viernes, 28 de diciembre de 2012

2013, te estaremos vigilando...

Hola de nuevo:

Le he dado bastantes vueltas a la entrada ésta de final de año. No sabía cómo enfocarla así que he barajado las siguientes opciones:
  • Rollo buenos deseos. No. Como siempre, empiezo bien pero acabo como la Niña del Exorcista.
  • Cómo pasaba la nochevieja en la infancia. No. Mi vida no es tan interesante como yo creo.
  • Mis tradicionales problemas con las doce uvas. No. Escatológico.
  • Las diez mejores noticias del 2012. No. Sólo he encontrado seis, incluyendo la firma de Ana Botella contra el cierre del Hospital La Princesa. Manda h...
Afortunadamente, desde Marea Naranja Almería han elaborado un estupendo vídeo para felicitar el nuevo año (¡te lo has currado, compañera!), así que no se me ocurre mejor manera de despedir este 2012 que compartiéndolo contigo.

Desde la soleada esquina de la península, un fuerte abrazo. Nos leemos el año que viene.

Marea Naranja Almería felicita el nuevo año.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Esperanza

Hola de nuevo:

Suelo escribir en este blog los viernes porque me permite observar la semana con cierta perspectiva, pero el viernes pasado se iba a acabar el mundo así que pensé: "¿me pongo a escribir y con el texto a medias que llegue el meteorito en forma de Teotihuacán y nos reduzca al tamaño del nanoátomo?" Paso.

Po zí Amparo, el viernes acabó y el meteorito no llegó, que digo yo que podían los mayas haber enviado al hijo de Teotihuacán a Madrid, y más concretamente a La Moncloa. España se lo hubiese agradecido eternamente y los españoles, más.

El sábado me desperté de un salto a las 7 de la mañana, hay que ser masoquista, y sin siquiera quitarme la legaña me senté frente a la TV para ver el Sorteo de Navidad, al que soy adicta y mi pareja también. Las dos, ahí, entregadas, dándolo todo, con los décimos en la mesa, los mantecados, una rama de romero y toda nuestra energía chi enviándosela a los Niños de San Ildefonso ¡vamos Faisal, vamos Sheila, sacad el 54, el 54! El 58. Mierda.

Todo esto que te cuento y que no te debe interesar para nada, me llevó a pensar en lo importante que es la esperanza. Yo el viernes tenía la esperanza de que Rajoy se desintegrase en la antimateria. El sábado tenía la esperanza de ser rica y así poder hacer lo que me diese la gana, empezando por decirle a mi diputada que no le va a salir una urticaria por felicitarnos la navidad, y así ir subiendo hasta llegar a Mariano, jajajajajajajaja (risa histérica Dr. Gun).

A lo que voy. La sociedad española está indignada. Por fin nos hemos caído del guindo y nos hemos dado cuenta de que algo falla. Ahora, afortunadamente, miramos con lupa los sueldos de políticos y banqueros. Eso está muy bien porque significa que somos críticos con este sistema que nos ha tocado vivir. Bienvenida sea, por tanto, la indignación a nuestras vidas.

El problema es que gran parte de la gente nos hemos quedado ahí. Vivimos permanentemente indignados, cabreados, crispados y atormentados por la situación que atraviesa este país. Oigo en las conversaciones de barra de bar críticas a los políticos, a los banqueros y a la troika, pero no oigo soluciones. ¿Por qué? Bueno, contestar a esta pregunta daría para muchas entradas, pero yo hoy quiero quedarme con una de las posibles respuestas: la falta de esperanza.

Si la utopía es el horizonte hacia donde caminar, la esperanza es el motor de nuestros pasos. Si no somos capaces de imaginar un futuro mejor es muy difícil que lo podamos dibujar. Si no hay esperanza en remontar la goleada, el futbolista baja los brazos. Si mi usuario no cree que haya luz al final del túnel no dará los pasos para encontrar la salida. Si yo no creo que sirva para nada hacer una huelga, no se escucharán mis gritos en las calles. Eso, por desgracia, el poder lo sabe muy bien. Lo utiliza aún mejor. La desesperanza y la resignación son sus armas.

Por eso creo que hay que pasar página. Hay motivos de sobra para la indignación, pero también quedan motivos para la esperanza. Yo busco todos los días uno diferente:
  • La sonrisa de Mª Carmen al despedirse es un motivo para la esperanza.
  • La compañera de trabajo que decide quedarse embarazada a pesar de que van a despedirla es un motivo para la esperanza.
  • El alta hospitalaria de mi madre es un motivo para la esperanza.
  • La luz del sol y el cielo azul infinito de Almería, inundando la casa un domingo de invierno es un motivo para la esperanza.
  • El abrazo con compañeros de IU al llegar a la sede para la asamblea es un motivo para la esperanza.
  • El Paseo lleno de gente gritando contra el régimen es un motivo para la esperanza.
  • La conversación entre amigos, risas y una botella de vino es un motivo para la esperanza.
  • Ver cómo crecen mis sobrinos, cada día más maduros, cada día mejores, es un motivo para la esperanza.
  • Despertar cada día al lado de alguien que, sorprendentemente, te ama es un motivo para la esperanza.
  • Conocer a personas que luchan por dejar un mundo mejor del que encontraron es un motivo para la esperanza.
  •  Y saber que estás ahí, tan lejos y tan cerca, leyendo esto que te escribo es un motivo para volver a encontrarnos cada viernes.

Si ellos quieren escribir la historia, de nosotros depende arrebatarles el relato.

Feliz Navidad desde la esquina de la península. Hasta la semana que viene.


Kiko Veneno, un artistazo. "Esperanza"

viernes, 14 de diciembre de 2012

Manuel

Manuel llamó el otro día al centro para despedirse. Eran las dos y media cuando sonó el teléfono en la centralita y, casualmente, lo cogí yo. Manuel comenzó a hablar en cuanto reconoció mi voz. Sus palabras sonaban muy deprisa, alternando rabia y llanto. Me dijo que no podía más, que su ayuda económica no llegaba, que no tenía más fuerzas y colgó.

Me quedé muda. Las manos se me helaron. No sabía qué hacer, pero, al fin, reaccioné. Llamé a mi compañero psicólogo, que estaba fuera, al móvil y le rogué que se fuese volando a casa de Manuel, que había llamado al centro con despedida incluida y que estaba peligrosamente raro. Me dijo que salía inmediatamente a buscarlo. Me quedé sentada en el despacho como una imbécil. Estaba grogui. Necesitaba llorar pero el llanto me parecía obsceno porque era algo así como aventurar, así que opté por ir al despacho de la auxiliar, contarle lo sucedido y esperar la llamada del psicólogo, al que le pedí que me dijese lo que pasaba en cuanto lo supiera. El psicólogo ha establecido una buena relación con Manuel.

Al poco, mi compañero volvió. Me tranquilizó saber que Manuel se había quedado más calmado; tras hablar un rato con él y explicarle que su ayuda estaba ya aprobada, mi compañero le ofreció cuarenta euros y Manuel no los quiso, finalmente, tras mucho insistir, consiguió que cogiese veinte euros (a modo de préstamo). Un caradura, Manuel.

El problema de Manuel es que ha perdido la esperanza. Ha perdido a su mujer, sus hijos, su trabajo y la poca dignidad que le queda la está perdiendo gracias a la estupenda labor de los bancos de alimentos, a los que duda si ir afeitado o no, duchado o no, porque según te vean te dan, me dice.

Manuel necesita trabajo, si no hay, necesita dinero. Hay que comer, claro, es lo primero, ya lo dice Maslow. Pero Manuel no sólo necesita dinero o trabajo. Manuel necesita recuperar la dignidad perdida, necesita reencontrar sus capacidades y necesita apoyo emocional. De eso en los bancos de alimentos no dan.

Por eso yo te juro y me juro, Manuel, que esta trabajadora social prestacionista, asistencial y aburguesada, que no tiene ni puñetera idea de qué decirte cuando te me sientas enfrente y te echas a llorar, que lo único que le sale es ponerse a llorar contigo o cagarse en los muertos de Rajoy, encontrará la manera, con coaching, counselling, fucking o lo que sea, de ofrecerte ayuda profesional para que encuentres tu camino.

Y porque además hay en Berja un equipo de profesionales que opina que tú, Manuel, eres único, no te rindas. Por favor.

Hasta la semana que viene.

Kiko Veneno: "Manuel"

viernes, 7 de diciembre de 2012

La doctrina del shock

Hola de nuevo:

Esta semana quiero hablarte de un libro que me ha tenido absolutamente enganchada: "La doctrina del Shock", escrito en 2007 por la periodista canadiense Naomi Klein.

Naomi Klein adquirió mucha fama a raíz de un libro anterior sobre el poder de las marcas: "No logo". En ambas publicaciones, la autora describe realidades muy polémicas que le ha proporcionado varios premios, mucho prestigio y el "cariño" del Tea Party, entre otros...

¿De qué va el libro? "El libro sostiene que las políticas económicas del Premio Nobel Milton Friedman y de la Escuela de Economía de Chicago han alcanzado importancia en países con modelos de libre mercado no porque fuesen populares, sino a través de impactos en la psicología social a partir de desastres o contingencias, provocando que, ante la conmoción y confusión, se puedan hacer reformas impopulares. Se supone que algunas de estas perturbaciones, como la Guerra de las Malvinas, el 11 de septiembre, el Tsunami de 2004 en Indonesia, o la crisis del huracán Katrina pudieron haber sido aprovechadas con la intención de forzar la aprobación de una serie de reformas" (wikipedia, es que estoy vaga).

El libro se organiza a través de siete partes, con un total de 21 capítulos. A lo largo de los mismos se describe cómo los economistas tratan de hacer tabla rasa en diferentes países para crear economías de libre mercado, para conseguirlo es necesaria una violenta destrucción del orden económico anterior. Esta destrucción violenta sigue los mismos parámetros de la terapia de choque, una técnica psiquiátrica consistente en aplicar electroshocks a personas supuestamente enfermas mentales.

La autora llega a estas conclusiones tras una rigurosa investigación; a lo largo del libro ofrece numerosos datos a través de entrevistas con distintos personajes, tanto anónimos como públicos. Es destacable el tono con el que está escrito, es la autora capaz de narrar situaciones tan obscenas como las torturas en Guantánamo sin parecer sensacionalista o macabra.

En fin, me parece un libro de obligada lectura y una buena opción para regalar estas navidades a personas inquietas, perrofláuticas y subversivas como ésta que te escribe. Eso sí, el libro es un tochazo, tómatelo con calma.

La próxima semana asistiré a un curso sobre "Coaching Sistémico Social" ¿cómo te has quedado? Sí, en Almería somos así de modernos, no lo podemos evitar. Si la cosa merece la pena, ya te cuento.

Por lo demás, la semana ha sido muy muy dura pero no quiero cansarte con historias, no quiero que me abandones.

Fdo. Rexona.

Hasta la semana que viene.