viernes, 22 de marzo de 2013

El triunfo de la mediocridad

Unos días antes del nombramiento del nuevo Papa, el campechanísimo Francisco I, escuchaba yo en la SER a un periodista, especialista en sotanas, que explicaba lo difícil del Cónclave debido a la falta de, digamos, "nivel" por parte de los papables. Comentaba el contertulio que en los años noventa había numerosos cardenales brillantes en esto de lo eclesiástico y carismáticos en esto de lo mediático y, en cambio, actualmente los cardenales presentaban un perfil bastante bajo, producto del miedo instalado en la curia vaticana: miedo a las conspiraciones, a caer en desgracia y a ser apartados de los centros de poder por cometer el más mínimo error.

Esta noticia me recordó a un artículo muy bueno de El País que me recomendó Clemente Talavera, un consultor al que conocí como docente en un curso para formadores en el que participé hace tiempo. Ese artículo, que no es reciente (y puedes consultar aquí), habla de la selección adversa en los partidos políticos. En los partidos políticos el problema de selección adversa se manifiesta en que aquellos que se ofrecen para ocupar cargos políticos no son siempre los más valiosos (fragmento extraído del artículo). Te recomiendo su lectura porque es muy clarificador y para que puedas seguir mi hilo argumental.

El caso es que llevo un tiempo observando un peligroso auge de la mediocridad, no sólo entre la clase política o la élite religiosa. El periodismo se ha desvirtuado hasta lo chabacano. Sin ir más lejos, esta semana hemos tenido que soportar en Almería una campaña de desprestigio hacia la coordinadora provincial de Izquierda Unida y parlamentaria andaluza, Rosalía Martín, iniciada por un periodista de medio pelo que tuvo la ocurrencia (dejémoslo en ocurrencia) de afirmar que esta compañera cobra al mes 7.000 euros de vellón (más que el propio Presidente de la Junta de Andalucía ¡toma ya!). Y digo que se trata de un periodista de medio pelo porque ni siquiera se molestó en hacer lo que un periodista, que se precie, debe hacer: contrastar los datos. Rosalía ha tenido que hacer pública su nómina para detener el ataque en la prensa y en los feisbucs. ABC (que se hizo eco de la noticia) ha rectificado. Todavía estamos esperando (sentados) la rectificación del autor del artículo. Ya da igual, la máquina del fango está en marcha.

La mediocridad se expande como Ébola por Sudán: futbolistas que siguen ciegamente las órdenes de sus entrenadores, aunque éstas incluyan presionar al árbitro hasta el minuto 90, escritores que venden best sellers como El Código Da Vinci, cuando lo más cerca que han estado de una descripción minuciosa es leyendo el prospecto del trankimazin, antidisturbios sin entrañas ni criterio porquerecibíanórdenes, cantantes que desafinan (no apto para melómanos, aviso), políticas que no atinan, arquitectos estrella que construyen puentes en los que nos estrellamos los demás, y muchos otros, famosos o no tanto, que con tal de medrar no dudan en callar, pelotear, agasajar, reir, chupar o aplaudir, incluso ante medidas que constituyen un crimen contra la ciudadanía.

¡Viva Honduras!

 Hasta la semana que viene.



1 comentario:

  1. Hola Cuñaaa.

    Como siempre tan acertada en tus comentarios.

    Me he quedado con lo de los periodistas, y es que me pone enfermo. Te cuento, la hoja parroquial de Gabrié Amata antes conocida coma la VOZ DE ALMERÍA, ayer saca media portada y las dos primeras páginas la polémica de un discjockey almeriense que ha salido de Gran Hermano, todo un personaje que seguro que debieran dedicarle una calle o plaza. Pero ni una línea sobre la privatización de la guardería del Alquián, o según la concejala de servicios sociales del ayuntamiento de Almería (PP) Concesión del servicio. ¡Que morro! Hay dos guardería municipales, entregan a la empresa privada la del Alquián y se quedan con la de los Almendros ¿Por que será? que diría la Bombi.

    Ahora la emprendo con los informativos locales de la SER, en los regionales nos cuentan el caso del alcalde de Enix PP, maltratador condenado, que se ha ce con la alcaldía gracias a un tránsfuga del PSOE, en los locales ni MUU. ¿Tanto puede el Grabé?

    Yo de mayor quiero ser Grabié.
    Un beso

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