sábado, 25 de enero de 2014

Tribuna: rehabilitación o revanchismo, por Elena Salinas

Esto de traer invitados al blog y que sus entradas permanezcan entre las más leídas me gusta porque es señal de mi buen ojo para escoger (modestia ante todo). Así, he decidido volver a invitar a Elena Salinas y a Pepe Lillo. Comienzo con Elena, que me habló el otro día de su indignación tras una nueva medida del Gobierno referente al ámbito penitenciario.

Confieso que siempre me ha costado mucho “ver los grises”. Últimamente, sin embargo, no sé si por el transcurso de los años, por la gente que me he ido encontrando en la vida o a consecuencia de ambos, siento que cada vez es más necesario afinar los posicionamientos. Es por ello que cuando Belén me planteó nuevamente hacer una entrada en su blog no pude desaprovechar la oportunidad de compartir con vosotros un tema al que vengo dándole vueltas.
 
El asunto en cuestión está relacionado con los requisitos de acceso al subsidio por excarcelación. Para los que no estéis familiarizados con este recurso económico, deciros que se trata de una prestación asistencial de carácter económico del SEPE y que está destinada a liberados que hayan pasado más de seis meses en prisión.

Con esta ayuda se pretende que la persona que ha permanecido recluida y que carezca de recursos propios disponga de cierta capacidad económica durante un periodo de tiempo, hasta adaptarse definitivamente a la vida en libertad. La duración es de seis meses, prorrogable por dos periodos de igual tiempo, y la cuantía es del 80% del IPREM, es decir, unos 420 euros. Más información, aquí. 

A partir del uno de enero del presente año, el Gobierno ha modificado los requisitos de acceso a este subsidio, introduciendo una disposición adicional sexagésima sexta en el Texto Refundido de la Ley General de Seguridad Social.

Esta propuesta, que partió de Rosa Díez (UPyD), no tardó en ser aceptada y ampliada por el Ministro de Interior, Jorge Fernández, aunque tuvo a toda la izquierda y a los nacionalistas en contra desde un principio. 

Grosso modo consiste en lo siguiente: las personas que hayan cometido determinados delitos tendrán exigencias distintas para acceder al mencionado subsidio. Estos delitos son:

  1. Delitos referentes a organizaciones y grupos terroristas.
  2. Delitos cometidos en el seno de una organización criminal.
  3. Abuso sexual de mayor de 12 años y menor de 16.
  4. Delitos relativos a la prostitución y corrupción de menores
En el caso de las personas que hayan cometido los delitos del punto 1 y 2, para poder acceder al subsidio, deberán abandonar la asociación u organización en cuestión, colaborar con las autoridades y realizar una declaración expresa de repudio a la banda, así como, la satisfacción de la responsabilidad civil, es decir, el pago de una cuantía económica para resarcir a la víctima. Para quienes hayan cometido los delitos de los puntos 3 y 4, la única obligación es el abono de la responsabilidad civil. 

Leído así, habrá quienes no duden en aplaudir estas medidas. Al fin y al cabo, todos estamos hasta el moño de etarras, pederastas y proxenetas. No obstante, a riesgo de herir sensibilidades, el tema me ofrece más de una duda.

Si la intención del legislador es motivar al delincuente para que indemnice a su víctima, la lleva clara. Las responsabilidades civiles derivadas de estos delitos son tan elevadas que muy pocos la pagan y quienes lo hacen no suelen cubrirla en su totalidad. Por tanto, no creo que sea el objetivo de la medida ya que la víctima seguirá sin percibir reparación alguna.

Si lo que movió al legislador a introducir esta modificación fue gravar más ciertos tipos delitos, todavía me parece peor. Según reza el art. 25.2 de nuestra Constitución, “las penas privativas de libertad (…) estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social”, sin embargo, para que haya reinserción social es necesario que, tras el cumplimiento de la condena, existan en el exterior los mecanismos adecuados para conseguir tal fin. Tras varios años en prisión, pocos afortunados verán como su antiguo jefe le reservó su puesto de trabajo y, muchos menos, los que podrán congratularse del estupendo balance de su empresa a pesar de su ausencia, por lo que igualmente me resulta muy difícil pensar en reinserción sin tener cubiertas las necesidades básicas. 

Habrá quienes sostengan que los pederastas no se reinsertan. Es posible, pero su porcentaje de reincidencia suele estar en el 20%, una vez han cumplido la pena de prisión, porcentaje muy inferior al promedio general de la reincidencia que está en el 50% (datos de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, aquí)

Si lo que se pretende es endurecer el castigo de ciertos delitos, lo lógico sería elevar el tiempo de condena. Al menos esto me parece más coherente que seguir inflingiéndoles daño tras el cumplimiento de la pena. En mi opinión, este espíritu revanchista y justiciero es propio (y casi legítimo) del agredido o de su familiar, pero no debe serlo del político, quien debe tener la responsabilidad de mirar más allá.

Por otra parte, y ya finalizando, también me pregunto por qué este castigo adicional a estos delitos y no a un violento de género o a un violador en serie. En un mes de enero negro en el que llevamos seis fallecidas por violencia machista, considero que este delito es bastante más preocupante que el terrorismo, en estado agonizante. Pero claro, quizás las mujeres, como parece también demostrar la ley del aborto, no seamos un asunto prioritario o nos lo tengamos merecido.


Calle 13 "La Bala"
Dedicada a Conny, compañera de fatigas,
por su ética profesional en la última Junta de Tratamiento.



domingo, 19 de enero de 2014

Píldora de conocimiento nº 2: Normas APA


Hola, de nuevo:

Esto de lo que quiero hablar hoy es uno de los temas a los que denomino "como si Rajoy no existiera" porque desde que Rajoy existe, mejor dicho, desde que gobierna no hay semana sin decreto, orden, ley, circular o reglamento destinados a hacernos la vida más difícil, lo que nos obliga a todos los que escribimos a dedicarle un tiempo que no se merece. Que digo yo que igual si tuviese una aventurilla o algo, a lo Hollande o a lo que sea, se le endulzaba el carácter y dejaba de jodernos  fastidiarnos semanalmente a todos los españoles desde Cabo de Gata hasta Finisterre ¿no?

A lo que voy: las normas APA. Al leer un artículo académico, un ensayo, un texto científico, en definitiva, habrás observado que todo está estandarizado, desde la letra, los márgenes, el estilo de redacción, las citas a pie de página, etc. Esa estandarizacion se recoge en diferentes normas editoriales que tienen por objeto facilitar la redacción cientifica y evitar el plagio.

Existen distintas normas editoriales: Vancouver, Harvard, Normas ICOTEC, normas IEEE y seguramente otras que se me habrán escapado. En ciencias sociales se utiliza el estándar o normas APA, que son un conjunto de normas elaboradas por la Asociación Americana de Psiquiatría (American Psychiatric Association, de ahí lo de APA). Cada universidad o revista científica escoge las normas de redacción que quiere, pero en el ámbito de las ciencias sociales es casi seguro que nos encontremos con el estándar APA, debido al éxito que ha alcanzado tanto en EE.UU. como en Europa, por lo que no está de más que tengas un conocimiento mínimo de estas normas si te animas a escribir en alguna revista científica sobre Trabajo Social o ciencias sociales en general.

No te asustes. No es tan difícil una vez que te has familiarizado con el asunto, se trata de ponerse. Puedes consultar el manual, escrito por la asociación de loqueros en cuestion, pero está en inglés. Da igual porque basta con meter "normas APA" en google para encontrar mil manuales en PDF o tutoriales que te explicarán todo el rollo. Como digo, no es para tanto. Lo de realizar un proyecto de investigación ya es harina de otro costal, pero tampoco es una obra de moros, así que hay que animarse (para entender el sentido que tiene en mi tierra la expresión obra de moros no hay más que fijarse en La Alhambra)

Para alivio de legos como yo, es importante saber que existen gestores bibliográficos que nos facilitan enormemente la tarea. Son programas informáticos en los que introducimos la bibliografía que vamos usando y ellos ¡alehop! te generan las referencias ¡en el formato que le digas! lo que es una gran ventaja si, como me ocurrió a mí, de pronto te piden que escribas una conferencia con el formato Vancouver, del que no tenía ni idea. Yo uso ZOTERO, que es un gestor bibliográfico online y gratuito. Eso sí, funciona con el navegador Mozilla Firefox. Otro día, si quieres, le dedicamos una pildorilla de conocimiento a ZOTERO.

Resumiendo, no te quedes con las ganas de escribir un artículo científico por miedo a estas cosas. Internet está ahí, esperándote para echarte una mano ¿te vas a quedar con las ganas?

Hasta la semana que viene, el viernes concretamente (traigo invitada con tema polémico)



Si te gustan las "obras de moros" aquí va una...
Mashrou´Leila (Líbano)
"Fasateen"

Para más información: Mediterráneo (Radio 3)

domingo, 12 de enero de 2014

Una idea que me impresiona

http://www.manadalibre.org/sitios/nuevositio/node/103
Vuelvo a la carga tras un parón post navideño por cuestiones de índole diversa que me han tenido dispersa y me ha salido un pareado sin tenerlo preparado.

Esto de escribir un blog da muchas satisfacciones, sobre todo cuando llevas un cierto tiempo de rodaje, pero seguir otros blogs también te ofrece experiencias muy interesantes, como la que te voy a contar hoy.

Entre los blogs que sigo, hay uno que me encanta y que me habrás leído recomendar en alguna ocasión: Blog de Lengua Española, de Alberto Bustos. Es un blog ameno, riguroso y que me ha resuelto el 99 % de las dudas que tenía sobre ortografía, sintaxis y demás, y es que esto de ponerse a escribir tiene su miga.

Pues bien, me suscribí al blog por correo electrónico (cosa que te recomiendo hacer si un blog te gusta mucho) y un día me llegó un correo del autor proponiéndonos a sus seguidores "ayudarle" a escribir un libro en el que anda enfrascado y que lleva por título Cómo escribir un blog.

Yo, que soy de naturaleza curiosa, le envíe un correo ofreciéndome a participar y desde entonces Alberto Bustos nos va enviando capítulos o fragmentos del libro y los participantes le podemos escribir para darle nuestra opinión. Estoy asistiendo al nacimiento de un libro, así, como si fuese una comadrona en el parto de un bebé y la experiencia está siendo muy bonita, tanto por el formato como por el contenido del libro, del que te daré información en cuanto esté acabado porque te gustará, seguro.

No es cosa menor que el autor se haya arriesgado a mandarnos su material teniendo en cuenta cómo está el patio, y tampoco lo es que piense difundir libremente su obra cuando esté acabada. Esta iniciativa es, en mi opinión, un ejemplo clarísimo del poder de internet y de su capacidad de transformar el mundo cuando se usa con el fin de mejorar el conocimiento humano.

Dice Alberto Bustos: escribo este blog porque creo que el conocimiento debe ser libre y accesible para todos. Vaya desde este espacio mi reconocimiento más profundo a personas como Alberto, que no solo creen que el conocimiento debe ser libre, sino que dan ejemplo ofreciendo generosamente el tesoro más valioso que poseen: sus ideas.

Hasta la semana que viene.

miércoles, 1 de enero de 2014

Propósitos de año nuevo y otras sandeces

Lo bueno de no salir en Nochevieja es que no te levantas con una horrible resaca (en mi caso, normalmente producto del White Label) y puedes sentarte temprano a escribir mientras escuchas Radio Clásica, esperando la hora del Concierto de Año Nuevo.

Todos los años veo el Concierto de Año Nuevo y es que me fascina el ritual: esos bailarines, ingrávidos, levitando por esos majestuosos palacios de interminables pasillos o danzando graciosamente por unos jardines tan es-cru-pu-lo-sa-men-te conservados que ni la mala hierba se atreve a aparecer para no hacer el ridículo; el público, tan a juego con el palacio de la ¿Musickferaum, miusicfrraum..? (ni puta idea). Jodíos alemanes o austríacos o austriacoprusianos o como coño se denomine la raza aria esta ¡qué bien conservados, qué apariencia de limpios, de no tener halitosis, ni toses, ni hemorroides! Te paras a observar a alguno y no sabes si tiene 50, 60, 70 u 80 años, normal, estos no han pasado 20 años de su vida bajo plástico ni encima de un camión ni nada. También hay público japonés y a estos les pasa tres cuartos de lo mismo o incluso más. Para que luego digan que un PIB por los suelos no estropea el cutis.

En fin, ahí me ves, con los pelos de recién levantada, en pijama pero con el jersey de lana más viejo que tengo encima, para no poner la calefacción, admirando el ejercicio de perfección en que consiste el concierto. Menos mal que este año lo dirige Baremboin, que es argentino y este si tiene pinta de haber tenido granos e incluso una horrible resaca.

Ante semejante cosa, una no puede evitar las comparaciones, por ejemplo, con las bailarinas pienso ¡qué hambre han tenido que pasar estas pobres! mientras me como los restos de turrón de la noche anterior. Ellas seguro que no se comían el turrón de la noche anterior, igual lo olisqueaban un poco pero lo volvían a dejar en la bandeja.

Estas bailarinas son gente con un propósito: llegar a lo más alto de la danza. Lo tienen tan claro que están dispuestas a dejar el turrón en la bandeja, o su equivalente alemán que no sé si será un trozo de tarta selva negra. Años y años de duro sacrificio que hoy se ven recompensados en los pasillos de un majestuoso palacio, debe ser por eso que bailan con la cara de satisfacción del que le ha tocado el euromillón. El esfuerzo es lo que tiene, que si una se esfuerza mucho mucho, obtiene su recompensa. Mira las bailarinas.

Para ayudarnos a conseguir nuestros propósitos no estamos solos, los libros de autoayuda nos muestran el camino: es fácil dejar de fumar si sabes cómo, la báscula es tu amiga y si se han comido mi queso pues a buscar otro queso.

Lo que no he visto todavía en ningún escaparate de ninguna librería es un libro que explique cómo reprimir las ganas de coger un cuchillo jamonero después de estudiar toda una vida para obtener un trabajo digno y terminar en el Mac Algo cobrando 400 euros en el mejor de los casos. Tampoco he visto ninguno que explique como rehacer una vida a los 50 años después de que te desahucien de tu casa tras no poder pagarla porque ha habido un ERE o un ERTE o una PUTADA en tu empresa y te han puesto de patitas en la calle. Ni tan siquiera se ha molestado el Goleman de turno en escribir un libro para enseñarnos a asumir con actitud zen las mentiras de un gobierno de fachas sinvergüenzas, fascistas corruptos y ladrones, cuyos hijos no han tenido que esforzarse, como las bailarinas, porque lo han tenido TODO desde los cero años, mientras nos hablan de cultura del esfuerzo. ¡Cultura del esfuerzo, dicen!

Mi propósito de año nuevo: retorcerle el pescuezo al próximo que me hable de psicología positiva. Hale, voy a ver si soy capaz de olisquear un trozo de turrón de chocolate Suchard para dejarlo otra vez en la bandeja, mientras escucho los valses y las polcas de la gente rica.

Hasta la semana que viene.

Se me olvidada ¡feliz 2014!

Marcha Radetzky
Johann Strauss (padre)