domingo, 26 de febrero de 2012

Sobre ética

Hola de nuevo:

Sigo viva. Mi alarmante retraso se ha debido a una serie de asuntos liosillos que no me han dejado sentarme a escribir con tranquilidad; prefiero tener la cabeza despejada para subir reflexiones al blog porque ya son lo suficientemente descabelladas cuando estoy relajada, así que imaginad lo que soy capaz de poner cuando estoy atacá de los nervios (RajoydelosksjhdkadhalMerkeltepariosdaxzodkpa)...

Acabo de participar como docente (increíble, lo sé) en un curso sobre personas mayores en riesgo social. Me tocó la parte práctica y decidí tratar, dentro del escaso tiempo con el que contaba, sobre los dilemas éticos que se nos presentan durante nuestra actuación profesional en referencia con los ancianos. Para ello me puse como las locas a empaparme modelos de resolución de dilemas éticos y demás, por cierto, vaya desde aquí mi agradecimiento a otra de las docentes, Rosa Gómez Trenado, que me echó una mano con la documentación.

El caso es que, leyendo esta semana sobre ética profesional, me viene a la cabeza Urdangarín, Camps, EREs, jueces y demás cuestiones de rabiosa actualidad, y me pregunto "¿donde se han dejado estos sinvergüenzas la ética?", "¿es que sus padres no los educaron en el valor de la honradez?". Pues mira tú que va a ser que no. Y va a resultar que los educados en valores éticos fuimos los pobres, los currantes, los que hoy les sabe mal llevarse un paquete de clips de la oficina, aquellos que cuando éramos chicos nos traíamos a casa un juguete robado a un compañero de clase y nuestra madre nos obligaba a devolvérselo tras arrearnos "un crujío" (en el Poniente Almeriense, azote en el culo).

Hoy no se habla de ética: no la enseñan los padres (la mayoría), no la aprenden los niños y niñas en el colegio, no la aplican los políticos; los pocos empleados de banca que la tienen sufren en silencio (como las hemorroides) y escuchan a su jefe de zona decir que hay que dar caña a los clientes que no estén al corriente de sus pagos, da igual que esos clientes lleven 20 años pagando sus facturas religiosamente y ahora atraviesen una mala racha. Ni siquiera se permite que una asignatura como Educación para la Ciudadanía se imparta en los institutos porque está "ideologizada". Es gracioso escuchar a cierta gente hablar sobre lo que es ideológico y lo que no, un día escribiré en el blog sobre este tema...

Qué bien nos haría a todos tener presenter la afirmación de Kant: obra sólo según aquella máxima que puedas querer que se convierta, al mismo tiempo, en ley universal.

Y también sería bueno que las trabajadoras sociales incorporásemos la ética como herramienta de la intervención profesional a través de la puesta en marcha de comités de ética y la aplicación de modelos de resolución de dilemas éticos porque creo que mejoraría ostensiblemente el resultado de nuestro desempeño profesional.

Quiero, para terminar, hacer dos cosas: la primera, recomendar un libro que nada tiene que ver con la ética "Historia de España contada para escépticos", de Juan Eslava Galán, que, en mi opinión, da muchas claves sobre la situación actual. Y en segundo lugar quiero subrayar el trabajo esforzado y la ética de muchas compañeras, esas a las que las políticas de ajuste han puesto a los pies de los caballos pero que son las mismas a las que les sabe mal llevarse los clips de la oficina. Pero sobre todo quiero reconocer la grandeza de la persona que más me ha enseñado sobre ética en mi vida: mi padre.

Hasta la semana que viene.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Diez razones para ir a la manifestación del domingo

Hola de nuevo:

Navegando por las redes sociales he tenido la ocasión de leer la opinión de personas que no van a acudir a la manifestación del domingo contra la reforma laboral por distintos motivos. Yo los respeto todos excepto uno: que los sindicatos que la convocan no están legitimados para ello y no se les puede "hacer el juego".

Este argumento es justo lo que busca el Gobierno y los llamados mercados; no descubro nada nuevo (como casi nunca cuando expongo mi opinión) si afirmo que una de las claves del avance del neoliberalismo es la fragmentación del mercado de trabajo, la división y el enfrentamiento entre la clase trabajadora, además, por supuesto, del debilitamiento del movimiento sindical.

Que el movimiento sindical está debilitado es algo que se ha ganado el propio sindicalismo a pulso; yo misma he criticado con dureza a los sindicatos y, con el panorama que tenemos, mucho me temo que continuaré haciéndolo. Aún así, me parece chocante que, precisamente ahora, que los Toixo y Méndez parecen despertar de su mullido sueño subvencionado, nos dé a la clase obrera (que es lo que somos) por ponernos exquisitos y nos situemos frente a quienes se supone que tienen que defendernos. Que digo yo que mejor nos iría si, en lugar de criticar a los sindicatos en la barra del bar, nos plantásemos en las secciones sindicales y les sacáramos los colores a más de un liberado...

Así pues, aquí van mis 10 razones para acudir a la "mani" del domingo:

1. La reforma laboral es un retroceso gravísimo y el camino hacia la desprotección laboral total.
2. Es necesario que el gobierno comience a temer a "la calle" para que cese en su vorágine, y eso sólo lo conseguiremos si somos legión.
3. Debemos sacar los colores a los sindicatos y empujarles a que tomen medidas más drásticas y se dejen de pamplinas. Si somos pocos, dirán que no les apoyamos.
4. Es vital que Europa se de cuenta, de una vez, de que con la ciudadanía de España no se juega.
5. Tenemos muy cerquita a nuestros vecinos, los pobres griegos ¿es lo que queremos para nosotros?
6. Si permitimos esto ¿qué vendrá despues?
7. El hartazgo hay que demostrarlo en la calle; delante del telediario, en nuestro sillón, ni Rajoy, ni Merkel, ni Toixo ni Méndez se van a enterar.
8. Es un buen momento para sacar nuestro cabreo de paseo y volvernos a casa con la sensación de no habernos quedado de brazos cruzados.
9. Es también un buen momento para quedar con compañeros de batalla, y, al terminar, tomarse unas cervecillas y echar unas risas.
10. Y para terminar, esta viñeta del genial Fontdevilla, por si no te he convencido.












 Hasta la semana que viene.

viernes, 10 de febrero de 2012

Una (tropelía) más

Hola de nuevo:

Una vez más, me resulta imposible sentarme a escribir y abordar cuestiones relacionadas con el Trabajo Social. No puedo. Me hierve la sangre. En mi pueblo solemos decir “estoy que me pinchan y no echo gota”, así me siento porque han condenado a Garzón.

No soluciona el atropello que se ha cometido que yo escriba en este blog sobre la vergüenza, la pena, la rabia y la indignación que siento. No lo leerá ningún miembro del tribunal que lo ha condenado, no lo leerá ningún miembro del PP con conciencia crítica. No lo leerá ningún votante del PP. No lo leerá nadie que piense que la sentencia es justa y a quien pueda convencer de lo contrario. No lo leerá Garzón. No lo leerá nadie que no esté tan indignado o indignada como lo estoy yo y, seguramente, las pocas personas que lean esto suscribirán, total o parcialmente mis palabras. Ni siquiera soy original.

¿Y por qué escribir entonces? ¿Por qué perder mi tiempo, mi energía y mis ganas de disfrutar el fin de semana? ¿Por qué amargarme la vida describiendo la tristeza que me embarga estos días?

Pues porque toda esta derecha fascista que cree que España es su cortijo nos podrá robar la democracia, el bienestar, el progreso, las libertades, la alegría, la protección social y la justicia pero no podrán robarnos la palabra. Somos muchas las personas que estamos en contra de esta forma de entender el poder y somos muchas las personas que estamos hartas. Ese hartazgo no debe convertirse en apatía, es lo que ellos buscan, ese hartazgo debe traducirse en lucha. Y en denuncia. España ha perdido un reconocido jurista pero a mucha gente se le ha atragantado la noticia. A mucha.

Debemos seguir alzando la voz, aunque las palabras se las lleve el viento, seguro que vuelan en alguna dirección. Que nadie se equivoque: bajar los brazos es darle oxígeno al fascismo. No podemos permitirlo. Mucha gente se ha dejado la libertad y la vida en el intento de una España democrática para que ahora nos entreguemos a los obispos, arzobispos, Camps, Correas, Bigotes, Botella, Aguirre, Botín, y demás gentuza. Un dicho popular afirma: podrán engullirnos, pero tendrán que masticarnos. Que lo intenten.

Hasta la semana que viene.

lunes, 6 de febrero de 2012

Más de mil ojos velan por su (propia) seguridad

Hola de nuevo:

Una vez más, me asomo con retraso a la word wide web; parezco la Liebre de Marzo por el inglés y por la tardanza, más que nada. Por cierto, un fantástico libro Alicia en el País de las Maravillas, es un error considerarlo algo para niños al igual que Los Simpson, denominados por mi padre "Los Amarillos". Es que mi padre, de 78 años, ve estos dibujos, como os lo cuento...

Durante toda mi vida he sido una persona muy escéptica ante las teorías conspiratorias, Watergates variados, existencia de ovnis escondidos en los sótanos de la CIA, dobles de Elvis, de Franco y demás. En realidad, he sido tan ingenua que me he creido a pies juntillas eso de que los gobiernos son buenos y miran por el bienestar de sus ciudadanos y que la gente que ve conspiraciones es en realidad una paranoica a lo Mel Gibson en "Conspiración" (qué película). Ahora, a mis 40 años recién cumplidos, he descubierto la cruda realidad.

Y me ha ayudado a ver la luz la crisis económica mundial, pero sobre todo la cadena de persecuciones hacia gente que se dedica al intenné. Veamos: primero se llevan por delante al tío de Wikileaks, luego detienen al dueño de Megaupload, cierran las páginas tipo Emule, sacan la ley Sinde y ahora la SOPA; por si quieres saber si es algo más que un alimento pincha aquí.

Me da a mí por pensar que a lo mejor el invento este del internet se les ha ido de las manos a esos que gobiernan el mundo que no sabemos quienes son porque aparecen en un sillón muy grande a contraluz, como el Charlie de los Ángeles. Que me parece a mí mucha casualidad todo esto que está pasando con respecto a la red. Que no me lo creo, vamos. Que resulta que mucha Primavera Árabe y mucho Steve Jobs que bueno era pobretico y un visionario en su garage, pero que en el fondo el invento ha salido rana, que hay mucho Anonymous y mucho cafre antisistema suelto que usa la red para ponernos a los demás el cuerpo de revolución digo de jota.

Qué miedo, dicen que el FBI tiene un programa que detecta ciertas palabras y dispara una alarma. O sea, que si yo escribo en el blog "pirata informático" ahora mismo hay un tío con unas gafas de culo de vaso en Langley, Virginia, comiéndose una hamburguesa o un perrito o cualquier otra marranada y diciendo "estos europeos no saben que los vigilamos, todavía creen en la libertad de expresión" (pero en inglés, es que no lo sé traducir).

Y por eso, cuando me siento en el ordenador a escribir, un sudor frío me recorre la espalda y siento unos ojos en el cogote que me miran como diciendo: "eh, tú, pringaílla, eres una molécula en el universo cósmico pero te estamos vigilando. Nadie escapa a nuestros ciberojos".

Seguro que todo esto son imaginaciones mías. Hasta la semana que viene.


PD. En el fondo las hamburguesas y los perritos me gustan muchísimo...