viernes, 20 de julio de 2012

Carta a un / a votante del PP que se está tirando de los pelos


            Hoy quiero, a través de este blog, dirigirme a ti, que eres una de los millones de personas votantes del Partido Popular en las pasadas elecciones generales, a tí, una de esas muchas personas que en estos momentos se están tirando de los pelos por haber elegido esta opción. Si eres de los que aún estás satisfecho / a por el rumbo político y social de este país, te sugiero que no continúes con la lectura de este escrítulo (mezcla entre escrito y artículo) y continúes con tus habituales ocupaciones porque muy poco te pueden aportar mis palabras.

            Estimada amiga, estimado amigo, votante cabreado o cabreada del PP: entiendo tu malestar. No debe ser fácil haber depositado el voto con ilusión para sumarte al cambio y encontrarte hoy con esta España que no la reconoce ni la madre que la parió. Eso ha sido lo único que ha cumplido Rajoy de las ciento y pico páginas de su programa: el título; España ha cambiado, vaya que si ha cambiado; estamos padeciendo una crisis económica y un retroceso en los derechos y libertades que han dejado las legislaturas de Aznar y la política económica de Zapatero a la altura de las películas de Walt Disney, omá.

            Y tampoco debe ser plato de gusto constatar esta realidad y soportar el chaparrón de críticas de amigos, vecinos y demás ciudadanía con vena patiño. Sobre todo, si les dijiste, con orgullo, a tus semejantes que ibas a votar al PP, ¡Virgen de la Macarena, espero por tu bien que no tengas cuenta abierta en facebook!
           
            Por otra parte, entre tú y yo, un poquito merecido lo tienes. Recuerda aquellos tiempos en que pedir una tapa de chorizo en un bar era pedir un “socialista”; recuerda también los apelativos “amables” que muchos dirigentes del PP endosaron a la militancia del PSOE (“sociolistos”),  o al propio Zapatero (Zetaparo). Y eso tampoco está bien, que los socialistas también son hijos de Dios igual que tú y que yo ¿o no?

            Creo que estaremos de acuerdo en que estas cosas son producto, en gran medida, de esta España polarizada y cañí: Madrí o Barça, PSOE o PP, selección-campeona-olé o el jurgol opio del pueblo, toros sí o toros no, aborto sí o aborto no, prostitución sí o prostitución no, drogas caca o viva la María y los inmigrantes a su país o papeles para todos. Todo es aceptable, siempre y cuando nos situemos en una trinchera o en la otra, pero en medio lo único que puedes recibir es una empanada de hostias, verbales o de las buenas.

            Ahora, claro, con la que está cayendo (¿cuántas veces habremos escuchado esta frase?) o indignados o fachas. ¡Ay señor, señor!, o blanco o negro, no aprendemos a ver los grises. Claro, desde que este país los perdió de vista cuando se murió Paquito el Presidentísimo, grises ni las corbatas.

            Yo soy una de las se auto denomina indignada (bueno, aquí decimos indihná) pero también digo, más que nada porque lo dicen los gurús-blogueros y yo lo hago mío, que en estos momentos la ciudadanía debe estar unida. Y digo otra cosa (pero porque soy de izquierdas y se lo oigo a mis correligionarios): esto no es una lucha política, esto es una lucha de clases entre la ciudadanía y el poder (yo ya dije que prefería denominarlo el capital) y tú eres parte de nosotros, aunque hayas cometido el desliz de votarle a semejante panda de sinvergüenzas (refiriéndome en exclusividad al Gobierno); ¡oye, quien no cometa pecados que tire la primera piedra!, a ser posible al Banco de Santander.
           
            Pues sí, todo el mundo se equivoca, y al que cuece y amasa de todo le pasa. Tú, al menos, has tenido el civismo de ir a votar, que me hace a mí mucha gracia los discursos del tipo “yo no voto porque ya hace mucho tiempo que me di cuenta de que blablabla”. Ya salió el listo, ¡pues tío listo, ilumínanos con tu saber, ponte tú y crea el Partido de los Listos de España, coñe! Este individuo, que me pone histérica perdida, es el prototipo de un-español-con-un-cubata-en-la-mano-lo-sabe-todo, pero eso sí, en el Congreso de la barra del bar.

            Que hayas votado al PP no te invalida, querida amiga o amigo, para protestar contra los recortes, es más, tú has sufrido en tus carnes el engaño porque, como decía, no sólo no han cumplido su programa electoral sino que no podíamos adivinar, ni siquiera sus detractores, cuán lejos iban a llegar en su vorágine recortadora ¡que tienen más peligro que un bautizo de Gremlims! ¡Que los ves todos colocados en las escaleras de Moncloa  y son la viva imagen de la Familia Addams! (no te ofendas, que es una bromilla para darle humor al escrítulo)

            Porque a ti también te cabrea y te perjudica este Gobierno es hora de que salgas de casa y te unas a nosotros, tus vecinos, tus amigos, en definitiva, tu gente. Yo te prometo pararle los pies a todos mis compañeros de lucha, perroflautas y demás fauna cuando se pongan abertxales, son buena gente, es que están achicharrados. Verás lo bien que te sientes cuando le recuerdes al Gobierno que están en el poder gracias a ti, y por esa misma razón no les vas a permitir más columpiazos. Y si se molestan porque no eres disciplinado o disciplinada, ¿sabes lo que te digo? ¡Que se jodan!

            Hasta la semana que viene.

(Dedicado a mi dos compañeras de trabajo peperianas por soportarme en silencio como las hemorroides).

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