viernes, 15 de febrero de 2013

Las Invisibles (por Antonia Rubio Cervera)

Es muy difícil para mí presentarte a Antonia. Toñi, para su gente, es trabajadora social con mujeres víctimas de violencia de género y una grandísima "maestra" con la que tuve la inmensa suerte de coincidir durante mi primer contrato en servicios sociales comunitarios, ámbito en el que ella ha trabajado mucho tiempo. Es una profesional serena, sensible y cercana, muy cercana. Es, además, una de las personas con la que más me he reído ¡y espero seguir haciéndolo! Su sentido del humor es otro de los rasgos que mejor la definen: nuestras anécdotas durante las visitas domiciliarias conjuntas que hicimos allá por el año 1998 son un clásico en las cervezas entre compañeros (y eso que no deja de ser una malafollá de Graná). Un día contaré alguna en este blog...

“A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: ¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas? Pero en cambio preguntan: ¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre? Solamente con estos detalles creen conocerle”.

El principito (Antoine de Saint- Exupéry)

Hace unos días Belén me propuso contar en su blog mi experiencia profesional como Trabajadora Social. Decidí aceptar y lanzarme a esta “aventura”, a pesar de que sé que no voy a poder estar a la altura de las profesionales que me han precedido.

Comienzo mi relato explicando que trabajo en el Servicio de Igualdad de la Diputación de Almería, aunque esta denominación no explica cual es mi labor profesional. En este punto he de decir que, desde el comienzo de su andadura, este servicio ha tenido diversas denominaciones: Centro Asesor de la Mujer, Departamento de la Mujer, Servicio Provincial de Mujeres y Área de Igualdad y Juventud.

Como podéis comprobar,  la palabra “mujer” ha desaparecido y esto me llevó a pensar que el término “Igualdad” podría ser un eufemismo. El diccionario de la RAE lo define como “la sustitución de un término por otro que guarda semejanza con lo designado y cuyo sentido propio es más vago que el sentido de la realidad a la que designa, todo ello por intentar conseguir un lenguaje políticamente correcto”. Y yo me pregunto, ¿es que nombrar a las mujeres ya no es políticamente correcto? Lanzo esta pregunta y que cada cual llegue a sus propias conclusiones.

Queda aclarado que en este servicio trabajamos con mujeres y en mi sección, principalmente, con víctimas de violencia.

La razón por la que encabezo este escrito con las palabras sabias de Antoine de Saint- Exupéry responde a la necesidad de que nos sobrepongamos a  la fascinación que tenemos todos y todas por las cifras, los números y las estadísticas para situarnos en un territorio que tenga en consideración “lo importante”: las mujeres que han muerto, víctimas de este tipo de terrorismo, tenían nombre y apellidos,  metas y deseos, estaban rodeadas de seres que las querían y a quienes querían y murieron por querer romper ese ciclo de violencia que las iba atando cada vez más a su agresor. Creo que es importante que nos acerquemos  a sus historias para que dejen de ser sólo  un número que, de alguna forma, representa nuestro fracaso colectivo y, al mismo tiempo, perpetúa la invisibilidad de las víctimas.

Tras todos estos años puedo afirmar que la acción transformadora del Trabajo Social no ha sido unidireccional. Proclamo que a mí me parieron muchas de las mujeres con las que he trabajado y utilizo esta metáfora con pleno conocimiento de causa porque fueron parte activa en la deconstrucción de muchas certezas para alumbrar otra forma de hacer y de relacionarme profesionalmente.

Estoy aprendiendo que, tal y como propone Marianella Sclavi en “Las siete reglas del arte de escuchar”, no se puede “ tener prisa en llegar a conclusiones, porque son la parte más efímera de la búsqueda” y esa prisa puede conducirnos a no validar la experiencia de la víctima, a prolongar su sufrimiento con suposiciones erróneas y a reafirmar su aislamiento social.

He podido desterrar de mi vocabulario profesional la palabra “abordaje” porque me hacía sentir como un pirata, irrumpiendo violentamente en la intimidad de esas mujeres. He podido entender, por fin, que ser víctima es algo circunstancial y que cuando una mujer decide salir de una relación de violencia se convierte en una superviviente.

18 comentarios:

  1. Toñi, ¡que bien te define Belén!, aunque te conozco poco, las palabras profesional, cercanía y serenidad yo tambien las emplearía. Y por supuesto que estás a la altura. Gracias

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Maria Antonia Rubio Cervera19 de febrero de 2013, 10:43

      No sé si eres la Trabajadora Social de Laujar, pero si es así, durante el poco tiempo que trabajé contigo, pude comprobar que eres muy buena profesional. Gracias por tus palabras

      Eliminar
    2. Disculpa por no haberme identificado mejor, soy tu compañera durante unos meses en el SPM. Muchos besos y, de nuevo, enhorabuena por tu reflexión.

      Eliminar
  2. Me apunto tu reflexión: "ser víctima es algo circunstancial". Gracias por compartir tu experiencia.

    ResponderEliminar
  3. Me ha gustado mucho tu entrada en general, pero me quedo con esta frase en particular: "fueron parte activa en la deconstrucción de muchas certezas para alumbrar otra forma de hacer y de relacionarme profesionalmente"...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. María Antonia Rubio Cervera19 de febrero de 2013, 10:55

      Creo que a todos/as nos pasa, que a lo largo de la vida tenemos que deconstruir saberes, formas de actuar, pensamientos y en eso consiste el aprendizaje contínuo y la madurez. Gracias por tus palabras.

      Eliminar
  4. Muy buena reflexión Antonia-Toñi. En general, pasamos horas y horas, porque así tiene que ser, reflejando en soportes informáticos demandas, programas, objetivos, actividades, tareas, indicadores... olvidándonos con la prisa mirar fijamente a la cara a las mujeres, a los ojos de la gente que viene a contarnos sus angustias, miedos, necesidades y que esperan de nosotros compresión y la mano que las empuje a llevar una vida más digna. Por eso lo que hace falta es profesionales como tú, serenos, sensibles y cercanos qe entiendan de verdad la realidad que nos rodea. Muchas gracias por tu aportación, eres toda un aprendizaje...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Maria Antonia Rubio Cervera19 de febrero de 2013, 10:51

      Gracias, tú sabes bien quién ha sido una de mis maestras (me refiero a tu hermana, si no había quedado claro). De ella aprendí mucho sobre la importancia de la relación con las personas que atendemos.

      Eliminar
  5. Cierto Toñi, a veces vamos de profesionales redichos en el "abordaje" y en la "ejecución" de medidas que favorecen poco o nada la relación de ayuda con esas supervivientes invisibles.
    Gracias Belén todas las semanas, aprendo.

    ResponderEliminar
  6. Coincido con Elena,en lo que señala, pero aumento el extracto, "proclamo que a mí me parieron muchas de las mujeres con las que he trabajado..." la expresión es rotunda.Ahí empieza a nacer un buen profesional.Felicidades Toñi.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. María Antonia Rubio Cervera21 de febrero de 2013, 8:53

      Gracias Rosa por tu comentario. Yo creo que tú eres una profesional excelente.

      Eliminar
  7. Touché. Me hago mirar lo de mi gusto por las cifras...
    Luis B.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. María Antonia Rubio Cervera19 de febrero de 2013, 11:11

      Supongo que eres Luis Barriga. Todavía me emociono cuando recuerdo tu ponencia del Congreso de Zaragoza. Te agradezco mucho tu comentario porque para mí tú estás entre los sabios de esta profesión.

      Eliminar
  8. Me ha gustado mucho tu sensibilidad y me apunto lo del "abordaje". Gracias por tu reflexión.

    ResponderEliminar
  9. Qué grande eres, Toñi. La pena es que el blog no tenga opción de audio. Pongo tu dulzura en cada una de tus palabras. Y no sólo eso: tu mirada, tu talante, el respeto y tu serenidad (muy buena descripción, Belén). Me ha encantado tu entrada, y me hace mucho reflexionar. Las prisas, la burocracia, los datos, los números, los tempos... hacen olvidar la esencia de esa relación de ayuda. Las mujeres invisibles dejan de serlo cuando dan con tu luz.

    ResponderEliminar
  10. María Antonia Rubio Cervera20 de febrero de 2013, 9:03

    Tú sí que irradias luz y aunque no lo sepas, aprendí mucho de tí cuando tuve la suerte de trabajar contigo. Verte entrar por las mañanas era una inyección de alegría y de buen hacer para toda la jornada. Realmente he tenido mucha suerte con las compañeras de viaje. Gracias.

    ResponderEliminar
  11. Muchas gracias por tus reflexiones . Qué razón con el abordaje !En algunas personas que se acercan por primera vez a los servicios sociales se detecta ese recelo al asalto de su historia ! Y muchas con las que estamos trabajando ...nos lo han dejado claro !! Saludos y suerte !

    ResponderEliminar