martes, 11 de octubre de 2011

Quiero ser perroflauta

Hola de nuevo, vaya semana caliente llevamos y eso que no ha hecho más que empezar: declaraciones de Duran y Lérida, que escribo así por si me lee (no caerá esa breva) para que le dé escozor o algo ver su nombre escrito en la bajuna e ignominiosa lengua de Cervantes; sueldos vitalicios de directivas de entidades bancarias (¿y eso no es delito ni nada por el estilo?) y usuarios de los servicios sociales cada vez más desesperados, con las ayudas económicas "en stand by", que para el caso es como decirle a la gente "búscate la vida", pero sin el cómo. Bueno, siempre nos quedará Cáritas...

Todo ello con el murmullo creciente de fondo de la manifestación del próximo sábado, organizada, como todos sabemos, por un grupo de perroflautas de la extrema izquierda que quieren desestabilizar el sistema para introducir las subversivas ideas marxistas-leninistas que les dictan las hordas comunistas (eso más o menos imagino que dirá la COPE; no la escucho porque no la pillo en la radio, una pena).

Los llamados perroflautas, esos impresentables del 15 M, han conseguido al ritmo del bongo y la flauta dulce que los más poderosos se paren a observar que aquí abajo nos encontramos unos infraseres quienes, los más privilegiados, tenemos que levantarnos por la mañana para trabajar, y otros no tienen que madrugar porque no tienen trabajo adonde ir. Los llamados perroflautas, entre cartón y carton de Don Simón, que parece ser lo único que ingieren, han conseguido que por fin la ciudadanía se pare a pensar que a lo mejor es obsceno que haya personas que tengan que meterse en un contenedor para comer mientras los banqueros pagan equipos de fórmula 1. Y los llamados perroflautas también han destapado la mediocridad y la corrupción de la clase política, incapaz de gestionar mínimamente los problemas de este país. En definitiva, los llamados perroflautas han dicho alto y claro que no somos mercancía en manos de políticos y banqueros.

Los llamados perroflautas nos han sacado los colores a muchos colectivos profesionales que hace mucho tiempo debíamos hacernos echado a la calle y no lo hemos hecho. Por eso y por muchas cosas más, yo de mayor quiero ser perroflauta... ¿una monedita?.

Hasta la semana que viene.

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