domingo, 4 de septiembre de 2011

El poder del lenguaje

Qué importantes son las palabras: definen nuestro estado de ánimo, identifican con exactitud objetos, sensaciones, colores, sabores... Las palabras también sirven para identificar aspectos relacionados con el desempeño profesional y engloban lo que se denomina jerga profesional. Jerga profesional: Léxico específico de una determinada profesión o actividad, no siempre al alcance de la colectividad. A las palabras que componen este léxico se les conoce como tecnicismos (Lourdes Domenech y Ana Romeo "El lenguaje jergal", Página web http://www.materialesdelengua.org).

El Trabajo Social, como profesión que es, también tiene sus propios tecnicismos. Palabras tales como usuario, riesgo social, exclusión, desventaja social, intervención, recurso, comunitario... son de uso corriente en nuestros despachos y se supone que son la muestra de nuestra competencia profesional.

En mi caso, doy mucha importancia al lenguaje, incluyendo los tecnicismos; opino que el lenguaje es una herramienta muy potente para transformar la realidad y, seamos francos, es también una herramienta muy eficaz para adquirir y mantener el poder, tal es así que es, como decía unas líneas más arriba, son una muestra de saber profesional. De hecho, desde el punto de vista sociológico, una de las condiciones que debe reunir una ocupación para convertirse en profesión es producir una jerga propia.

Dándole yo vueltas a esto de la jerga entre trabajadores sociales, hay dos cosas que me llaman poderosísimamente la atención: una, que la mayoría de los términos que empleamos son, semánticamente, negativos (observad los que he citado arriba "al abaleo") y la otra, lo poco que hemos reflexionado sobre el significado de los mismos.

Con respecto a mi observación primera, la cosa tiene cierta lógica. Los trabajadores sociales, no nos engañemos, desempeñamos nuestro trabajo en el ámbito de la necesidad  y el problema (que no es lo mismo, que se lo digan a Cristina de Robertis, su lectura es obligada) y ello genera que las palabras que usemos para describir nuestra realidad sean, necesariamente, negativas. Esto me lleva a pensar que quizá sea el momento de darle la vuelta a nuestro calcetín y empezar a pensar en palabras tales como posibilidades, potencialidades, resiliencia, mejora y demás.

Pero lo que me preocupa realmente es lo poco que reflexionamos sobre los términos que utilizamos a diario. Por ejemplo, usuaria; "Belén es usuaria mía". Yo pregunto: ¿por qué usuaria, por qué no cliente, o ciudadana, o administrada?. Pero aún más preocupante es el uso indiscriminado de "familia multiproblemática" o "familia desestructurada"; ¿nos hemos parado a pensar lo que supone denominar a una familia como "multiproblemática"?. No quiero renegar de la taxonomía, sólo digo que para etiquetar (lo que es necesario en muchas ocasiones) hay que hacerlo con exactitud y, en el caso de personas, con respeto, o al menos, con rigor.

Creo que tenemos una tarea pendiente y es re-pensar nuestro propio lenguaje. Repensar el lenguaje es repensar la praxis y, en definitiva, mejorar nuestra profesión y a nosotras mismas.

Hasta la semana que viene.

4 comentarios:

  1. Como hasta hora genial Belén, pero hay "cosas", que hasta a nosotras mismas nos cuesta trabajo calificarlas y es complicado buscarle nombres, pero reflexionaré y repensaré. Saludos.

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  2. Estupenda reflexión Belén, así es, ya se está haciendo en la literatura de trabajo social, por ejemplo, los australianos. Es cuestión de indagar en Google. Por mi parte escribí hace tiempo sobre el concepto de oportunidades vitales de Dharendorf en el nº 12 de Cuadernos de Trabajo social: "Apuntes sobre el objeto de trabajo social . Se refierre a las opciones y a las ligaduras o vínculos.
    Aunque esto lo escribiste en 2011, como ya sabes que mi incorporación a los blogs es reciente, quiero hacer este comentario pues no está pasado de tiempo ni tu artículo ni mi reflexión. Saludos. Teresa

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  3. ¡Me ha gustado tu "lenguaje"!
    Estoy en la formación para la inserción digital y a mis alumnos los llamo participantes.
    La palabra usuarios la hemos usado durante mucho tiempo atrás y clientes.... nooooo.
    Desde luego sujetos y ciudadanos, lo son y yo añadiría "activos", pero la palabra que más me gusta en participantes puesto que siempre forman parte de un programa y se trata de que participen activamente en él.
    Gracias por tu reflexión!

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  4. Impresionante!, pensé que era la única con esa idea jajaja, bueno igual solo estoy en el primer semestre, pero me ha gustado mucho la carrera, y hay profesores que me han hecho dudar del uso correcto de ciertas palabras de hasta uso diario. Así que quede encantada con esta entrada.

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