jueves, 27 de junio de 2013

Por activa y por pasiva

Hola de nuevo:

Esta semana pensaba hablar sobre la relación de los trabajadores sociales con los medios de comunicación, al hilo del programa "La Sexta Columna" pero prefiero dejarlo para más adelante, cuando las emociones estén más calmadas. Por lo pronto, alabo el valor de la compañera Virginia Tovar por ponerse delante de la cámara.

Sobre sus lágrimas sólo diré que si a mí me hubiesen entrevistado me habría pasado exactamente lo mismo, por lo que me atrevo a interpretarlas no como un motivo de orgullo (para mí no lo son) sino de vergüenza por tener que soportar a una clase política que machaca a la ciudadanía y provoca esas lágrimas; son también motivo de solidaridad por el pedazo de síndrome de quemazón profesional que debe estar sufriendo. Es lo que tiene la exposición diaria al dolor ajeno en dosis elevadas, se la recomiendo encarecidamente a Ana Mato durante un par de meses, a ver qué tal le sienta, tan bronceada ella y tan ajena a los infiernos que otros puedan padecer.

Si alguna vez lees esto, Virginia, recibe un abrazo muy fuerte y cuídate mucho, al verte me ví reflejada en ese cúmulo de pena, rabia y ganas de mandarlo todo al carajo. Motivos tienes de sobra, para qué engañarse. Otra cosa es que debamos sobreponernos. En eso estarás, supongo, al igual que tantas y tantos compañeros, al igual que yo...

Aprovecho para lanzar a los colegios profesionales la idea de ir reflexionando sobre la quemazón profesional de cara a poder iniciar acciones para su prevención y tratamiento; de nuestras administraciones y/o empresas poco podemos esperar puesto que todos sabemos lo mucho que les preocupa la salud laboral de sus trabajadores.

Cambiando de tema, me acabo de encontrar por casualidad este fantástico cortometraje de Rodrigo Cortés, que me ha hecho reflexionar sobre la obsesión tan posmoderna del individuo por tratar de hacer prevalecer sus opiniones, actitud acompañada, en mi opinión, de una enorme incapacidad de escucha. Quien esté libre de pecado que tire la primera bola de goma al ojo (versión moderna del refrán).

Te dejo con este corto tan corto (4 minutos) en el que sus protagonistas lo bordan y seguro que te recuerdan a algunos... Me despido durante julio pero amenazo con volver en agosto. Espero verte por aquí.


"Por activa y por pasiva"
Dirigido por Rodrigo Cortés

viernes, 21 de junio de 2013

Nace Marea Naranja Andaluza

Andalucía es una comunidad autónoma de España, con estatus de nacionalidad histórica, de acuerdo con el Estatuto de Autonomía que la rige. Está compuesta por las provincias de Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla. Su capital es Sevilla, ciudad reconocida por el Estatuto de Autonomía como sede de la Junta de Andalucía.

Es la comunidad autónoma más poblada de España (8.449.985 habitantes a 1 de enero de 2012) y la segunda más extensa, lo que explica su peso en el conjunto de España. Se encuentra situada al sur de la península ibérica; limitando al oeste con Portugal, al norte con las comunidades autónomas de Extremadura y Castilla-La Mancha, al este con la Región de Murcia y al sur con el océano Atlántico, el mar Mediterráneo y Gibraltar. A través del estrecho de Gibraltar, separado por 14 km en su parte más estrecha, se encuentran Marruecos y Ceuta en el continente africano.

El marco geográfico es uno de los elementos que da singularidad y personalidad propia a Andalucía. Desde el punto de vista geográfico, podemos distinguir tres grandes áreas ambientales, conformadas por la interacción de los distintos factores físicos que inciden sobre el medio natural: Sierra Morena –que separa Andalucía de la Meseta–, los Sistemas Béticos y la Depresión Bética que individualizan la Alta Andalucía de la Baja Andalucía.
(Datos extraídos de wikipedia)

El pasado sábado tuve que levantarme bien temprano. Me esperaban tres horas de coche hasta Mollina (Málaga), lugar fijado para la asamblea constituyente de Marea Naranja Andalucía. Mollina se encuentra en el centro geográfico de la extensísima Andalucía, por eso casi todas las reuniones autonómicas de colectivos de todo tipo se celebran en Mollina o Antequera, que está al lado.

No tenía muchas ganas de ir, la verdad. La semana había sido muy agotadora, como casi siempre últimamente y lo que realmente me apetecía era levantarme tarde y comprar pescado para cocinarlo en la terraza, con el permiso del sempiterno viento de poniente, tan característico de mi zona y tan perturbador.

Estoy además atravesando una etapa de bajón perrofláutico: demasiados frentes abiertos, demasiado facherío, demasiada gente al filo del abismo, demasiada demagogia, demasiada manifestación, demasiadas firmas en change.org, demasiadas reuniones y demasiado chorizo para tan poco pan. Demasiado esfuerzo, en definitiva...

La carretera es, para colmo, un coñazo. No hablo genéricamente, hablo de la serpenteante carretera nacional 340; hace tantos años que debería ser una autovía que los almerienses bromeamos con la duda de si la veremos algún día o tendremos que seguir disfrutando de su espectacular paisaje y lamentando a la vez las muchas vidas que se está llevando.

Con estas mimbres me subí al coche con Elena y tiramos pa´Málaga. Nos perdimos y llegamos veinte minutos tarde, cansadas y despistadas.

Todo cambió al llegar a la sala. Me sorprendió enormemente ver tanta gente y tan bien dispuesta, deambulando aquí y allá preparando el proyector, los materiales; camisetas naranjas, sonrisas francas y ganas, muchas ganas. "Qué vergüenza" pensé "yo que he llegado sin ganas y esta gente pegándose la pechá ". Y me animé.

Tras el turno de presentaciones, dedicamos la mañana a hacer un análisis de la realidad de las diferentes provincias andaluzas, tanto de la cuestión social en general como de las Mareas en particular. En las distintas provincias, todos tenemos los mismos problemas, es decir, todos estamos igual de jodidos (despidos, impagos, parones de los procedimientos, etc...) y también tenemos dentro del colectivo nuestros más y nuestros menos, aunque tuve que constatar (con cierta envidia, la verdad) que dependiendo de la  provincia la Marea tiene más rodaje.


Analizamos también la falta de participación de muchos profesionales, la dificultad de implicar a la ciudadanía, el papel de otros colectivos dentro de la marea y la labor de presión de los profesionales dentro y fuera de los despachos. Decidimos posponer las propuestas de acción común (que es básicamente de lo que se trataba) para la tarde y en un pis pas se nos pasó la mañana. Nos fuimos a comer.


En la comida tuve la oportunidad de poner cara y conocer un poco más a personas que solo conocía a traves de las redes sociales. Aquí estamos gente de Almería, Jaén, Granada y Sevilla.

La modorra vespertina no hizo ninguna mella en nosotros. La tarde fue de lo más productiva, no tienes más que mirar la pizarra de las propuestas. Hubo un intenso debate sobre la objeción de conciencia por parte de los profesionales, su conveniencia y sus riesgos. Mi conclusión: los profesionales estamos muy asustados. Con motivos, pero excesivamente asustados (es una opinión personalísima)

Se informó también del rumor que corre con respecto a la contrarreforma local. Se avecina un agostazo...

También se habló de la necesidad de generar sinergias y de concentrar esfuerzos, ya que hay demasiadas propuestas dispersas y podríamos aunarlas. Hay que señalar la generosidad de las asociaciones y colectivos que quisieron integrarse en la Marea Naranja sin mas seña que el color de la camiseta, aunque yo quiero mencionar los que estaban allí (que no son todos):

- Consejo General de Trabajo Social.
- Colegio Profesional de Educadores Sociales de Andalucía.
- Plataforma Andaluza por los Servicios Sociales y la Dependencia.
- Plataforma Dependencia SAD Jerez-Cádiz.
- Asociación de Valoradores de la Dependencia de Andalucía.


Aparte de las propuestas acordamos una mínima estructura autonómica, canales de comunicación, coordinación y difusión y una primera línea de acción común ¿qué más se puede pedir para un solo día?

Al final de la jornada hubo una fantástica foto de la familia en la que no pudimos estar porque la carretera nos esperaba...


La vuelta a casa se hizo muy corta, sobre todo al vislumbrar por fin "mi" mar mediterráneo. Llegué exhausta pero bastante más animada. Con personas como estas como compañeras de viaje ¿quién soy yo para bajarme del tren?

Estés donde estés, busca tu Marea Naranja. Seguro que hacen cosas muy interesantes que te estás perdiendo 

¡Servicios sociales para todas y todos! ¡Recortes no, no te calles!

Dedicado a las compañeras y compañeros que hicieron
posible el encuentro de Mollina. Solo ellos saben
el esfuerzo que les habrá costado...
"Si te vas". Miguel Campello, un artistazo.

viernes, 14 de junio de 2013

Entrada 100: Una de anécdotas


En esta entrada, mi número cien, quería tratar un tema del que se habla mucho en el ámbito de lo social pero sobre el que en mi opinión se profundiza poco: ¿de qué hablamos cuando hablamos de exclusión social?

Pero teniendo en cuenta el calor que se ha metido, que es mi entrada número 100 y lo jarticos que estamos todos de soportar malas noticias, he decidido posponer este tema y abordar otro tema que me apetecía mucho tratar desde hace tiempo: las anécdotas en los servicios sociales. ¿Qué profesional de los servicios sociales no tiene anécdotas que contar?

En otra entrada, que puedes leer aquí, hablaba de lo importante que es el humor en el desempeño profesional, al menos en mi caso. La sonrisa e incluso la carcajada son magníficos lubricantes de la relación de ayuda; es más, sin esos momentos tipo: "haced algo con mi madre, que tiene hidrógenes", yo habría fenecido hace muchos años abrasada por el fuego demoníaco del burn out, cual ninot fallero.

Aunque suene a topicazo, suelo reirme muchísimo en las intervenciones con los clientes, pero no de los clientes. La prueba de ello es que en mis quince años de ejercicio en servicios sociales comunitarios nunca he tenido ningún problema por chotearme de alguien, entre otras cosas porque trato de fomentar que también ellos puedan reirse de alguna de mis salidas.

Aquí van algunas de las muchas anécdotas que he vivido, comenzando por una que me sucedió justo ayer:

Servicio de información. Una anciana viene, acompañada de su vecina, a preguntar por el servicio de teleasistencia porque se lo han retirado, como todos sabemos, gracias a nuestros amigos los Gaviotos.

- Usuaria (enfurecida): ¿Por qué tengo que pagar ahora 10,80 € al mes si antes no pagaba náaa?
- Yo: ¡Paquita si ya se lo he explicado varias veces, mujer, porque el gobierno, el ministerio, ha quitado la teleasistencia y solo puede usted pedir la de la Junta de Andalucía, que hay que pagar!
- Usuaria: ¡Pues arréglamelo tú para que no pague!
- Vecina: ¡Paquita, no seas más pesá con la asistenta que ella no tiene la culpa! ¿es que no sabes que eso es por culpa de los "barómetros"? (Si no lo pillas, al final está la solución)

En mi primer contrato de servicios sociales comunitarios tuve a una compañera con la que desistí de hacer visitas conjuntas porque no podíamos contener la carcajada, como por ejemplo, en esta visita:

Barrio de viviendas sociales, de planta baja, sin número en la puerta. Vamos preguntando por una señora cuyo nombre podría ser Carmen Fernández Martínez. Llegamos a la puerta de la que creemos que es su casa y encontramos a un hombre de mediana edad subido en una moto "mobylette" con el motor apagado. La puerta está abierta.
- Mi compañera: ¡Buen hombre ¿vive usted aquí?!
- Hombre: Sí.
- Mi compañera: ¿Vive aquí Carmen Fernández Martínez?
- Hombre: No lo sé. (Se gira hacia el interior de la vivienda y vocifera: NIÑAAAA ¿VIVE AQUÍ CARMEN FERNÁNDEZ MARTÍNEZ?
- Una voz desde el interior de la vivienda le contesta, también vociferando: ¡PAAAAAAAAAPA SI ES LA MAAAAAAAAAMA!

Verídico.

Mostrador del centro de servicios sociales. Conversación de una usuaria con la conserje: "a mis niños no les faltará de nada mientras yo esté de cuerpo presente".

Tengo una usuaria a la que quiero muchísimo y con la que me río mucho porque tiene mucha gracia y muy buena sombra, que decimos por aquí. Es una mujer gitana, de mediana edad, con muy pocos estudios pero con una inteligencia emocional que ya quisiera Daniel Coleman. Me dice un día:

¡Belén, yo ya estoy jarta de buscar trabajo y de venir aquí! ¡Tu búscame una paga y ya verás como ya no vengo más a molestarte!
Le contesto: ¡Antonia, pero si no estás "mala"!, ¿cómo te voy a buscar una paga, jamía?
Me dice indignada: ¿que no estoy mala?¿y la celulitis que tengo, qué?
Yo, riéndome, le replico: ¡Anda ya, Antonia, yo también tengo mucha celulitis y todos los días vengo a trabajar!
Me mira muy sorprendida y me dice, con mala baba: Pues yo no te veo en invierno como a mí, con la cara hinchá que no puedo ni respirar de los mocos que tengo dentro...
(Después me dijo que también tenía "gominolas").

Esta mujer, como digo, es un punto filipino. No se sabe su DNI por pura vagancia y a mí, en un arrebato educativo, se me ocurre increparle: ¡Antonia, no puede ser que yo me sepa tu DNI (me lo sé. Patético) y tú no!¡No te atiendo más hasta que te lo aprendas!

Al poco tiempo, pide cita y antes de nada, me mira muy seria y me dice su DNI de corrido. Yo le respondo ¡mú bien Antonia! ahí, paternalista que lo flipas, dándolo todo.. Ella continúa seria, saca un cubo de rubik del bolso, me lo pone delante y va y me suelta ¡vamos, haz el rompecabezas, venga!. Yo me quedo muy extrañada y le pregunto ¿y esto...?

Y me responde: ¿No pensarías que iba a ser yo la única que tenía que hacer un esfuerzo, eh? Hale, caliéntate tú la cabeza como me la he calentao yo...

Trabajar en servicios sociales no tiene precio. Para todo lo demás...

Hasta la semana que viene

PD:
Hidrógenes es Diógenes.
Barometro es baremo.
Celulitis es sinusitis.
Gominolas es triglicéridos.
Zofalito es sofá pequeño.
Antonia... Antonia es única.

Zofalito Funk (Adra)
"Buscando la melodía"

viernes, 7 de junio de 2013

El Sisifo que llevamos dentro

No se hasta que punto puede ser verdad, puede ser una hipotesis, pero tal vez ahora sintamos menos el nosotros y más el yo. Es una característica de la cultura "post", que no es necesariamente negativa pero es así. Los grandes himnos del pasado son himnos "nosotros", canciones que ayudan a sentir lo que de colectivo y común tiene la lucha y el objetivo. En las nuevas letras abunda el "yo" (...)

Una canción "yo" nos inspira, nos gusta, apoya nuestra posición personal, pero es difícil que acabe convirtiéndose en un himno que aglutina emociones y pensamientos colectivos (...) El relato creado es personal, no colectivo, no común. 

(...) La pelea "yo" es muy cansada. Se produce bajo el signo del mito de Sísifo. Ese personaje mitológico castigado por los dioses a tener que levantar continuamente una piedra hasta la cima de una colina y que justo antes de llegar vuelve a rodar hacia abajo. Dicen los estudiosos de la mitología griega que no está claro la causa del castigo de Sísifo. Tampoco nosotros tenemos clara la causa de nuestro castigo. Tal vez sea que tenemos un exceso de yo incluso en la pelea colectiva.

(Fragmento de la entrada "Hoy ha sido un día duro" del blog de Joaquín Santos. Puedes leerla aquí)

Hola de nuevo:

Decía John Lennon en una de sus canciones que "la vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes". Qué razón tenía. Nadie podía imaginar, tan sólo hace cinco o seis años, que nos íbamos a ver los españolitos envueltos  en este lodazal generado por lo que parecía una democracia y ha resultado ser a la postre  una oligarquía cañí style.
La ciudadanía está hastiada y cabreada. Normal, las grandes organizaciones tradicionales, leáse partidos políticos, sindicatos, oenegés, colegios profesionales y suma y sigue han sido el escenario perfecto, en demasiadas ocasiones, para el despegue de carreras meteóricas individuales, bien planificadas en calculadísimas agendas ocultas plagadas de cafés, reuniones, comidas y otras prebendas. ¡Ojo, que no estoy en contra de las agendas, de lo que estoy en contra es estén ocultas!

En este punto siempre me acuerdo de mi amiga Mª Ángeles Gómez y las uvas del Lazarillo de Tormes; un libro de lo mejor que se ha escrito en lengua española (no atrasando al Quijote y sus followers los gerentes) y un fantástico ejemplo de la idiosincrasia española:
Acaeció que, llegando a un lugar que llaman Almorox, al tiempo que cogían las uvas, un vendimiador le dio un racimo dellas en limosna.
Acordó de hacer un banquete, así por no poderlo llevar como por contentarme: que aquel día me había dado muchos rodillazos y golpes. Sentámonos en una valladar y dijo:
-Agora quiero yo usar contigo de una liberalidad,y es que ambos comamos deste racimo de uvas y que hayas de él tanta parte como yo. Partirlo hemos de esta manera: tú picarás una vez y yo otra, con tal que me prometas no tomar cada vez más de una uva. Yo haré lo mismo hasta que lo acabemos, y de esta suerte no habrá engaño.
Hecho así el concierto, comenzamos; mas luego al segundo lance, el traidor mudó propósito, y comenzó a tomar de dos en dos, considerando que yo debería hacer lo mismo. Como vi que él quebraba la postura no me contenté ir a la par con él; más aún pasaba adelante: dos a dos y tres a tres y como podía las comía. Acabado el racimo, sostuvo un poco el escobajo en la mano, y, meneando la cabeza, dijo:
-Lázaro: engañado me has. Juraré yo a Dios que has comido las uvas de tres a tres.
-No comí -dije yo-; mas, ¿por qué sospecháis eso?
Respondió el sagacísimo ciego:
-¿Sabes en qué veo que las comiste de tres a tres?
-En que comía yo dos a dos y callabas.
Es necesario hablar claro sobre estas prácticas que carcomen los cimientos de este país, reconocer asimismo que algo hemos tenido que ver los ciudadanos en el mantenimiento del sarao y dejarnos de mamandurrias para poder avanzar en la construcción de algo distinto.
Dicho esto, prosigo. La sensación de rechazo hacia los partidos políticos y el descrédito ganado a pulso que sufre la democracia representativa en general provoca reacciones de distinta clase en las personas con las que me voy encontrando en esto de la vida. Decía Joaquín en el párrafo anterior que en esta etapa sentimos menos el "nosotros" y más el "yo". Me parece muy acertado el razonamiento y opino que esta visión individual de la vida está muy relacionada con el rechazo hacia la democracia representativa.

Fuente: http://lavieestalamorte.blogspot.com.es
Planteaba también Joaquín que las personas tendemos, cada vez más, a movilizarnos desde posicionamientos individuales. Si mezclamos (y no agitamos) esta actitud con el descontento hacia los agentes sociales tradicionales obtenemos:
  • La gente no quiere ni oir hablar de partidos políticos ni sindicatos de clase ni nada por el estilo, mucho menos relacionarse con ellos.
  • Al ser estas organizaciones vistas como meras plataformas para trepar en la escala social, cualquier persona que tenga la desgracia de implicarse en alguna será percibida automáticamente por el resto de sus semejantes como alguien con intereses espurios.
  • Si a esta persona (sindicalista, militante de base de un partido...), además, se le ocurre participar en movimientos sociales 2.0. tendrá que convivir con la desconfianza del resto de sus miembros, que estarán al acecho permanente para desenmascarar cualquier intento de "politizar". Porque, como todos sabemos, dentro de los movimientos sociales 2.0. no hay ningún miembro con intereses oscuros ni agenda oculta a excepción de los "topos" de los partidos o sindicatos, claro.
  • Por otra parte, esta enfermedad posmoderna que bien podría llamarse inflamación del yo provoca que en los movimientos sociales cada uno de sus miembros estemos más preocupados por salirnos con la nuestra y/o subrayar la diferencia que por lograr puntos de encuentro en aquello en que estamos de acuerdo, o si no, me enfurruño y me voy.
¡Mucho cuidado con la inflamación del yo! Se han visto casos de extrema gravedad en los que el enfermo no se convierte en Sísifo, sino en Diógenes y me parece a mí que poco se arregla el mundo dentro de un barril o su equivalente posmoderno: en el sillón del escritorio vociferando contra el mundo desde las redes sociales.
 

En mi caso, dado que ya estaba harta de armarios de todo tipo, salí del armario político, y opté por mostrar a las claras mi militancia en IU y alternarla con mi pertenencia anterior a colectivos sociales. Algunas personas, de las habituadas a subrayar la diferencia y alcanzar el purismo ideológico, me preguntaban que cómo era posible que me afiliase a un partido que juega dentro del sistema. Yo contestaba dos cosas: una, que prefiero mojarme aún a riesgo de resfriarme y dos, que ni siquiera nuestra pareja es perfecta a nuestros ojos ¿cómo podría serlo una organización? 

Esta salida del armario político me está costando no pocos quebraderos de cabeza, pero no importa porque es creo que es necesario contribuir con mi grano de arena a que los partidos cambien de una vez, a la vista está; los movimientos 2.0. no tienen la respuesta a todas las preguntas, aunque son más necesarios que nunca. En mi opinión son tiempos de conexión, de establecimiento de alianzas en aquello en que estamos de acuerdo y de confrontación dialéctica en aquello que nos separa. Mientras aquellos que queremos una verdadera democracia gastamos nuestras energías en enfrentarnos, el poder se frota las manos y continúa con su expolio a golpe de tijera.

Hasta la semana que viene