viernes, 2 de noviembre de 2012

Aunque no me lo pida el cuerpo, es Halloween

Hola de nuevo:

Qué coñazo de Halloween. No he visto una tradición importada más absurda en los días de mi vida que la puñetera fiesta ésta . La chiquillería por todas las calles vestida de tren del miedo y pidiendo losh chuchesh con lo del "¿truco o trato?", que, por cierto, nadie sabe lo que significa y no es más que "o chucherías (trato) o gamberrada en tu fachada (truco)" . Además, en mi pueblo la cosa ha degenerado hasta el punto de que son los niños marroquíes los que llevan pidiendo garguerías desde el lunes, pero vestidos de Messi o Iniesta. La interculturalidad es lo que tiene.

Dejo aquí el tema, que me conozco y termino colgando fotos de Rajoy a lo Walking Dead, otra cosa americana a la que no le encuentro el menor interés, es más, me da un asco de los zombies...

En varias ocasiones he comentado lo mucho que me preocupa la caída de brazos de nuestras familias con respecto a la situación actual. Es habitual escuchar a la clientela decir que es inútil buscar trabajo y demás. En parte no les falta razón, pero por eso mismo creo que, además de movilizarnos por los derechos de ciudadanía, en estos tiempos los trabajadores sociales debemos incluir en nuestros actos profesionales un aporte extra de motivación, como la leche con calcio.

Por esa razón, hace tiempo que vengo leyendo cosillas sobre relación de ayuda para ver si logro hacerlo mejor, que no es difícil. También me gusta asistir a cursos de formación sobre estos temas y hace poco tuve la suerte de realizar uno que me gustó bastante, a pesar de que el título no presagiaba nada bueno: prevención de drogas en adolescentes.

En el curso se explicaron dos temas muy interesantes: el primero, que la distinción entre prevención y tratamiento ya casi ni existe, sobre todo, teniendo en cuenta que los tratamientos van dirigidos sobre todo a la reducción de riesgos y daños. Pero lo mejor del curso fue el modelo de intervención que han puesto en marcha los ponentes con sus clientes. Se trata del Modelo Transteórico (de motivación al cambio) desarrollado por Prochaska y DiClemente. Se trata de un modelo poco directivo (no creo en la existencia de modelos no directivos, Rogers, perdóname) y cuyo estilo de entrevista es el estilo motivacional de Miller y Rollnick.

Si me lo permites, voy a dedicar las dos próximas entradas al Modelo Transteórico y a la Entrevista Motivacional respectivamente, aunque no es lo que me pide el cuerpo. Lo que me pide el cuerpo es hablar de cómo las mujeres solteras y/o lesbianas hemos sido apartadas de los tratamientos de fertilidad, me pide el cuerpo hablar del decreto por el cual los laborales fijos podemos estar en la puta calle en un abrir y cerrar de ERE, me pide el cuerpo hablar de cómo se está legislando para que las redes sociales y los que las usamos estemos cada vez más censurados, me pide el cuerpo hablar de cómo el gobierno se está cargando los servicios sociales, en los que vivo 7 horas y media cada día y cada día me hacen crecer como persona. Me pide el cuerpo incluso hablar de cómo el gobierno persigue a mis compañeras y compañeros de Izquierda Unida, acusándolos de asaltos a colegios no cometidos, por poner uno de cien mil ejemplos.

Pero resulta que mientras este gobierno-apisonadora se va cargando todo aquello que se le pone por delante del yugo y las flechas, hay familias que hoy más que nunca necesitan profesionales a la altura. Y es nuestra obligación intentarlo, hasta que el ERE nos separe.

Hasta la semana que viene.

PD. Vaya desde aquí mi pésame por la muerte de las tres chicas que han fallecido en esa fiesta de Madrid. Mucha gente tiene cosas que explicar.

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