martes, 24 de abril de 2012

Abuelidad

Hola de nuevo:

            Ojeando los periódicos a través de Internet, leo en El País que en Alemania se están planteando poner en marcha un permiso de “abuelidad”, esto es, que los abuelos que se queden a cargo de los nietos hasta los tres años de edad (del nieto en cuestión) puedan percibir una prestación por ello (para ir a la noticia, pincha aquí). Existe además un debate importante sobre si esta es la medida más adecuada o, por el contrario, es preferible aumentar el número de plazas de guardería.

            Y en esas andan los alemanes mientras, en España, la tijera, ¿qué tijera?, la motosierra de Rajoy avanza inexorablemente hasta dejar nuestro enclenque estado de bienestar más ralo que el desierto de Tabernas, madre.

            Leer esta noticia me ha dado que pensar sobre varias cuestiones: en primer lugar, sobre el sentido de una Unión Europea que nos iguala en obligaciones y nos separa en derechos, es más, que plantea unas condiciones económicas draconianas a los países de “segunda velocidad” mientras Alemania se enriquece a través de sus bancos, protagonistas de los rescates a Grecia o Irlanda.

            Por otra parte, es una clara muestra de las abismales diferencias ideológicas entre la derecha alemana y la española. En Alemania introducen el debate en lo referente a la conciliación de la vida laboral y familiar y en España nos limitamos a decir que no hay ni para pipas y sobrecargar (todavía más) a la mujer; me da que el problema de la feminización de la pobreza no lo han dado los del PP en sus cursos, seminarios y demás foros de adoctrinamiento general. Eso sí, los obispos lo tienen muy clarito y ya se encargan de decirnos a los españoles lo que es una familia decente y lo que no. Las mujeres auténticas, en casa (que sale más rentable al país).

            Otro dato para la reflexión: Angela Merkel pertenece a la Unión Demócrata-Cristiana (CDU) y gobierna en coalición con el Partido Liberal, ambos partidos de derechas. Porque en Alemania, como en Francia y demás países con tradición democrática, por sorprendente que nos parezca aquí, hay más de un partido de derechas.

            El PP, en cambio, ha sabido aglutinar a toda la derecha española (con gran beneficio para sí), desde los sectores más demócratas, que lo llevan con resignación, hasta los elementos más fascistas provenientes de la dictadura. Derecha tan culta y con tanta historia a sus espaldas que ni siquiera sus militantes conocen la diferencia entre ser liberal y ser conservador. Por cierto, para quienes quieran indagar en el tema, el blog de Joaquín Santos contiene artículos interesantísimos al respecto.

            Resumiendo, en esta Europa de chorrocientas velocidades unos se plantean ampliar derechos y nosotros, gracias a nuestros amigos peperianos, a lo único que vamos a tener derecho es a respirar, eso sí, siempre y cuando no haya una multinacional interesada en la gestión del aire. No soy una exagerada, amigos, ni siquiera el agua es un bien público hoy día, y si no, que se lo digan a las miles de familias españolas que tienen el agua cortada.

            A lo que iba, los abuelos alemanes se quedan en casa con sus nietos, cobrando una prestación, qué modernos ellos y qué catetos nosotros: la abuela española con el pelo sin teñir porque no tiene para peluquería, tirando del carricoche (que no cochecito) del nieto, poniendo olla para sus 4 hijos y nueras en paro, ayudando a su hermano soltero que vive muy cerca y no tiene a nadie, cuidando a su marido dependiente (si le vive), contándole sus penas sólo a la vecina para no amargar (más) a su familia y haciendo magia con una pensión que no alcanza ni de lejos el SMI español, que no alemán.

            Qué cateta pero qué torera.

           
            Hasta la semana que viene.

(Dedicado a todas las abuelas, porque de ellas será el reino de los cielos, allá donde esté).

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