viernes, 23 de noviembre de 2012

Conmemoraciones, mamarrachadas y sentido común

Hola de nuevo:

Cartel conmemorativo de CC.OO.
Este domingo se “celebra” el día internacional contra la violencia de género. Como es tradición, cada vez que se conmemora, por así decirlo, algún tema relacionado con las mujeres aparece el típico tío diciendo “¿y por qué no se conmemora el día del hombre maltratado?” o “¿por qué se celebra el día de la mujer trabajadora, es que los hombres no trabajamos?” o cualquier otra mamarrachada por el estilo. Sí, he dicho mamarrachada. Porque si es una mujer la que suelta estas cosas ya es que no le pongo ni nombre, vaya.


Harta como estoy de escuchar una y otra vez este tole-tole (otra expresión procedente del rico acervo lingüístico del Poniente Almeriense) me he decidido a tratar de explicar, desde mis cortas luces por qué es necesario conmemorar días como éste.

Podría echar mano de la estadística y volcar los datos que existen sobre la cantidad de mujeres que han denunciado por violencia a sus parejas o también podría colocar en times new roman 60  el número de mujeres muertas a manos de sus parejas en lo que va de año, que, por cierto, son 43, según las estadísticas oficiales. Otras estadísticas dan la cifra de 50 mujeres ya que algunos de los asesinatos están aún siendo investigados.

Podría echar mano de la sociología y hacer una disertación sobre cómo la sociedad actual avanza hacia la bifurcación posmoderna, o dicho de otro modo, el proceso por el que caminamos hacia la dialéctica de la hipermodernidad y la tradición de manera simultánea; este fenómeno tiene como consecuencias una impregnación progresiva de los valores más rancios del machismo. A otra entrada me remito (me encanta esto de citarme a mí misma)

Podría echar mano de la teoría feminista e intentar describir la marginación a la que esta sociedad heteropatriarcal nos somete a las mujeres de este país.

Podría echar mano de mi experiencia como trabajadora social y tratar de explicar cómo son las marcas del rostro de una mujer a la que acaban de pegar una paliza, cómo tiemblan sus manos, cómo es su voz, qué dicen sus ojos y cuál es su expresión, encorvada en la silla, aterrorizada por el psicópata con el que convive y muerta de ridículo por contar su infierno a otra mujer que probablemente no la va a entender y que posiblemente pensará que es una inútil por no abandonar a semejante espantajo.

Pero sólo quiero echar mano de mis vivencias como mujer y de mi sentido común, el menos común de los sentidos. Decir que la violencia hacia las mujeres es un fenómeno infinitamente más preocupante que el maltrato que los hombres puedan padecer es de sentido común. Afirmar que las mujeres somos las mayores perjudicadas por las "políticas familiaristas" es de sentido común. Denunciar que las mujeres nos encontramos en situación de desigualdad es de sentido común.

Porque esas situaciones existen, son necesarios días como el día 25 de noviembre, que nos recuerden que las mujeres muertas no son números, tienen un nombre y tenían una vida antes de que un infraser decidiese quitársela. Que si el maltrato es una lacradelasociedad no es por arte de birlibirloque, es porque muchas mujeres, y hombres también, han denunciado sin descanso una problemática sangrante que hace muy pocos años se quedaba entre las cuatro paredes de esta España mía esta España mía esta España nuestra. ¡Que hace muy pocos años las mujeres no podíamos ni abrirnos una cuenta en un banco, carajo!.

Ya está bien de mamarrachadas.

Hasta la semana que viene.


Os recomiendo este corto, es un poco largo pero es muy bueno.

1 comentario:

  1. Ojalá hubiera un poquito más de sentido común en el mundo!!!

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