Ir al contenido principal

¡Viva la Marea Naranja, Paquiiiiiiiiiiito!

Hola de nuevo:

            Qué época nos está tocando vivir…Ni siquiera durante el verano hay tregua; hasta esa tradición “sagrada”, tan española, que consiste en quedarnos en stand by veraniego ha profanado Mariano Manostijeras y su prima la de riesgo, que digo yo que cuando llegue a mil puntos explotará España o algo así ¿no?

            Una situación tan grave requiere medidas excepcionales, por ejemplo: yo pido que, en lugar de Soraya, para anunciar los tradicionales recortes semanales pongan a King África ¿te imaginas la marcha? Empezaría la rueda de prensa con ¡boooooooomba! ¡Estos recortes son una BOM-BA!. Y continuaría con ¡Otra subida del IVA Paquiiiiiiiiiiiiiiiiiiiito! Todo eso, claro, con un corillo de dos tiíllas en bikini detrás; mira tú, para eso si pueden coger a algunas del PP, se me ocurre Cospedal y Andrea Fabra. España lo que es arreglarse no se arreglaba, pero, ¡qué telediarios, madre…!

            (Creo que a estas alturas mis idas de olla no son ninguna novedad. Continuemos)

            Al margen de lo mala-malísima que está la cosa, repito, hay motivos para la esperanza y no estoy loca. La gente parece que despierta de su letargo y comienza a salir a la calle. La Marea Naranja es una buena prueba de ello. No he querido dedicarle ninguna entrada a la Marea porque ya tienes, a través del  face buena cuenta de su evolución (¡no me digas que no tienes facebook, no quiero escucharlo!). También han informado otros compañeros blogueros sobre el colectivo de una forma más sensata que yo. Lo que te quiero transmitir en la entrada de hoy son mis sensaciones durante la manifestación del día 19 de julio, ya en frío.
             
            Vivo a 40 kilómetros de la capital así que cada vez que hay manifestación realizo un agradable ritual. Ducha, camiseta naranja planchada (no por mí, ejem), pancarta, móvil para las fotos, dinerillo para el parking y hale, al coche. Recogemos a familiares o amigos porque la gasolina está muuuuuy cara y hay que rentabilizar. 

            Una vez en Almería y con el coche en el parking (plazas libres, ¡bien!), sacamos nuestras pancartas del maletero y hale, a Puerta Purchena ¡qué ambiente en las calles, cuánta pancarta! No hay pan para tanto chorizo, que el próximo parao sea un diputao, recortes no, juventud sin futuro sin miedo…Ríos de personas de distinta condición, de distinto origen y con diferentes problemas, pero ciudadanos y ciudadanas cabreados como yo, que han salido de sus casas a mostrar su indignación, a decir que están hasta el jopo, en resumen.

Al llegar al punto de encuentro de la olilla naranja ¡qué sorpresa, cuánta camiseta! (nuestro Consejo se lo ha currado enviándolas tan rápido). Y lo mejor, dentro de las camisetas, personas a las que hace mil que no veía, dispersos como estamos los trabajadores de Diputación por esta bendita provincia; al saludarnos, abrazos, de esos que damos apretando, besos... "¡te has cortado el pelo!", "te presento a mi marido, él va de verde porque es maestro", "esta es mi hermana, la que se ha quedado en paro, fíjate qué mal, con un niño chico", "¿tu hija ya está estudiando la carrera?", "¡hombre, los psicólogos también estáis aquí!". Cientos de conversaciones se entrecruzan con el ruido de fondo de los megáfonos, los silbatos y los cláxones de los coches y me ríen los huesos, que decimos por aquí, al observar la escena haciendo alguna que otra foto. Estoy muy contenta.

           Tras una hora de espera, debido a la cantidad tan bestial de almerienses que se han echado a la calle, podemos salir, aunque la cabeza de la mani haya llegado, no importa. No somos muchos, pero somos muuuy ruidosos porque estamos motivadísimos, unos por ser su primera experiencia, otros porque por fin canalizan su rabia de forma cívica y algunas, como yo, al recordar con nostalgia que un día se matricularon en la universidad con la firme intención de cambiar el mundo.

             Entre risas, bailes y consignas a grito pelado bajamos los 800 metros del Paseo; al llegar al final, a la Plaza de las Velas, contemplo las sonrisas de amigos y compañeros al despedirnos con la complicidad de quien ha compartido un ratico bueno; "¡oye, que para la próxima tenemos que estar más organizados!, ¡necesitamos una pancarta y un megáfono!", "- ¿quién se toma una caña?, - ojalá, tenemos que volver al pueblo".  Y nos volvemos al pueblo, con las pancartas medio rotas, afónicas, sudorosas, exhaustas y felices, dejando atrás la maravillosa estampa que forman la Alcazaba y la Bahía.

             Aquí me despido. Nos vemos pronto. Te dejo una canción,  muy reciente, del artistazo Antonio Carmona, es de su último disco que lleva por título "De noche". Que la disfrutes.

  
             

Comentarios

Entradas más leídas

Ayuda a domicilio y trabajo social (primera parte)

El servicio de ayuda a domicilio (SAD) es uno de los programas más antiguos en los servicios sociales de este país. Existe un amplio consenso profesional y ciudadano sobre su eficacia y su relevancia como yacimiento de empleo, sobre todo en las zonas rurales. La ley de dependencia lo ha incorporado en su catálogo, siendo éste uno de los recursos más prescritos.

La importancia de este servicio obliga a una revisión periódica para su actualización y mejora. Como profesional responsable en mi UTS del SAD me gusta hacer esta revisión, eso sí, para mis adentros ya que nadie me ha pedido que lo evalúe. Hoy la traslado al blog porque guarda relación con mi manera de entender el trabajo social. Vayamos por partes.

Casi todas las administraciones prestan el SAD a través de la modalidad de gestión indirecta, es decir, con empresas normalmente multinacionales que se ocupan de la gestión del servicio mientras la titularidad sigue siendo pública. 
En la práctica esto se traduce en que las trabajad…

Una serie de catastróficas intervenciones en servicios sociales

A algunas lectoras les hizo gracia el término intervenciones cajero, que usé en la entrada de la semana pasada y me pidieron que lo explicase. Los deseos de las lectoras son órdenes, así que procedo en esta entrada a describir tres tipos de intervenciones en servicios sociales que me desagradan mucho. Las bauticé hace años, con un objetivo pedagógico-humorístico, para mis grupos de preparación de oposiciones y supuestos prácticos. Sus nombres son: Intervenciones cajero. Intervenciones Federer. Intervenciones alguien ha matado a alguien. Las intervenciones cajero son aquellas en las que la persona profesional (no necesariamente trabajadora social) se aferra a los recursos de que dispone y se limita a tratar de acoplar en alguno de ellos la demanda que la persona atendida plantea, como el zapatito de la cenicienta. Este proceder es muy perjudicial para la persona atendida, máxime si no tiene el piececico que el zapato requiere, entonces más vale que se vaya a su casa, baje la persiana y …

Diez revistas científicas sobre trabajo social

Hoy traigo al blog una lista de diez revistas científicas sobre trabajo social (y servicios sociales), con tres elementos en común: están escritas en español, puedes consultarlas on-line y lo mejor de todo: son gratuitas. No estan todas las que son, pero son todas las que estan. ¡La próxima vez que te oiga decir que no estás al día en trabajo social porque no tienes dinero para comprar libros, te arreo una colleja que te avío!

Asimismo, si conoces alguna otra que merezca estar en tan insigne listado, no te lo guardes, ahí, a lo somormujo, ¡eh! Que rule el conocimiento, amigos...

Antes de pasar a colocar la lista esta tan apañada que me he fabricado, te recomiendo ojear e incluso leer el interesante documento que ha elaborado la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales que lleva por título Contenidos de la competencia municipal en servicios sociales, en el nuevo marco legal. Si eres de naturaleza perezosa, también puedes informarte en el blog de Joaquín Santos, más con…