viernes, 1 de junio de 2012

Objeción de conciencia, brotes verdes y otras hierbas

Hola de nuevo:

            Ayer, a las tres y pico de la tarde, me encontraba yo en mi despacho recuperando horario, sola como la una; último día del mes, que si no, me cogen a las tres en “pierdeliebre”, que para eso una es funcionaria y tiene que llevar con orgullo la fama. En fin, que con los pajarillos como fondo y la tranquilidad que (normalmente) se respira en el entorno rural a esas horas, me puse a cumplimentar un PIA.

            Para quienes no sepan qué es un PIA, me explico: un PIA, más concretamente, un Programa Individual de Atención, es el documento donde los trabajadores sociales volcamos la intervención con una persona en situación de dependencia y se prescribe el recurso en cuestión entre las opciones que el paradisíaco catálogo de dependencia ofrece, cada vez más, gracias a Marianico el facha.

            La persona en situación de dependencia cuyo PIA estaba realizando es un niño pequeño con una problemática familiar importante y una madre abnegada por ofrecer lo mejor a su hijo, como tantas y tantas, y no por ello menos reseñable. El “pitufo” ha sido valorado como dependiente severo nivel 1 y la familia necesita la PECEF como agua de mayo.

            La PECEF es la prestación económica por cuidados en el entorno familiar. ¡Sí, esa! ¡Esa que los trabajadores sociales hemos prescrito sin ton ni son y que ha llevado al país a la ruina! ¿Ah, pero no lo sabías? A este país no lo ha llevado a la ruina los bancos ni el ladrillo ni la corrupción ni los mercados ni nada de eso. A este país lo ha llevado a la ruina la ley de la dependencia; ¡se me olvidaba!, y las prestaciones a los parados, todos trabajando y cobrando el paro, eso, eso es lo que ha llevado a la ruina a este país (lo tristísimo de este discurso es escucharlo en boca de trabajadores sociales…)

            Hecha esta aclaración, continúo con la exposición del caso: la familia, por diversas circunstancias, necesita la PECEF como el comer. La cantidad que se percibe en concepto de PECEF depende de tres cuestiones: el grado y nivel de dependencia, los ingresos de la persona dependiente y la intensidad de los cuidados (en horas diarias). Y ahí es dónde voy.

            Resulta que ahora, según una norma que aún no he visto en ningún BOE ni BOJA, se nos dice desde la Junta de Andalucía a los trabajadores sociales que no podemos establecer (escribir, vamos) en el PIA que la intensidad de los cuidados es completa (aunque realmente sea así) en personas con un grado II nivel 1, como mi “pitufo”, con lo cual, la familia no recibirá la cuantía completa de la prestación aunque los cuidados se presten durante todo el día.

            Conforme iba redactando el diagnóstico, me iba entrando una mala hostia importante y además me surgieron los siguientes interrogantes:

  • ¿Cómo es posible que la Junta pueda establecer criterios “alegales”?
  • ¿Cómo es posible que esta medida se ponga en marcha para todo el mundo y no se contemplen excepcionalidades?
  • ¿Cómo es posible que alguien se crea que en Andalucía no hay recortes?
  • ¿Cómo le explico yo esto a esta familia?
            Y lo que más me cabrea: ¿Quién es la Junta para decirme a mí (o a cualquier otra TS, vaya) lo que tengo que poner? ¿No es el PIA una recomendación? Pues que resuelvan ellos lo que consideren oportuno. Es más, sigo dándole vueltas al tema y caigo en que “¿a algún médico le dice la Junta lo que tiene que poner en un informe?”

            Sigo dándole vueltas (madre mía, cada vez más enerrrvada yo sola en el centro) ¿no hacen los farmacéuticos objeción de conciencia cada vez que les sale del ibuprofeno? ¿no hacen también los médicos antiabortistas (entre otros) objeción de conciencia?¿no se van a declarar los enfermeros insumisos con respecto a la atención a inmigrantes? Pues entonces…

            Entonces ¿por qué no hacemos objeción de conciencia los trabajadores sociales contra aquellas medidas que vulneran nuestro código deontológico? ¿por qué no somos capaces de declararnos insumisos ante aquellas políticas que atentan contra la ciudadanía?. O, al menos, ¿no podemos limitarnos a prescribir recursos con criterios profesionales y que otros arreglen lo que no hemos roto?

            Dijo Malcolm Payne “tres fuerzas crean y transforman el Trabajo Social: la institución, el cliente y el propio trabajador social”, sé que nos debemos al cliente e igualmente nos debemos a la institución, pero cuando ésta pierde la capacidad de gestionar para la ciudadanía, deja de servir al ciudadano para servir a sus propios intereses.

      Es por eso que propongo que comencemos a plantearnos la objeción de conciencia en determinadas circunstancias, sobre todo con el código deontológico en la mano. El ejemplo que he puesto para ilustrar esto quizá no sea el más adecuado. Este niño, que me da un beso cada vez que me ve porque es así de simpático, vivirá feliz y protegido reciba su madre más o menos prestación por cuidados. Si hay algo grande en esta Andalucía mía y tuya son sus ciudadanos, sus familias. Ahí estarán, como siempre, haya ley de dependencia o no.

      Al fin lo han dicho los colegios profesionales en el foro de Cádiz (creía que me jubilaba sin escucharlo), debemos luchar contra los recortes. Bueno, al menos es un comienzo…Como diría Elena Salgado (¿no es ahora consejera de Endesa?), se observan brotes verdes, bueno, más bien negros, hoy es viernes, viernes negro para los servicios sociales, pero soleado, prometedor, ansiado viernes.

Hasta la semana que viene.


Dedicado a “Agustina de Aragón”, aunque sea educadora social (nadie es perfecto)

4 comentarios:

  1. Cuanta razon tienes compañera... Hace tiempo que deberiamos cambiar nuestra sumision a ordenes alegales y que atentan contra el derecho subjetivo que les dio a los ciudadanos la Ley de Dependencia. Desde Soria... animo!!! Me encanta poder leerte cada viernes de dolores de este Año Mariano

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    1. Muchas gracias. Lo del año mariano me lo apunto. Un abrazo desde la esquina de Ehpaña...

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  2. Cuanta razon tienes compañera... Hace tiempo que deberiamos cambiar nuestra sumision a ordenes alegales y que atentan contra el derecho subjetivo que les dio a los ciudadanos la Ley de Dependencia. Desde Soria... animo!!! Me encanta poder leerte cada viernes de dolores de este Año Mariano

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  3. Ufff, genial post y desgraciadamente verídico... La Junta presupuesta, pero no ejecuta ese dinero, y así llevamos más de un año que no se resuelve ni una PECEF, que las urgencias para plaza residencial surgen un mes de junio y se envían a la todopoderosa Sevilla (que debe ser por lo del "color especial" un mes de agosto...). Me indigna que para una urgencia la persona tenga que estar solita en el mundo, sin recursos económicos y en la ultima etapa de su vida... Y que tarden meses, largos meses siquiera en enviar nuestro trabajo hecho para "antesdeayer" dos meses despues; que no se sepa cuando Sevilla responderá, ni siquiera si devolverá el informe para que sea más completo (a pesar de la medida totalmente alegal que solictar todo tipo de documentación que justifique cuenta bancaria, ingresos y ahorros ya no de la persona como indica la ley sino de los familiares que pueda tener... aich) Dónde queda eso de "de Despeñaperros no pasarán"???

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