Ir al contenido principal

Dadme cretinos optimistas

-         Dadme cretinos optimistas – decía un político a Juan de Mairena -, porque ya estoy hasta los pelos del pesimismo de nuestros sabios. Sin optimistas no vamos a ninguna parte.
-         ¿Y qué diría usted de un optimismo con sentido común?
-         ¡Ah, miel sobre hojuelas! Pero ya sabe usted lo difícil que es eso, amigo Mairena.

“Juan de Mairena” (Antonio Machado)

Hola de nuevo:

            Estos días estoy leyendo un libro que los gerentes de servicios sociales, José Manuel y demás “moscas”, suelen citar con frecuencia en sus escritos: Juan de Mairena, de Antonio Machado.

            No había leído apenas nada de Machado (poemas sueltos y poco más); es una pena pero, en muchas ocasiones, los libros “de lectura obligada” en los institutos resultan un verdadero coñazo cuando una es adolescente y a todo dice que no porque sí. Luego, más vieja y más paciente, les das una segunda oportunidad y esos mismos libros que antes te parecían soporíferos ahora te cautivan. El pobre Machado constituía parte de la lectura apestosa de mis tiempos de instituto, tiempos en los que prefería leer a Bukowski, ¡ja! menudo inconsciente Bukowski y menuda inconsciente yo.

             Juan de Mairena me está resultando un libro apasionante por la sabiduría que derrochan sus páginas. Muchos pasajes me han llamado la atención, pero he querido resaltar el párrafo que encabeza la entrada porque hoy quiero divagar sobre el optimismo.

            Qué cómodo es ser pesimista. Ser pesimista es navegar siempre con el viento a favor porque es más fácil acertar que las cosas no van a salir de maravilla. Lo confieso: los pesimistas me ponen de mala baba. Bueno, me ponen más nerviosa los cínicos, me parece que los cínicos son cómodos con habilidad para no parecerlo; cómodos que se limitan a ver los toros desde la barrera.

            Hay filósofos que sostienen que el optimismo no es más que una mirada ingenua de la realidad. Hace tiempo leí en El País una entrevista a una filósofa ¿francesa? que hacía una crítica encendida del optimismo; venía a decir que las posturas optimistas restan capacidad de crítica. Bueno, creo que decía eso porque no me acuerdo bien y por más que busco en el google no encuentro el jodío artículo.

            Posiblemente la mujer ésta tenga sus razones, pero yo sostengo que hoy más que nunca es necesaria una cierta dosis de optimismo. La puñetera crisis nos tiene tan obsesionados que no somos capaces de pensar en otra cosa. No se piensa en otra cosa, no se habla de otra cosa, no se escribe otra cosa (no sé si has observado que se publican menos libros, aparecen menos tesis doctorales…). Ya sé que todo esto lo explica Maslow estupendamente, pero a pesar de ello yo misma tengo que realizar un titánico esfuerzo cada semana para huir de la crisis, el pesimismo y la indignación, y eso que me propuse crear el blog para hablar de Trabajo Social y teorizar un poco, dentro de “mis cortas luces” (expresión de mi tierra que me encanta).

            El pesimismo parece inevitable, lo sé. Tengo una compañera de trabajo que se ha propuesto no ver más el telediario porque no soporta tanta mala noticia. La verdad es que la entiendo. Te sientas después de un día de curro y sale Soraya, con cara de presidenta de hermandad universitaria americana (no puedo, no puedo verla ni a ella ni a Montoro el gremlim) y te pone Soraya el cuerpo malo. Porque Mariano, el presidente de España digo, está tan perdido que ya podían reponer el programa de Lobatón para ver si él lo encuentra.

            A lo que voy. Que sí, que el pesimismo es casi obligado en estos tiempos, pero me preocupa mucho la desesperanza que está generando. Ayer un cliente me contó que no sabe para qué seguir luchando, si al menos tuviese la esperanza de encontrar empleo, pero, claro, con 48 años y con pocos estudios adonde va, así que se encierra en su casa, a darle vueltas a todo. Y la verdad es que hacer una relectura de su situación a lo Walt Disney es una gilipollez, pero ponernos a llorar con él tampoco le ayuda, creo yo. Me indigna profundamente (más bien me cabrea que te cagas) que una persona con 25 años de vida laboral tire la toalla. Pienso que no debemos los profesionales permitir esto. Lo creo así. Y debemos establecer los mecanismos terapéuticos que podamos en la medida de nuestras posibilidades para intentar evitar que estas personas se rindan, carajo.

            A lo mejor podríamos sentarnos con los compañeros y compañeras a quejarnos sí, pero después a aportar soluciones y a intentar vislumbrar la luz al final del túnel, que digo yo que no nos va a tener el Gobierno toda la legislatura con el Manolo Blahnik digo el zapato en el cuello ¿no? 

            Y mira tú, qué coincidencias. Tengo un calendario de Quino y el chiste que aparece en el día de hoy es éste, que pone fin a mi divagación de hoy. Espero que te guste.

            Hasta la semana que viene
            (Hollande, si estás entre nosotros, manifiéstate)


                       
           


Comentarios

  1. Brillante colega un saludo desde malaga. Jose Manuel ramirez

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas más leídas

Ayuda a domicilio y trabajo social (primera parte)

El servicio de ayuda a domicilio (SAD) es uno de los programas más antiguos en los servicios sociales de este país. Existe un amplio consenso profesional y ciudadano sobre su eficacia y su relevancia como yacimiento de empleo, sobre todo en las zonas rurales. La ley de dependencia lo ha incorporado en su catálogo, siendo éste uno de los recursos más prescritos.

La importancia de este servicio obliga a una revisión periódica para su actualización y mejora. Como profesional responsable en mi UTS del SAD me gusta hacer esta revisión, eso sí, para mis adentros ya que nadie me ha pedido que lo evalúe. Hoy la traslado al blog porque guarda relación con mi manera de entender el trabajo social. Vayamos por partes.

Casi todas las administraciones prestan el SAD a través de la modalidad de gestión indirecta, es decir, con empresas normalmente multinacionales que se ocupan de la gestión del servicio mientras la titularidad sigue siendo pública. 
En la práctica esto se traduce en que las trabajad…

Una serie de catastróficas intervenciones en servicios sociales

A algunas lectoras les hizo gracia el término intervenciones cajero, que usé en la entrada de la semana pasada y me pidieron que lo explicase. Los deseos de las lectoras son órdenes, así que procedo en esta entrada a describir tres tipos de intervenciones en servicios sociales que me desagradan mucho. Las bauticé hace años, con un objetivo pedagógico-humorístico, para mis grupos de preparación de oposiciones y supuestos prácticos. Sus nombres son: Intervenciones cajero. Intervenciones Federer. Intervenciones alguien ha matado a alguien. Las intervenciones cajero son aquellas en las que la persona profesional (no necesariamente trabajadora social) se aferra a los recursos de que dispone y se limita a tratar de acoplar en alguno de ellos la demanda que la persona atendida plantea, como el zapatito de la cenicienta. Este proceder es muy perjudicial para la persona atendida, máxime si no tiene el piececico que el zapato requiere, entonces más vale que se vaya a su casa, baje la persiana y …

Diez revistas científicas sobre trabajo social

Hoy traigo al blog una lista de diez revistas científicas sobre trabajo social (y servicios sociales), con tres elementos en común: están escritas en español, puedes consultarlas on-line y lo mejor de todo: son gratuitas. No estan todas las que son, pero son todas las que estan. ¡La próxima vez que te oiga decir que no estás al día en trabajo social porque no tienes dinero para comprar libros, te arreo una colleja que te avío!

Asimismo, si conoces alguna otra que merezca estar en tan insigne listado, no te lo guardes, ahí, a lo somormujo, ¡eh! Que rule el conocimiento, amigos...

Antes de pasar a colocar la lista esta tan apañada que me he fabricado, te recomiendo ojear e incluso leer el interesante documento que ha elaborado la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales que lleva por título Contenidos de la competencia municipal en servicios sociales, en el nuevo marco legal. Si eres de naturaleza perezosa, también puedes informarte en el blog de Joaquín Santos, más con…