viernes, 17 de mayo de 2013

A vueltas con los casos primaverales

Hola de nuevo:

Después de trece años trabajando en Berja aún me sorprende su transformación al llegar la primavera. El marrón invernal, tan propio de Almería, desaparece y Berja se tiñe de verde, todo lo verde que puede ser un verde almeriense.

Los almerienses sentimos una poderosa e irresistible atracción hacia el verde, por insólito. De chica, la primera vez que vi un prado asumí como un hecho evidente que alguien había plantado ese “césped” allí; esa hierba tan increíblemente chula no podía salir sola, y es que mis cinco sentidos sólo conocían la tierra y los duros pedregales de El Ejido; tan duros los pedregales y tan culpables ellos del estado de mis rodillas, siempre pintarrajeadas de mercromina, que recuerdo el asfaltado de mi calle como la fiesta más alucinante de la historia: la chiquillería chillando y saltando delante de la apisonadora, con el asfalto aún caliente, y el conductor gritándonos acordándose de nuestra estirpe.

He tardado veinte años en percatarme de que mi barrio no era precisamente Beverly Hills, pero aún así no cambiaría mi infancia por ninguna otra; el olor del asfalto continúa resultándome agradable y el presagio de algo bueno. Igual es mi pasado el que me condujo hacia los servicios sociales comunitarios, no lo sé, el caso es que aquí estoy.

Durante todo este tiempo en servicios sociales comunitarios vengo observando que entre los profesionales (me incluyo) existe cierta tendencia a "comentar" los casos que atendemos, pero no a analizarlos. Quiero decir que en muchas ocasiones al hablar de los casos nos quedamos en la mera anécdota. No seré yo la que venga a descubrir la pólvora señalando la necesidad de supervisión profesional pero, a falta de pan, al menos podemos nosotros mismos realizar un análisis de nuestros casos, una vez finalizados.

Por esta razón me propongo incluir en este blog el análisis clínico de algunos casos, al modo que lo hace Oliver Sacks en sus libros aunque perdiendo muchos enteros en la comparación, claro. Lo haré siempre respetando la confidencialidad, tal y como establece nuestro Código Deontológico y la Ley 15/99 de protección de datos de carácter personal (LOPD). Para ello, además de ocultar los datos distorsionaré la información relativa a filiación, etc. y me quedaré únicamente con la problemática en cuestión.

Sin ser muy consciente de ello, aquí he ido analizando la evolución de un caso complejo en el que estamos interviniendo la totalidad del equipo: el psicólogo, la educadora social y la que suscribe. Es un caso sobre el que incluso opinó Teresa Zamanillo en su entrada del pasado viernes; es, en definitiva, un caso que nos trae de cabeza, sobre el que escribí aquí y después aquí.

A modo de resumen, el caso es el siguiente:
La familia, compuesta por padre (encamado, 70 años), madre (69 años) y un hijo divorciado (50 años), reside en un barrio muy alejado del núcleo urbano. Existen dos hijos más, pero las relaciones están muy deterioradas. En su día, a causa de la dependencia del padre, se les gestionó servicio de ayuda a domicilio y tuvimos que realizar una limpieza de choque ante el lamentable estado en que se encontraba la vivienda, tanto en lo referido a suciedad como a acumulación de objetos.
El caso iba bastante bien, teniendo en cuenta las características de la familia, hasta que ésta comenzó a rechazar nuestra intervención y a mostrar una actitud hostil hacia las diferentes auxiliares de ayuda a domicilio que hemos ido enviando al domicilio; qué pobres, me decían, una tras otra: "pero si yo no les he robado nada", "que ya nos lo imaginamos, es que no están acostumbrados a los extraños" les respondía yo. Este cambio de actitud, aunque esperable por lo complicado del caso, me ha cogido a contrapié y debo confesar que me he sentido "defraudada" a pesar de los consejos de los compañeros que sabiamente me dicen que asumamos el hecho de que este caso sufrirá altibajos.

La primera auxiliar que prestó sus servicios en este caso estableció un fuerte vínculo con la familia, pero regresó a su país. Nosotros barajábamos la hipótesis de que la familia viviese esta marcha como una "traición" pero lo que me dijo la actual auxiliar me proporcionó el otro día una pista importante: esta señora (la primera auxiliar) ha vuelto y visita a la familia con cierta asiduidad.

Como diría el Chavo del Ocho "fue sin querer queriendo", pero el caso es que es muy posible que la reaparición de la primera auxiliar en la vida de estas personas sea el elemento que nos trae a todos de cabeza.

Y es que en esto de la intervención social hay que tener muy en cuenta los "boicot" intencionados o no, de auxiliares de ayuda a domicilio, curas, monjas, vecinas, voluntarias, médicos de cabecera (sí, he dicho médicos de cabecera, metidos a trabajadores sociales para más señas) bien intencionadas o intencionados todos, que reman en la dirección contraria a tí o al equipo en pleno, con lo que conseguimos entre todos que la barca no pare de dar vueltas sin moverse del sitio y los que están en ella además terminen mareados.

Si somos novatos o no nos hemos leído Trabajo Social para Dummies podemos caer en la tentación de echarle un pulso, un poner (sustitutivo almeriense de "por ejemplo"), a la vecina, que para eso somos nosotros los profesionales:¡jajaja, jajajaja jajaja jajajajaaja!¡yo incluso lo he hecho varias veces, jajajajajaja, qué pardilla! ¡Ay señor...!

Ya me he recuperado. Sigo.

Si cometes ese insentato error, la vecina te ganará por agotamiento: tiene más tiempo, vive al lado y la familia confía en ella infinitamente más que en tí. ¿O es que nunca has vivido esta maravillosa escena de boicot tipo 1?
- TS (con voz dulce y melodiosa): "María ¿y no estaría usted mejor en una residencia, que no aquí sola y sus hijos todos fuera del pueblo.
- María (dudando): "No sé, es que dicen que en las residencias no te dejan salir y que tienes que estar a lo que te digan y parece que todavía puedo estar en mi casa..."
(Aparece en escena la vecina porque María siempre tiene la puerta abierta o en su defecto la vecina tiene llave)
- Vecina: "¡Ay señorita, que yo no me quiero meter pero me da mucha penica que se vaya María que es mú buena vecina y además me ha dicho mi yerno que la mujer de su primo trabaja en una residencia y hasta atan a los viejecicos y tó! ¿Donde vas a estar mejor que aquí, María?"
Llegados a este punto, compañera o compañero, ve pensando en un plan B que proponer a María que María no se va a la residencia ni con una camisa de fuerza.

Esto del Trabajo Social y de los Servicios Sociales es más complicado de lo que parece, a pesar de lo que nuestro querido médico de cabecera (experto en boicot tipo 2) se cree ¿no te parece?

Hasta la semana que viene.

"La primavera trompetera". Delinqüentes.

7 comentarios:

  1. Ay!!! Belen, que yo vengo sufriendo en "Mis carnes", el boicot de esos "otros profesionales" metidos a Trabajadores Sociales de repente, pero bueno, es lo que tú dices no vamos a simplemente comentar ANALICEMOS:
    Quizás no se trata de trabajar sólo con el microequipo de SS.SS. Comunitarios, sino de involucrar a esos "otros profesionales" ofreciéndoles la posibilidad de que hagan suyo el caso pero con profesionalidad e impregnándolos de los mismos objetivos a conseguir y que el barco vaya en una sóla dirección. ¿No queremos darle sentido profesional serio al Trabajo Social?, Supongo que nos falta dar visibilidad a nuestro quehacer diario, tomar contacto con todos los ámbitos y darlo a conocer también no sólo a ciudadanía sino a los demás profesionales y colocarnos en un lugar tan privilegiado como lo puedan estar otros profesionales, porque lo que nosotros "recetamos" no se compra en las farmacias pero las intervenciones han de ser tomadas en serio de una vez por todas. Un saludo

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    1. ¡Claro Inma, esa es la idea! De lo que se trata en estos casos es de implicar a los diferentes elementos "satélite" para que, una vez que hemos establecido una buena alianza con ellos, trabajemos en la misma dirección. Yo suelo preguntarle a las vecinas relevantes ¿usted como lo ve? y trato de implicarlas a través de su participación. Con los profesionales a través de la coordinación (cuando se dejan).

      Soy Belén, es que el ordenador está tonto...

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  2. ¿Por qué te centras en el ingreso en RTE? Estas generando una actitud defensiva y no de acogida de la intervención...La persona no ve la necesidad, deberiamos orientar la intervención a que vea la dificultad, el impacto negativo y positivo a corto, medio plazo.Espera que te meto mas caña...¿los satélites en complot asumiendo un objetivo que el protagonista no ha asumido? en breve no os abren la puerta a ninguno...Quien tiene que asumir el objetivo es la persona...además ¿dónde se esta mejor que en casa? la argumentación es real, reorientarla en base a la necesidad...intenta planificar dejando a un lado el IRTE, estamos convirtiendo al intervención en la tramitación de un recurso como fin, limitando la creatividad y el despliegue de otras habilidades...bueno, ya sabes quien soy...

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  3. Estoy totalmente de acuerdo Anónimo "no Belen", pero entretanto en protagonista asume o no el objetivo habrá que alcanzar alianzas con esos elementos "satélites", es como cuando el enfermo alchólico no acude a terapia pero sí comienza acudiendo la familia o algún familiar y éste se encarga de tirar de él, no sé si me explico?. Por otro lado el tema de intervenir=tramitar recursos, no creo que sea así, supongo que es sólo un elemento de una intervención muy meditada, hay casos en los que la creatividad está muy limitada y sólo existe una opción y no es la más "bonita" para el usuario pero si la más beneficiosa porque en su hábitat y entorno ya se intentaron otras posibilidades o se pusieron en marcha otros recursos. Un saludo

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  4. Por aclarar un poco, aquí hay dos temas distintos, amigo anónimo:

    1. El caso en cuestión: Hemos tardado meses y meses en "llegar" hasta la limpieza de choque para que la familia asumiera la necesidad, se han quedado en casa porque es su decisión porque obviamente son ellos los que deben decidir.
    Añadiré que la limpieza de choque se hubiese hecho SI O SI porque la casa era un foco infeccioso (gatos muertos...) y ahí, amigos, soy la TS más directiva del mundo, lo siento. Pero, como te digo, se trabajó con la familia y ralentizamos los tiempos.
    2. El Ejemplo que he puesto de "María" únicamente trata de ejemplificar lo que elementos externos a la intervención pueden hacer si no establecemos alianzas con ellos, no un ejemplo de cómo debemos actuar...

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  5. Ainssss! Con el médico hemos topao!!!! Son dioses terrenales!

    Y ya en los pueblos, pues para que decir más.....

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  6. Ainssss, Belen.... Necesito una lección doble en cuanto a elementos externos se refiere.... Help meeeee!!! No sé cómo lo haces, pero siempre, SIEMPRE haces que me quede unos cuantos días con el "run-run" de tus reflexiones.... Y esta entrada me ha venido como anillo al dedo, justamente estoy con una intervención "múltiple"...
    Gracias por compartirlas, con ellas me siento menos perdida en el mundo de lo social....

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