viernes, 12 de abril de 2013

Adolescentes conflictivos ¿padres pusilánimes? por Pepe Lillo, psicólogo

Mi compañero Pepe, el psicólogo del centro de servicios sociales, escribe. Seis años trabajando juntos (que yo recuerde) y el huevón va y me lo dice ahora. Él es así. Me encanta sentarme a hablar con él sobre lo humano y lo divino, pues tiene una visión muy particular del mundo; a veces brillante y otras tan particular que no sé si me está hablando en serio o me está tomando el pelo. De cualquier forma, es un tipo genial.
http://mistdahfavoritas.blogspot.com.es/2013/02/adolescentes-con-tdah.html

Creo que voy a defender una visión impopular de la educación de los hijos. De la observación e intervención en multitud de casos de chicos y chicas que no son respetuosos con sus padres y hermanos, me parece observar un punto en común: la actitud de los padres -no de las madres- permisiva, “blanda”. Considero que los hijos requieren -idealmente- la colaboración de ambos progenitores, pero en función de la etapa vital en que se encuentren, uno de los dos debe tener más protagonismo. En las etapas iniciales, la madre tiene ese papel fundamental. Los padres también -por supuesto- deben proveer de cuidados a los pequeños, pero tiene un pelín menos de importancia. En la adolescencia, sucede -es mi opinión- al contrario: son los padres (ellos) quienes deben dirigir esa etapa. Los padres (ambos) deben procurar a sus hijos cariño y disciplina, pero probablemente en las primeras fases sea necesario más cariño y cuidados y en etapas posteriores de la vida, más disciplina. Cuando sean adultos, que vengan a comer a casa los domingos puede ser suficiente.

El motivo que creo que está detrás de ésto es que los jóvenes (especialmente varones, de 14 a 18, 20 años) siguen acostumbrados a una realidad relativamente “primaria”, en la que los conflictos se resuelven en función de quién tiene el poder, la fuerza... los mayores nos hemos ido “sofisticando”, así, dejamos de gritar, de pelearnos físicamente... e intentamos arreglar los conflictos verbalmente, llegando a acuerdos... pero eso, con ciertos chicos/as no es suficiente.

Actualmente, los padres nos preocupamos muchos por formarnos en educación, psicología... para intentar hacerlo bien con nuestros hijos, y así vemos p. ej. programas como “Supernanny”, “Hermano mayor”... que están muy bien hechos, pero creo que casi sería más interesante ver los programas de educación canina. He visto uno de un mexicano y otro de un español, también especialista en conducta perruna. La clave que enseñan a los dueños de los animales es que éstos necesitan saber quién es el líder de la manada... y si el puesto está libre, lo ocupan ellos... Y no es cuestión de dar una paliza al bicho, sino de ser firme, incluso físicamente; llevarlo corto -con la correa- a pasear, que vea claramente las consecuencias de sus actos, etc.. Muy didáctico. Y no es un problema de querer más o querer menos. Es una cuestión de cómo relacionarnos.

Las madres, en general, observo que lo hacen bien: se ocupan de los chic@s, les dan cariño, les regañan severamente cuando hacen algo mal... bien. Pero los padres -parece- han renunciado al papel de “malo” “verás cuando venga tu padre”, porque desean -sobre todo- que sus hijos les quieran... y “ya espabilarán”. Quizá también por ese sentimiento generalizado de que todo debe funcionar democráticamente, y que todos somos iguales... cuando la familia no es una democracia: los padres (los dos) tienen la responsabilidad de cuidar y educar a sus hijos.


Esta creencia de la necesidad de unos padres (ellos) más enérgicos y con protagonismo en la educación de los hijos adolescentes no es agradable ni para ellos, ni para ellas. Para ellos, porque frecuentemente han delegado en ellas la tarea del día a día en el trato con los hijos (y la gestión de los problemas con ellos), y porque se les insinúa que tienen que poner más testosterona en el asunto. Y para ellas, porque se está indicando que ellos tienen algo más de importancia que ellas en esta etapa.

Realmente todo ésto depende de cómo sean los chavales. Hay muchos que son magníficos y casi florecen ellos solos, pero otros son más complicados y requieren una intervención más enérgica, que supone a los padres un esfuerzo.

Los hijos menores deben obedecer a los padres y los más mayores pueden elegir: vivir con sus padres respetando sus normas (que suelen ser pocas: respeto, algún horario, alguna actividad...) o volar solos, que el mundo es mu grande. Puede que fuera de casa haga más frío, pero eso es algo que deben valorar nuestros chavales, que de pequeños todos somos mu listos, pero luego vamos creciendo y parece que vamos perdiendo neuronas por el camino...




Todos hemos sido jóvenes y alocados
(aunque no nos acordemos)
incluso él... 
 

5 comentarios:

  1. Hola Belén, me ha encantado ésta entrada, felicita y agradece a tu compañero Pepe su participación en tu Blog.
    Estoy de acuerdo con él, sobre todo, en que nos iría mejor viendo el encantador de perros que a hermano mayor, je je je...

    De verdad, me ha parecido muy claro, además de interpelarme como padre y animador de adolescentes y jóvenes...

    Un abrazo,
    David.-

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  2. Buenas reflexiones. Al hilo, me atrevo a recomendaros un artículo sobre adolescentes "problemáticos". Os dejo el enlace.

    http://www.revistaredes.es/imagenes/pdf/Para%20comprender%20la%20adolescencia%20problem%C3%A1tica.%20C.%20Lamas.pdf

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  3. Me ha encantado, siempre he pensado así y desde que tengo a mi peque mucho más. Gracias

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  4. Este blog siempre induciendo a la refelxión. Muy acertada la entrada de Pepe.
    ¡Te rodeas de muy buena gente! Enhorabuena cuñaína

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  5. Muy interesante , también para el análisis de puertas para adentro . Cuando fuimos adolescentes probamos a cambiar las normas de nuestros padres con conductas de adolescentes, ideas y sueños de aquella etapa! Nos teníamos que haber grabado ! Desde luego gran etapa para la contención y la firmeza de los padres: es lo que más recuerdo de los míos!

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