sábado, 19 de noviembre de 2011

Llegar a viejo

Es sábado y jornada de reflexión ¡qué descanso!

Me parece una idea muy buena lo de la jornada de reflexión. Hay quienes opinan que esto de dejarnos un día para pensar es tratarnos cómo si fuéramos tontos, pero es que yo creo que ya nos tratan cómo si fuéramos tontos todos los días del año, por lo que no veo la diferencia.

Me parece una idea tan buena que yo también voy a reflexionar, y no sobre política, o mejor dicho, sobre partidos políticos. Voy a reflexionar sobre la vejez. Y os preguntaréis por qué. Pues os contesto. Porque ser viejo hoy en día, me parece una soberana putada. Todos los días lo observo en mi trabajo. Me parece obsceno cómo tratamos a la gente mayor: hijos, nietos, profesionales, sobrinos, clase política y demás ralea…

Pendulamos entre la conmiseración y el desprecio, entre la pena y la rabia por lo que nos han hecho o lo que no nos han hecho y tendrían que haber hecho. Es despreciable.

Mañana, sin ir más lejos, tendré que asistir al espectáculo lamentable del hijo mascullando por tener que llevar a su madre a votar, que es uno de los derechos fundamentales de los españoles, o de la hija llevando a rastras a su padre a votar, con el sobre preparado por ella, ignorante el anciano de cual será la opción que deposite en la urna, y qué más da, el viejo qué sabe...

Me asquea profundamente esta sociedad que es capaz de emocionarse porque la Pantoja va a ser abuela y es incapaz de reaccionar cuando se descubre que en una residencia maltratan a los ancianos.

Me jode que los hijos no entiendan que son sus padres los que los han puesto en el mundo y los que se han encargado de que hoy disfruten la vida que tienen.

Me indigna que la clase política trate a las personas mayores como si fuesen gilipollas.

Me cabrea que la vejez dé grima ¡todos vamos a ser viejos, coñe! y ya veremos si nos gusta que nos traten como a apestados.

Me altera que se juegue con las pensiones, que es el pan que tienen y con el que están manteniendo a las hordas de desempleados de este país.

Me aterra que juguemos con la ley de dependencia.

Y me sorprende que ellos no hayan hecho su propio 15 M para decir que ya está bien. Porque ya está bien.

Ahora que somos todos tan modernos y tan alternativos, sería hora de que nos acordáramos de ellos también en las pancartas de las manifestaciones. Aunque sea por puro egoísmo.

Aviso para navegantes: todos seremos viejos.


Hasta la semana que viene (si es que España continúa en el mapa)

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