miércoles, 17 de agosto de 2011

Servicios Sociales, Somalia y dolor

El verano es, junto con la navidad, una época propicia para los reencuentros. El otro día quedé con una amiga a la que veo muy poco porque vivimos muy lejos la una de la otra. Ella es bioquímica y trabaja como investigadora, por mi parte me gano la vida en los servicios sociales comunitarios, así, cuando nos preguntamos por el rumbo de nuestros respectivos trabajos, ambas tenemos que hacer un esfuerzo por hacernos entender mínimamente. Seré sincera, más bien es ella la que tiene que hacer el esfuerzo; confesaré que todas-absolutamente-todas las asignaturas de ciencias del instituto o:

A) Fueron aprobadas vía copiado de mi amiga Rocío (las chuletas que me hacía ella no las entendía)
Ó
B) Me quedaron para septiembre para recogijo de mi madre (¡otro dineral en clases particulares!, la niña me va a enterrar blablabla)

Por lo que mi pobre amiga por fin ha tirado la toalla y simplemente se dedica a preguntar por mi trabajo; me preguntaba al respecto por el efecto que la crisis económica ha tenido en los servicios sociales comunitarios. De pronto me ví soltándole una improvisada conferencia que es la que me ha llevado a escribir la reflexión de hoy.

Le expliqué que, a mi entender, la crisis económica, además del efecto devastador que ha tenido (y tiene) para las familias, ha puesto a prueba la capacidad de resistencia del colectivo de trabajadores sociales. Y es que con mucha razón dice un trabajador social al que admiro, Luis Barriga, que esta profesión es, por definición, ansiógena. Es muy complicado mantener el equilibrio que requiere, de una parte, ser empática con las familias y saber situarse cerca de su sufrimiento (más en estos momentos) y, por otra, tomar distancia, ser profesional y además protegerse del daño que genera asistir al dolor ajeno y de las secuelas que quedan tras la relación profesional. Ser resolutiva y cálida a la vez es francamente difícil.

Esta conclusión me traslada a un artículo que leí el otro día en un blog sobre África. Se llama (el blog) "Por fin en África" (os pongo el enlace por si queréis leer el artículo http://porfinenafrica.blogspot.com/2011/08/ayudamos-o-perjudicamos-africa.html). Es interesante este artículo en el que la autora se pregunta sobre la ayuda a Somalia. Ella viene a decir que una de las causas por la que ayudamos tan poco a Somalia es porque consideramos dicho país "una causa perdida". Vemos en la tele imágenes tan dolorosas que sentimos una punzada en el estómago, se nos hace un nudo en la garganta o bien optamos por apagar la tele. Cualquier cosa menos "tragarnos" las imágenes" sin sentir. Es duro sentir dolor.

Es por eso que la gente se "anestesia". Vivimos "drogados" ante las imágenes de Somalia. Es demasiado sufrimiento, los periodistas deberían prepararnos para tales visiones, no pueden limitarse a emitirlas sin más, deben al menos avisarnos para darnos tiempo a apagar la televisión o para pertrecharnos con el traje de la resignación.

Trabajar en servicios sociales (y creérselo) duele, a veces, vivir también duele a veces, muchas, pero el dolor significa que estás viva; la resignación, el desánimo, cerrar los ojos es morir un poco. Yo prefiero estar viva, así que cuando aparezca Somalia en las noticias prometo no cerrar los ojos. Aunque me duela.

Hasta la semana que viene.

https://www.msf.es/colabora/donativos-socios/refugiados5?gclid=CJi74aC41qoCFUcMfAodsguX6A
(Una posibilidad entre muchas de ayudar a esta gente)

1 comentario:

  1. Efectivamente, no verlo es una manera de intentar que una situación no te haga daño.
    Sin embargo, eso no significa que puedas evitar con la inactividad que la situación no te afecte. Si hay hechos injustos a tu alrededor y los ignoras, tarde o temprano te afectarán, de un modo u otro.

    En biología/fisiología se le llama homeostasis, y es la situación latente que tiene un ser vivo mientras "no le pasa nada" (si es que es posible que no te pase nada...respirar, dormir, estar despierto, comer, digerir, lo que sigue...etc).

    Parece que la homeostasis del planeta Tierra con respecto a los humanos no consiste solamente en que hay que nacer, vivir y morir. Parece ser que "vivir" es la peor parte. Al menos en algunos lugares.

    ¿Es esto cierto? Es esa nuestra situación "normal", o es más bien una enfermedad que no estamos teniendo en cuenta con tal de no ir la "médico", que "no nos lo queremos mirar", vaya a ser que sea grave...

    Para arreglar las cosas, las situaciones, lo primero es reconocer el problema. Antes de que sea demasiado tarde. Evitar las "causas subyacentes" puede evitar males posteriores...porque, claro, la pobre gente se muere y "debe ser" una especie de castigo o que "los suyos" no se ocupan porque son muy malos, son "`piratas", pero no de los buenos, que saltan de mástiles y llevan monitos lindos o loritos en el hombro.

    Porque Somalia, Etioppía siempre han estado así, ¿verdad? Recordemos esos tristes chistes...el humor, otra forma de digerir la realidad.

    En fin, por otra parte...¡Mi primer cameo en un blog!

    La bioquímica.

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