viernes, 27 de julio de 2012

¡Viva la Marea Naranja, Paquiiiiiiiiiiito!

Hola de nuevo:

            Qué época nos está tocando vivir…Ni siquiera durante el verano hay tregua; hasta esa tradición “sagrada”, tan española, que consiste en quedarnos en stand by veraniego ha profanado Mariano Manostijeras y su prima la de riesgo, que digo yo que cuando llegue a mil puntos explotará España o algo así ¿no?

            Una situación tan grave requiere medidas excepcionales, por ejemplo: yo pido que, en lugar de Soraya, para anunciar los tradicionales recortes semanales pongan a King África ¿te imaginas la marcha? Empezaría la rueda de prensa con ¡boooooooomba! ¡Estos recortes son una BOM-BA!. Y continuaría con ¡Otra subida del IVA Paquiiiiiiiiiiiiiiiiiiiito! Todo eso, claro, con un corillo de dos tiíllas en bikini detrás; mira tú, para eso si pueden coger a algunas del PP, se me ocurre Cospedal y Andrea Fabra. España lo que es arreglarse no se arreglaba, pero, ¡qué telediarios, madre…!

            (Creo que a estas alturas mis idas de olla no son ninguna novedad. Continuemos)

            Al margen de lo mala-malísima que está la cosa, repito, hay motivos para la esperanza y no estoy loca. La gente parece que despierta de su letargo y comienza a salir a la calle. La Marea Naranja es una buena prueba de ello. No he querido dedicarle ninguna entrada a la Marea porque ya tienes, a través del  face buena cuenta de su evolución (¡no me digas que no tienes facebook, no quiero escucharlo!). También han informado otros compañeros blogueros sobre el colectivo de una forma más sensata que yo. Lo que te quiero transmitir en la entrada de hoy son mis sensaciones durante la manifestación del día 19 de julio, ya en frío.
             
            Vivo a 40 kilómetros de la capital así que cada vez que hay manifestación realizo un agradable ritual. Ducha, camiseta naranja planchada (no por mí, ejem), pancarta, móvil para las fotos, dinerillo para el parking y hale, al coche. Recogemos a familiares o amigos porque la gasolina está muuuuuy cara y hay que rentabilizar. 

            Una vez en Almería y con el coche en el parking (plazas libres, ¡bien!), sacamos nuestras pancartas del maletero y hale, a Puerta Purchena ¡qué ambiente en las calles, cuánta pancarta! No hay pan para tanto chorizo, que el próximo parao sea un diputao, recortes no, juventud sin futuro sin miedo…Ríos de personas de distinta condición, de distinto origen y con diferentes problemas, pero ciudadanos y ciudadanas cabreados como yo, que han salido de sus casas a mostrar su indignación, a decir que están hasta el jopo, en resumen.

Al llegar al punto de encuentro de la olilla naranja ¡qué sorpresa, cuánta camiseta! (nuestro Consejo se lo ha currado enviándolas tan rápido). Y lo mejor, dentro de las camisetas, personas a las que hace mil que no veía, dispersos como estamos los trabajadores de Diputación por esta bendita provincia; al saludarnos, abrazos, de esos que damos apretando, besos... "¡te has cortado el pelo!", "te presento a mi marido, él va de verde porque es maestro", "esta es mi hermana, la que se ha quedado en paro, fíjate qué mal, con un niño chico", "¿tu hija ya está estudiando la carrera?", "¡hombre, los psicólogos también estáis aquí!". Cientos de conversaciones se entrecruzan con el ruido de fondo de los megáfonos, los silbatos y los cláxones de los coches y me ríen los huesos, que decimos por aquí, al observar la escena haciendo alguna que otra foto. Estoy muy contenta.

           Tras una hora de espera, debido a la cantidad tan bestial de almerienses que se han echado a la calle, podemos salir, aunque la cabeza de la mani haya llegado, no importa. No somos muchos, pero somos muuuy ruidosos porque estamos motivadísimos, unos por ser su primera experiencia, otros porque por fin canalizan su rabia de forma cívica y algunas, como yo, al recordar con nostalgia que un día se matricularon en la universidad con la firme intención de cambiar el mundo.

             Entre risas, bailes y consignas a grito pelado bajamos los 800 metros del Paseo; al llegar al final, a la Plaza de las Velas, contemplo las sonrisas de amigos y compañeros al despedirnos con la complicidad de quien ha compartido un ratico bueno; "¡oye, que para la próxima tenemos que estar más organizados!, ¡necesitamos una pancarta y un megáfono!", "- ¿quién se toma una caña?, - ojalá, tenemos que volver al pueblo".  Y nos volvemos al pueblo, con las pancartas medio rotas, afónicas, sudorosas, exhaustas y felices, dejando atrás la maravillosa estampa que forman la Alcazaba y la Bahía.

             Aquí me despido. Nos vemos pronto. Te dejo una canción,  muy reciente, del artistazo Antonio Carmona, es de su último disco que lleva por título "De noche". Que la disfrutes.

  
             

viernes, 20 de julio de 2012

Carta a un / a votante del PP que se está tirando de los pelos


            Hoy quiero, a través de este blog, dirigirme a ti, que eres una de los millones de personas votantes del Partido Popular en las pasadas elecciones generales, a tí, una de esas muchas personas que en estos momentos se están tirando de los pelos por haber elegido esta opción. Si eres de los que aún estás satisfecho / a por el rumbo político y social de este país, te sugiero que no continúes con la lectura de este escrítulo (mezcla entre escrito y artículo) y continúes con tus habituales ocupaciones porque muy poco te pueden aportar mis palabras.

            Estimada amiga, estimado amigo, votante cabreado o cabreada del PP: entiendo tu malestar. No debe ser fácil haber depositado el voto con ilusión para sumarte al cambio y encontrarte hoy con esta España que no la reconoce ni la madre que la parió. Eso ha sido lo único que ha cumplido Rajoy de las ciento y pico páginas de su programa: el título; España ha cambiado, vaya que si ha cambiado; estamos padeciendo una crisis económica y un retroceso en los derechos y libertades que han dejado las legislaturas de Aznar y la política económica de Zapatero a la altura de las películas de Walt Disney, omá.

            Y tampoco debe ser plato de gusto constatar esta realidad y soportar el chaparrón de críticas de amigos, vecinos y demás ciudadanía con vena patiño. Sobre todo, si les dijiste, con orgullo, a tus semejantes que ibas a votar al PP, ¡Virgen de la Macarena, espero por tu bien que no tengas cuenta abierta en facebook!
           
            Por otra parte, entre tú y yo, un poquito merecido lo tienes. Recuerda aquellos tiempos en que pedir una tapa de chorizo en un bar era pedir un “socialista”; recuerda también los apelativos “amables” que muchos dirigentes del PP endosaron a la militancia del PSOE (“sociolistos”),  o al propio Zapatero (Zetaparo). Y eso tampoco está bien, que los socialistas también son hijos de Dios igual que tú y que yo ¿o no?

            Creo que estaremos de acuerdo en que estas cosas son producto, en gran medida, de esta España polarizada y cañí: Madrí o Barça, PSOE o PP, selección-campeona-olé o el jurgol opio del pueblo, toros sí o toros no, aborto sí o aborto no, prostitución sí o prostitución no, drogas caca o viva la María y los inmigrantes a su país o papeles para todos. Todo es aceptable, siempre y cuando nos situemos en una trinchera o en la otra, pero en medio lo único que puedes recibir es una empanada de hostias, verbales o de las buenas.

            Ahora, claro, con la que está cayendo (¿cuántas veces habremos escuchado esta frase?) o indignados o fachas. ¡Ay señor, señor!, o blanco o negro, no aprendemos a ver los grises. Claro, desde que este país los perdió de vista cuando se murió Paquito el Presidentísimo, grises ni las corbatas.

            Yo soy una de las se auto denomina indignada (bueno, aquí decimos indihná) pero también digo, más que nada porque lo dicen los gurús-blogueros y yo lo hago mío, que en estos momentos la ciudadanía debe estar unida. Y digo otra cosa (pero porque soy de izquierdas y se lo oigo a mis correligionarios): esto no es una lucha política, esto es una lucha de clases entre la ciudadanía y el poder (yo ya dije que prefería denominarlo el capital) y tú eres parte de nosotros, aunque hayas cometido el desliz de votarle a semejante panda de sinvergüenzas (refiriéndome en exclusividad al Gobierno); ¡oye, quien no cometa pecados que tire la primera piedra!, a ser posible al Banco de Santander.
           
            Pues sí, todo el mundo se equivoca, y al que cuece y amasa de todo le pasa. Tú, al menos, has tenido el civismo de ir a votar, que me hace a mí mucha gracia los discursos del tipo “yo no voto porque ya hace mucho tiempo que me di cuenta de que blablabla”. Ya salió el listo, ¡pues tío listo, ilumínanos con tu saber, ponte tú y crea el Partido de los Listos de España, coñe! Este individuo, que me pone histérica perdida, es el prototipo de un-español-con-un-cubata-en-la-mano-lo-sabe-todo, pero eso sí, en el Congreso de la barra del bar.

            Que hayas votado al PP no te invalida, querida amiga o amigo, para protestar contra los recortes, es más, tú has sufrido en tus carnes el engaño porque, como decía, no sólo no han cumplido su programa electoral sino que no podíamos adivinar, ni siquiera sus detractores, cuán lejos iban a llegar en su vorágine recortadora ¡que tienen más peligro que un bautizo de Gremlims! ¡Que los ves todos colocados en las escaleras de Moncloa  y son la viva imagen de la Familia Addams! (no te ofendas, que es una bromilla para darle humor al escrítulo)

            Porque a ti también te cabrea y te perjudica este Gobierno es hora de que salgas de casa y te unas a nosotros, tus vecinos, tus amigos, en definitiva, tu gente. Yo te prometo pararle los pies a todos mis compañeros de lucha, perroflautas y demás fauna cuando se pongan abertxales, son buena gente, es que están achicharrados. Verás lo bien que te sientes cuando le recuerdes al Gobierno que están en el poder gracias a ti, y por esa misma razón no les vas a permitir más columpiazos. Y si se molestan porque no eres disciplinado o disciplinada, ¿sabes lo que te digo? ¡Que se jodan!

            Hasta la semana que viene.

(Dedicado a mi dos compañeras de trabajo peperianas por soportarme en silencio como las hemorroides).

viernes, 13 de julio de 2012

Reflexión-acción-reacción-repercusión

             Por fin he conseguido sentarme y escribir. Sonada, como el boxeador que se tambalea en el ring, me he sentido estos días incapaz de articular palabra, de generar una reflexión, una opinión. Después, ya recuperada del mazazo, una ola de rabia me ha invadido imposibilitando, de nuevo, cualquier pensamiento racional.

            ¿Qué decir? Sólo me salen exabruptos, insultos, patadas. El blog no es para eso. Mejor Facebook. Aunque realmente lo que me pide el cuerpo es coger una mochila, llenarla de adoquines y darme una vuelta por los escaparates de Bankia, Mercadona y demás sociedades mafiosas disfrazadas de empresas. Pero debería reservarme algunos para la nueva y reluciente sede del PP de mi ciudad. Qué a gusto me quedaba, Virgen santa…

            El blog no es para esto. Debo centrarme, enfriarme. Tú estás tan cabreada-barra-o, como yo y te sientes tan mal como yo. Tú ya sabes, como yo, las consecuencias de la sangría a la que este gobierno de vampiros está sometiendo a este país. Lo sabes igual que yo. Y sabes que esta política no es más que un saqueo, sin más.

            ¿Qué hacer entonces? ¿Cómo transformar este dolor de estómago, de tripas, de entrañas, de alma, en algo productivo? Conviviendo con compañeros de fatigas que van a ser despedidos y que ya se sienten nominados en este Gran Hermano de la existencia, con ancianas que van a perder su único apoyo o que mantienen a ocho personas, con familias que se van a la puta calle, lanzadas al vacío de la marginalidad, con personas con discapacidad condenadas a la exclusión, con inmigrantes sin derecho a atención sanitaria...

            Van a acabar con todo. ¿Para qué la rabia si solo se queda en eso? ¿Qué hacer entonces?

            No, no, no. Hay que ser estratega. Hay que plantar cara. Voy a calmarme (introducimos música oriental tipo película Tigre y Dragón para ponernos en situación):

            Sun Tzu, venerable escritor de El Arte de la Guerra sabiamente aconseja: Con una evaluación cuidadosa, uno puede vencer; sin ella, no puede. Muchas menos oportunidades de victoria tendrá aquel que no realiza cálculos en absoluto. Resumiendo, conocer al enemigo.

            Pero yo, Belén san, añado: "Primero, pequeño saltamontes, has de IDENTIFICAR al enemigo. Y yo te pregunto, pequeño saltamontes ¿Quién es el enemigo? ¿Los sindicatos, los funcionarios, los autónomos, los parados? No, pequeño saltamontes, el enemigo lo constituye esa humareda difusa que llamamos el Poder, o si lo prefieres (yo sí): el Capital. ¡Tranquilo, pequeño saltamontes, si te acercas lo suficiente los puedes identificar, realmente son muy pocos y ya les estamos poniendo caras!"

            Una vez que los tenemos debidamente identificados, lo que procede es conocer cómo actúan. Noam Chomsky (hay que leer cosas de este hombre, eh), nos puede ayudar en esto. Él, consciente de cómo el capital nos maneja a través de los medios, elaboró una lista de las “10 Estrategias de Manipulación”, pincha aquí para analizarlas detenidamente, aunque también se encuentran en el gráfico adjunto:

Fuente: http://disenosocial.org/las-10-estrategias-de-manipulacion-mediatica/
A mí este gráfico me resulta muy ilustrativo y se me ha ocurrido sugerir las diez estrategias contra la manipulación mediática. Aquí van (en cursiva entrecomilladas las citas textuales del enlace web):

1. La estrategia de la concentración VS la estrategia de la distracción:  La estrategia de la distracción, según el artículo citado, consiste en "desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes".

La estrategia de la concentración persigue, en primer lugar, centrar nuestra atención hacia los problemas que son realmente importantes. Para tener una opinión distinta a la impuesta debemos buscar medios de comunicación alternativos a las grandes corporaciones de comunicación. Una vez que estamos adecuadamente informados, los ciudadanos debemos generar corrientes de opínión alternativa.

 Y un detalle. Prestar atención a lo realmente importante no significa que no podamos involucrarnos en asuntos insignificantes. No es incompatible estar indignada y movilizada contra los recortes y alegrarse por el triunfo de la selección española; es más, creo que posicionarse contra este tipo de cosas es perjudicial porque divide a la ciudadanía.

2. La estrategia de la solución alternativa VS crear problemas y después ofrecer soluciones. O el llamado "problema-reacción-solución". Por ejemplo, crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos. Los profesionales gozamos de la autoridad académica suficiente como para producir un discurso alternativo en los diferentes foros sociales, políticos, en la calle, en la red...Un ejemplo de ello son las propuestas de la Asociación de Gerentes, todo un referente.

3. Mantener los ojos abiertos VS la estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Por eso es tan importante no dejar pasar sin más los primeros atisbos de retroceso social; me viene a la cabeza la primera huelga que se le ha hecho a este gobierno en la que compañeros míos argumentaban no ir "por ser demasiado pronto". Debemos, por tanto, estar atentos a las medidas para responder con argumentos y con movilización, en este sentido también es fundamental estar organizados para salir a la calle.

4. Anticipar las consecuencias VS la estrategia de diferir.  Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura.Pues bien, habrá que anticipar las consecuencias futuras de la medida, por ejemplo, ¿qué consecuencias futuras tiene para la salud pública dejar a miles de personas sin atención sanitaria?

5. Apelar al sentido común VS dirigirse al público como criaturas de poca edad. Esta "técnica" es muy utilizada por la clase política y también en publicidad. Apelar al sentido común del ciudadano es una buena herramienta para devolverlo a su estado "natural", yo lo hago con mucha frecuencia tanto con mis clientes como en mi vida fuera del trabajo.

6. Devolver el sentido crítico VS utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión.Como profesionales es nuestro deber ofrecer una visión crítica y transformadora. Como ciudadanos tenemos el deber moral de trasladar los debates a la racionalidad y no a las "tripas". Hay que tener siempre el empoderamiento en el horizonte.

7. Promover procesos de empoderamiento VS mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores”. No voy a descubrir la importancia de la formación académica, esto es evidente. También lo es que si los ciudadanos conocen la realidad actual y los derechos que los protegen tendrán una mayor capacidad de crítica.

8. Fomentar una cultura sin esnobismos VS estimular al público a ser complaciente con la mediocridad.  Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…
Y si, además, los autodenominados "culturetas" nos dedicamos a reirnos del "yo soy español español español", la brecha entre grupos sociales se agiganta (ver estrategia 1). Me parece fundamental el acceso a la cultura gradual y sin esnobismos (recuerdo con nostalgia mi etapa de enganche a la telenovela Topacio y las caras de mis amigos...). Es preferible que la gente lea El Código Da Vinci a que no lea un solo libro al año. La cuestión no está en prohibir los programas basura, la cuestión es ofrecer productos culturales alternativos y atractivos.

9. Ofrecer una visión "macro" VS reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, ¡no hay revolución!

Esta maniobra rastrera, por desgracia, es muy común observarla en el ámbito de los servicios sociales. Y peor aún es escucharla de boca de profesionales, esto me parece intolerable. Debemos, por tanto, ampliar la mirada y analizar desde criterios "macro" las causas de la desigualdad y de la exclusión.

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las elites dominantes. Nosotros deberíamos incorporar los ingentes conocimientos que han producido otras ciencias a la nuestra para analizar los cambios sociales y mejorar (otra vez) los procesos de empoderamiento de la ciudadanía.

Estas ideas sólo son eso, ideas en formato borrador que te pueden servir como elemento de reflexión. Pero tras la reflexión no puede venir el sillón, tiene que venir la movilización, la marea naranja te espera, a ver si somos millón y paramos los pies a este c...

Hasta la semana que viene.

PD. Servicios Sociales Comunitarios de Diputación de Almería: Ayudas Económicas + SAD prestación básica PARALIZADAS. Continuamos para bingo...

jueves, 5 de julio de 2012

Un año de blog

Mi Nikita y yo. Autorretrato.
“Escribir es un acto de afirmación personal pero también de exposición a los demás; un trabajador social al que admiro, Ángel Maroto, dijo una vez que a los pájaros no se les pregunta por qué cantan, cantan porque tienen una melodía que cantar y por ello tampoco debemos preguntarnos "por qué escribir", si lo hacemos es porque tendremos algo dentro que necesitamos expulsar, a veces de forma torpe o abrupta.

En mi caso, tengo el defecto de aturdir a todo aquel ser humano que se cruce en mi existencia con un torrente de palabras e ideas más o menos conectadas entre sí; padezco incontinencia verbal y parece ser que la palabra hablada no es suficiente para sentir que me expreso al mundo. Por otra parte, también me someto al escarnio ajeno por lo que creo que el mundo y yo estamos empatados”.


            Así comenzaba mi aventura un jueves (como hoy) 7 de julio de 2011 como escritora a través de esta maravilla de la tecnología que es Internet (¡citándome a mi misma, los vellos como escarpias...!)

            Empecé a escribir con mucho miedo: al ridículo, a comprometerte a escribir todas las semanas, que te obliga a sentarte frente al temido folio en blanco, sí o sí. A mí me ayudó mucho un truco bastante conocido y simple, que consiste en escribir toda la entrada de corrido, sin pensar y sin corregir, para que fluya nuestra faceta más creativa y, posteriormente, regresar al ordenador y corregir lo escrito. Eso hace que te sueltes y además genera constancia y rutina, aspectos fundamentales para alguien que quiera escribir más o menos en serio, como es mi caso.

            Escribir también te obliga a ralentizar el ritmo del pensamiento. Cuando hablamos, pensamos poco y rápido, al menos yo. La escritura implica detenerse y escoger cuidadosamente las palabras para poder describir con exactitud lo que queremos decir.
           
Por otra parte, al igual que le ocurre a mi ciber amigo Joaquín Santos (cuyo blog no debes dejar de leer), el blog ha sido una estupenda excusa para conectar con otras personas que sienten o piensan lo mismo que yo, y/o con muchas otras que tienen una inquietud increíble por hacer de este mundo algo mejor que lo que se encontraron. Esta aventura me ha dado, por tanto, muchas satisfacciones.

            Pero si hay algo que tengo que agradecer al blog es la posibilidad de reconciliarme con mis fantasmas, que no aspiro yo a exorcizarlos (llevan demasiados años conmigo). Sobre todo el fantasma de la quemazón profesional. La crisis nos tiene a todo el colectivo de trabajadores sociales literalmente achicharrados, tanto, que a veces me resulta misión imposible escribir sobre otra cosa que no sean los puñeteros recortes.

            A veces he regresado del trabajo pensando en determinadas intervenciones que he realizado sin pestañear y sólo al relatarlas en el blog he tenido conciencia real de la trascendencia de las mismas y de lo importante que es no dejarse llevar por dicha quemazón.

La reflexión, o mejor, la introspección es fundamental para caer en la cuenta de los muchos errores que cometo en el trabajo, aunque eso me haga escribir más de una vez con lágrimas en los ojos (soy de lágrima fácil, tipo Candy Candy). En ese momento, tras emitir un teatral suspiro para que me oigan, suele llegar mi Nikita, la cojo en brazos y sigo escribiendo a la vez que ella me lametea el brazo o me obstaculiza la pantalla, mirándome con ojos tipo Platero...

              He perdido el miedo a escribir. Y es difícil tener ideas nuevas cada semana, en eso suelo pedir ayuda. En la elección de temas y la corrección recibo la ayuda de mi pareja, que además frena mis intentos de despotricar sistemáticamente contra todo aquello que se me pone por delante. Ella me anima en esto de la escritura pero también me critica duramente para que no se me suba el pavo, ejem, ejem…

            Pues sí amigos, escribir no es tan difícil (otra cosa es escribir bien, madre...). Implicarse a través de la red tampoco. Cada vez hay más compañeras y compañeros que se están animando a crear su propio blog: Nacho Santás, Rafael Arredondo, Begoña García, Pedro Celiméndiz, Jaime García  y otros cuyo nombre completo no he conseguido encontrar en la red (disculpadme). Incluso hay quien se ha atrevido con un semanario sobre Trabajo Social como Pedro Arambarri y con la recopilación de recursos sobre Trabajo Social como Juanma Gil. En mi página podrás encontrar enlaces a las suyas. Si tienes alguna página, no dudes en escribirme y la inserto. Y si te pica el gusanillo, anímate, no hay crítico más cruel que uno mismo, te lo digo por experiencia. Crear un blog es gratis y bastante fácil. Es una manera de hacernos escuchar. La voz de los trabajadores sociales es, hoy más que nunca, necesaria.      

Son tiempos duros. Son tiempos convulsos. Decretazos en dependencia. Despidos. Privatizaciones. Copagos y repagos. Ajustes. Vivir por encima de...(dicen chorizos, sinvergüenzas y mangantes de guante blanco).¿Hasta cuanto o cuando podemos resistir la ciudadanía? ¿Somos zanahoria, huevo o café? Yo más bien creo que somos chicle.

A través de un blog, en la red, en la calle, en el trabajo, es tiempo de movilizarse, es tiempo de escribir, es tiempo de actuar.
           
Hasta la semana que viene.

(Amparo Uribe y Alicia Muñoz, GRACIAS infinitas por leerme y animarme desde el principio…)

Si estás en contra de la reforma sanitaria, pincha aquí