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Día del Orgullo Gay

Hola de nuevo:

             Creo que he tenido conciencia de ser lesbiana desde que era un coco. De chica (tendría unos 7 años) le dije un día a mi madre que cuando fuese grande nunca iba a fumar ni tampoco me iba a casar. Lo primero lo he mantenido y lo segundo espero incumplirlo (esto va por ti, amorcito, quiero el anillo y toda la parafernalia).

            Asumir la homosexualidad supone un proceso complejo. Desde los cero años te dejan crecer el pelo a lo Pantoja (aunque todos los días chilles como Maria Callas cuando te peinan), te plantan en las manos la muñeca, el biberón, el carrito, te ponen una falda de tablas, te llenan la cabeza de odiosos lazos, te dicen que no te manches (los niños sí pueden) y te ponen a jugar a las casicas. Da igual que tú mates por darle patadas a un balón, quieras un coche teledirigido o te fascine apedrear gatos, afición ésta que solía practicar a la vuelta del colegio y que fui dejando por el qué dirán.
           
Tampoco es fácil vivir fuera del armario. La salida es horrenda en la mayoría de las ocasiones y a veces ni siquiera sales sino que te sacan a empujones, como me sucedió a mí, al pobre Ricky Martin y a tanta gente que, en muchas ocasiones, ni siquiera ha hecho el proceso de re-conocerse como homosexual. No era mi caso, pero en el armario vivía feliz en el anonimato y fuera la verdad es que la cosa está jodida. Pongo un ejemplo. Mucha gente tiene una conocida lesbiana lo mismo que tiene un bolso de Carolina Herrera, un ipad o un Mini descapotable. Pongámonos en situación:

-         ¡¡Tía, tengo una compañera en el trabajo que es lesbiana!!.
-         Joder, qué oficina más moderna tienes.

(Podemos sustituir el término lesbiana por gótica, vegana, seguidora de la cábala, albina o dominatrix…)

Po zí Amparo, en el momento en que la gente se entera de tu orientación sexual, ésta pasa a ser una marca de identidad que, por supuesto, va acompañada del paquete de estereotipos que te puedes imaginar. Y no creas que es una cuestión de gente mayor, qué va, el más moderno te sale con lo de “¿Quién hace de hombre y quien de mujer?”. A mí me gusta contestar: “nos vamos alternando”. Ainss.

Por otra parte también es destacable el grupo de gente que te dice: “ay hija, si los homosexuales ya no están discriminados, mira Jesús Vázquez y el de los Morancos y todo…”. A éstos les recuerdo el Caso Arny y les digo que el PP tiene recurrida la ley de matrimonios homosexuales en el Constitucional, pero ni por esas. Por cierto, ¿qué más les dará a los del PP que ni en eso tranquilos nos van a dejar, coñe?

Afortunadamente también hay personas como mi familia; ellos nunca me preguntaron por este tema, simplemente lo asumieron con la naturalidad que pudieron porque soy su hija, hermana, cuñada, tía y me quieren y ya está. También están mis compañeros del trabajo, que jamás han hecho una broma de mal gusto y que han integrado el tema sin más, preocupándose por mí cuando he tenido alguna ruptura y ofreciéndome su apoyo, y, por supuesto, están mis amigos.

No es tan fácil vivir fuera del armario. Todos los días libras pequeñas guerras que para los heterosexuales son invisibles. Y los que están dentro tampoco lo tienen fácil para salir porque la discriminación persiste rebelde bajo la piel de esta sociedad. El Día Internacional del Orgullo Gay es un buen momento para denunciarlo. Y para nosotros es un día muy especial, nos sirve para recordar que en 1969  hubo un grupo de valientes en Nueva York que se enfrentaron a la policía para hacer valer su dignidad (pride, que en español tiene un significado más de dignidad que de orgullo, sería más correcto traducirlo así).

Porque me siento orgullosa, o mejor, digna por lo que soy, hoy quiero decir que soy homosexual, que he construido mi propia familia y que ésta es tan familia como cualquier otra. Y diré algo más: si creen algunos que eso me lo van a arrebatar, van listos. Estamos preparados para la batalla. A la hora de luchar, los que conformamos el colectivo LGTBI les llevamos tela de ventaja.

Feliz Día del Orgullo Gay. A todos.

Hasta la semana que viene. 

PD. Altamente recomendable el libro "Homosexualidad y Trabajo Social" de nuestro colega Ángel Maroto.

Comentarios

  1. Hola Belén, soy Ramón del Orienta. enhorabuena por el artículo!! BSS

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