camino. Determinadas actitudes no acercan, separan. Determinadas actitudes no ayudan, dañan. Determinadas actitudes no curan, destruyen.

Y el lenguaje, tan revelador, resume esta reflexión en una palabra. Yo la incluyo en mi imaginaria caja de herramientas de la acción social: otredad: condición de ser otro. Otro distinto a mí, contrario a mí, incomprensible e inaccesible pero libre, al fin y al cabo.

Hasta la semana que viene.

Blog de Montse: http://prostitucion-visionobjetiva.blogspot.com/

1 comentario:

  1. Me gusta mucho cómo ves las cosas, quienes estamos en el mundo de la prostitución no pedimos a la sociedad más que el necesario respeto y un mínimo de comprensión.

    Desde el abolicionismo se pide que se considere "irrelevante" la voluntad de la persona (para ellos, siempre mujer) que se prostituye ya que consideran que se halla "viciada" bien debido a la existencia de chulos y mafias que la coaccionan directamente, a su adicción a sustancias estupefacientes o a diferentes patologías y trastornos causados en su niñez o bien como resultado del ejercicio de la prostitución. No las consideran iguales, unas interlocutoras válidas, por eso no es de extrañar que en NINGUNA de sus charlas traigan ni a una sola prostituta. ¿Te has fijado qué curioso? Son quienes más hablan de la prostitución pero lo hacen siempre alejados de sus protagonistas.

    Nada más, un saludo y te agradezco enormemente que te intereses en este tema. Por si deseas saber más, tengo también un blog en el que trato de dar a conocer el mundo de la prostitución desde mi perspectiva (la de un cliente y amigo de estas chicas).

    Hasta pronto, Belén.

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