lunes, 6 de febrero de 2012

Más de mil ojos velan por su (propia) seguridad

Hola de nuevo:

Una vez más, me asomo con retraso a la word wide web; parezco la Liebre de Marzo por el inglés y por la tardanza, más que nada. Por cierto, un fantástico libro Alicia en el País de las Maravillas, es un error considerarlo algo para niños al igual que Los Simpson, denominados por mi padre "Los Amarillos". Es que mi padre, de 78 años, ve estos dibujos, como os lo cuento...

Durante toda mi vida he sido una persona muy escéptica ante las teorías conspiratorias, Watergates variados, existencia de ovnis escondidos en los sótanos de la CIA, dobles de Elvis, de Franco y demás. En realidad, he sido tan ingenua que me he creido a pies juntillas eso de que los gobiernos son buenos y miran por el bienestar de sus ciudadanos y que la gente que ve conspiraciones es en realidad una paranoica a lo Mel Gibson en "Conspiración" (qué película). Ahora, a mis 40 años recién cumplidos, he descubierto la cruda realidad.

Y me ha ayudado a ver la luz la crisis económica mundial, pero sobre todo la cadena de persecuciones hacia gente que se dedica al intenné. Veamos: primero se llevan por delante al tío de Wikileaks, luego detienen al dueño de Megaupload, cierran las páginas tipo Emule, sacan la ley Sinde y ahora la SOPA; por si quieres saber si es algo más que un alimento pincha aquí.

Me da a mí por pensar que a lo mejor el invento este del internet se les ha ido de las manos a esos que gobiernan el mundo que no sabemos quienes son porque aparecen en un sillón muy grande a contraluz, como el Charlie de los Ángeles. Que me parece a mí mucha casualidad todo esto que está pasando con respecto a la red. Que no me lo creo, vamos. Que resulta que mucha Primavera Árabe y mucho Steve Jobs que bueno era pobretico y un visionario en su garage, pero que en el fondo el invento ha salido rana, que hay mucho Anonymous y mucho cafre antisistema suelto que usa la red para ponernos a los demás el cuerpo de revolución digo de jota.

Qué miedo, dicen que el FBI tiene un programa que detecta ciertas palabras y dispara una alarma. O sea, que si yo escribo en el blog "pirata informático" ahora mismo hay un tío con unas gafas de culo de vaso en Langley, Virginia, comiéndose una hamburguesa o un perrito o cualquier otra marranada y diciendo "estos europeos no saben que los vigilamos, todavía creen en la libertad de expresión" (pero en inglés, es que no lo sé traducir).

Y por eso, cuando me siento en el ordenador a escribir, un sudor frío me recorre la espalda y siento unos ojos en el cogote que me miran como diciendo: "eh, tú, pringaílla, eres una molécula en el universo cósmico pero te estamos vigilando. Nadie escapa a nuestros ciberojos".

Seguro que todo esto son imaginaciones mías. Hasta la semana que viene.


PD. En el fondo las hamburguesas y los perritos me gustan muchísimo...

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