viernes, 24 de mayo de 2013

A debate: las listas de espera en servicios sociales

Hola de nuevo:

Imagino que si eres del gremio sabrás que los trabajadores sociales blogueros-eras tenemos alojados nuestros blogs en una "blogosTSfera", creada por el Consejo General del Trabajo Social en su página web, tienes el banner de acceso abajo a la derecha.

Con el ánimo de generar debate y crear opinión me he decidido a abrir un nuevo espacio en este blog, titulado "A debate" en el que ofreceré un punto de vista distinto, o al menos complementario, sobre entradas de otras compañeros blogueros (los chicos son mayoría...). Esto solo es el comienzo: una vez que alcance un cierto nivel, digamos... entre Mila Ximénez y Antón Losada, igual hasta le enmiendo la plana a Iñaki Gabilondo... ¿que no te suena el nombre? ¡sí, hombre, es el muchacho este de la SER con mucha labia y con los ojos mú separaos!

Groupies, followers y demás fans de Iñaki no se me ofendan; Iñaki es un magnífico periodista pero ¡lo de los ojos "salta a la vista" jajajaja!..

(Belén: CÁLLATE)

A lo que iba. La idea me ha surgido al leer las dos últimas entradas del compañero José Ignacio Santás, propietario del blog "Pasión por el Trabajo Social". Su blog es altamente recomendable; a mí me gusta seguirlo por dos razones fundamentales: es un referente en lo relativo a trabajo social en ámbitos urbanos y sobre todo Nacho es un ejemplo de proactividad, cualidad rara de ver en nuestro colectivo, siempre quejándonos, siempre lamentándonos, siempre llorando... ¡Pinche wey, que paresemos como que saliditos resién de una cansión de Chavela Vargas, no más!

Nacho acaba de dedicar dos entradas al asunto de las listas de espera: en la primera, que puedes leer aquí, hace un análisis de las listas de espera en servicios sociales y en la segunda, que puedes leer aquí, ofrece propuestas de mejora.

La primera de ellas me ha sugerido varias cuestiones para la reflexión: en primer lugar, es curioso que en los centros de salud y en los hospitales existan listas de espera interminables y, en cambio, a casi nadie se le ocurre culpar al personal sanitario, ni creo que el personal sanitario se atribuya tanta responsabilidad al respecto como tradicionalmente solemos hacer los trabajadores sociales. ¡Alto! Que nadie piense que me parece bien que haya listas de espera o que no podamos hacer nada por evitarlas, sólo digo que, como diría mi admiradísimo Luis Barriga, el trabajo social es una profesión ansiógena, tendente al fustigamiento, cilicio en mano, por lo que debemos manejar estos temas con cuidado.

En este sentido, creo que no es a nosotros sobre quien debería recaer la responsabilidad de las listas de espera sino que deberíamos ser capaces de explicarnos para que a quien le quite "puntos" sea a la institución. Pongo un ejemplo actual: tengo a una compañera de baja por enfermedad que no está siendo sustituida por aquello de la austeridad y otras mamandurrias, ¡ojo! mientras que la Diputación de Almería tiene superávit. Pincha y compruébalo. Quizá entonces lo correcto sea explicar a la ciudadanía que vive en esa zona por qué no están siendo atendidos y explicarles que existe la posibilidad de poner una reclamación, en definitiva, empoderar a los ciudadanos en la reivindicación y la defensa de sus derechos como tales, al margen de que debamos atender las demandas de carácter urgente de la trabajadora social ausente.

(Todo lo anterior queda anulado si mientras la persona se va con su cita para el 2023 estamos departiendo alegremente en la recepción del centro sobre la serie que vimos anoche , o si nos ve llegar con las bolsas del supermercado de al lado. La gente no tiene el chichi pa farolillos).

Hablemos ahora sobre las urgencias en servicios sociales ¿hay urgencias en servicios sociales?¿somos un servicio de urgencias? Opino que esta es otra de las contradicciones en la que estamos "entrampados" los servicios sociales comunitarios: atendemos urgencias pero ni somos un dispositivo de urgencias ni estamos organizados de esa manera, pero el caso es que llegan urgencias, aunque yo distinguiría entre urgencia y emergencia; bueno, ese es otro tema. El caso es que de 8 a 3 atendemos urgencias (el resto de tiempo propondría a los ciudadanos que hagan de estatua humana)

La cuestión es que, asumiendo que haya urgencias, mi propuesta difiere un poco de la de Nacho: yo no ampliaría el cupo de atención porque es situar el cuello de botella en otro sitio, pero sí reservaría algunos "huecos" semanales para la atención de casos urgentes. Nosotros lo estamos haciendo y nos va bien. Otro día si quieres también te explico cómo.

El segundo tema que da para el debate es la propuesta de Nacho: "filtrar la demanda". Con la iglesia hemos topao, amigo Nacho. Suscribo al cien por cien todas y cada una de tus propuestas, pero especialmente esta. Y me tiro al fango haciendo la siguiente pregunta ¿por qué atendemos asuntos que podrían resolver los auxiliares administrativos? En mi opinión, este es un tema central en el análisis del desempeño profesional de los trabajadores sociales en los servicios sociales comunitarios. Tan importante que le voy a dedicar una entrada a responder a la pregunta.

Nacho también propone:

"5.- Adelántate a la avalancha: si se abre el plazo para algo, habilita una sesión informativa, con la información, con las solicitudes... protege tu agenda de colapsos puntuales"

Por mi parte, te recomiendo una práctica que llevamos haciendo un tiempo y nos funciona. En aquellos programas o subvenciones sujetos a plazos que varían, lo que hacemos nosotros es pedir a los interesados el teléfono, así, cuando se abre el plazo les avisamos y convocamos una sesión grupal como la que él ha descrito. Este verano nos permitió informar de unas subvenciones individuales que la Junta de Andalucía sacó en agosto con nocturnidad y alevosía ¡ay Griñaaaan y tus socios que son los míos, vaya columpiazooo! ¡No os salísteis con la vuestra, malandrines, porque nosotros teníamos a la gente "fichada" y la pudimos avisar!

Bueno, espero que esta entrada te haya ayudado a complementar lo expuesto por Nacho y a repensar el trabajo diario. A él le alabo el valor torero de tocar estos temas y ofrecer propuestas, y a tí te alabo el valor de levantarte todos los días y torear en el ruedo de los servicios sociales con el único capote de tu persona. Por eso os dedico a los dos una canción para relajarnos y dar la bienvenida al fin de semana.

¡Ánimo!

Belén
"Regálame"
Hermi Callejón (ejidense)

1 comentario:

  1. Por alusiones! Bueno, en primer lugar agradecer tu reconocimiento. Se hace lo que se puede. Por supuesto, yo hablo desde mi área y lugar, no conozco todo, pero lo que, y a riesgo de estresar al personal con el componente ansiógeno, creo que cada uno debe hacer lo posible por arreglar lo que funciona mal, como es el caso. Yo creo que hay muchísima gente dejándose los cuernos, cubriendo a colegas a los que no suplen (en mi centro 2 de los 8)... pero sigo insistiendo en que, en la parte que te toque, debes revisar los procesos en este sentido. Y el ejemplo que pones es bueno: OJO: ATENCION PRIMARIA (vale la pena diferenciar): no conozco ningún centro de salud con 2 meses de espera, y, personalmente, si voy a pedir cita (normal), no de urgencia, y no me dan para 48 horas, deberíamos montarla. Claro, nuestra gente no está tan "empoderada" pero ¿y nosotros? no nos escandalizamos por tener un mes o dos de lista de espera ¿no tendriamos que hacer "planes de reducción" de esa lista? ¿o lo hemos asumido como algo "inevitable"? Creo que en muchos casos, sí. Y he oído a compañeros/as, y lo que es peor, a jefas, que tienen en sus manos hacer cosas... y no las hacen. Cada uno, que se analice. Me encanta el debate. Gracias por tus palabras, de veras.

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