viernes, 23 de septiembre de 2011

Nuestros derechos (también)

Hola de nuevo a quienes aún estéis ahí. Disculpad la tardanza en escribir, es que estoy de mudanza y no he tenido conexión hasta hoy. El mono lo he pasado como he podido, con sudores, escalofríos y demás, pero, por fin, tengo internet, aunque es un modem usb de los c... más lento que el caballo del malo; he llamado a orange y una aterciopelada voz latina me ha dicho que "la semana que viene le darán línea y blabla, sra. Navarro". Brrrr... (Si alguna de vosotras nunca ha tenido problemas con la compañía de internet o el teléfono móvil, es un buen momento para que nos ilumine a los demás con su sabiduría...)
A lo que vamos. He podido, por fin, entrar a la pagina del Consejo (el nuestro, el de trabajadores sociales, vaya) y me ha alegrado descubrir que la FITS (Federación Internacional de Trabajadores Sociales, si no eres "uno de los nuestros") ha elaborado una carta de derechos de los trabajadores sociales, que pego a continuación.

"La Carta de Derechos resume el apoyo que los trabajadores sociales necesitan para actuar con seguridad y asegurar el mejor resultado posible para los usuarios de sus servicios.
Los trabajadores sociales tienen el derecho a:
1. Lugares de trabajo saludables y seguros, libres de abuso.
2. Capacitar a los usuarios de los servicios.
3. Hablar y participar en la acción social.
4. Desarrollar relaciones profesionales con los usuarios del servicio.
5. Vías de progreso en la profesión que mantienen la práctica.
6. Oportunidades para un aprendizaje permanente.
7. Calidad de la supervisión y apoyo cuando las cosas vayan mal.
8. Líneas claras de responsabilidad y autoridad.
9. Cargas de trabajo razonables y protección contra el “burnout” (síndrome de desgaste profesional).
10. Trabajo de forma crítica, reflexiva y creativa.
11. Defensa y lobby de los usuarios del servicio.
12. Asesoramiento y representación.
13. Asumir riesgos razonables.
14. Pertenecer a una asociación profesional.
15. Buenas condiciones de trabajo y salarios dignos.
16. Respeto de nuestra ética profesional.
17. Contribuir a la Política de desarrollo."
Al margen de la traducción realizada (me da que está cogida con pinzas) es una buena noticia que los trabajadores sociales también reivindiquemos nuestros propios derechos, además de los de la ciudadanía. El origen religioso (judeocristiano) y voluntarista de la profesión, sumado al hecho de que el trabajo social es una profesión de mujeres, creo que ha contribuido a que en nuestra profesión se relacione la reivindicación con la queja y, por tanto, nos dediquemos a trabajar duro y darnos con el cilicio, o quejarnos, pero en la cafetería, como decía Luis Barriga tan acertadamente. De hecho, estoy convencida de que aguantamos situaciones que cualquier otro colectivo habría tachado ya como abuso.

Por ello, me congratulo por la elaboración de esta carta, aunque, con la que está cayendo, más vale que no caiga en manos de políticos ávidos de ganar elecciones a costa de machacar la imagen de los empleados públicos, no vayamos a darles ideas...

Hasta la semana que viene.

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