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Tribuna: rehabilitación o revanchismo, por Elena Salinas

Esto de traer invitados al blog y que sus entradas permanezcan entre las más leídas me gusta porque es señal de mi buen ojo para escoger (modestia ante todo). Así, he decidido volver a invitar a Elena Salinas y a Pepe Lillo. Comienzo con Elena, que me habló el otro día de su indignación tras una nueva medida del Gobierno referente al ámbito penitenciario.

Confieso que siempre me ha costado mucho “ver los grises”. Últimamente, sin embargo, no sé si por el transcurso de los años, por la gente que me he ido encontrando en la vida o a consecuencia de ambos, siento que cada vez es más necesario afinar los posicionamientos. Es por ello que cuando Belén me planteó nuevamente hacer una entrada en su blog no pude desaprovechar la oportunidad de compartir con vosotros un tema al que vengo dándole vueltas.
 
El asunto en cuestión está relacionado con los requisitos de acceso al subsidio por excarcelación. Para los que no estéis familiarizados con este recurso económico, deciros que se trata de una prestación asistencial de carácter económico del SEPE y que está destinada a liberados que hayan pasado más de seis meses en prisión.

Con esta ayuda se pretende que la persona que ha permanecido recluida y que carezca de recursos propios disponga de cierta capacidad económica durante un periodo de tiempo, hasta adaptarse definitivamente a la vida en libertad. La duración es de seis meses, prorrogable por dos periodos de igual tiempo, y la cuantía es del 80% del IPREM, es decir, unos 420 euros. Más información, aquí. 

A partir del uno de enero del presente año, el Gobierno ha modificado los requisitos de acceso a este subsidio, introduciendo una disposición adicional sexagésima sexta en el Texto Refundido de la Ley General de Seguridad Social.

Esta propuesta, que partió de Rosa Díez (UPyD), no tardó en ser aceptada y ampliada por el Ministro de Interior, Jorge Fernández, aunque tuvo a toda la izquierda y a los nacionalistas en contra desde un principio. 

Grosso modo consiste en lo siguiente: las personas que hayan cometido determinados delitos tendrán exigencias distintas para acceder al mencionado subsidio. Estos delitos son:

  1. Delitos referentes a organizaciones y grupos terroristas.
  2. Delitos cometidos en el seno de una organización criminal.
  3. Abuso sexual de mayor de 12 años y menor de 16.
  4. Delitos relativos a la prostitución y corrupción de menores
En el caso de las personas que hayan cometido los delitos del punto 1 y 2, para poder acceder al subsidio, deberán abandonar la asociación u organización en cuestión, colaborar con las autoridades y realizar una declaración expresa de repudio a la banda, así como, la satisfacción de la responsabilidad civil, es decir, el pago de una cuantía económica para resarcir a la víctima. Para quienes hayan cometido los delitos de los puntos 3 y 4, la única obligación es el abono de la responsabilidad civil. 

Leído así, habrá quienes no duden en aplaudir estas medidas. Al fin y al cabo, todos estamos hasta el moño de etarras, pederastas y proxenetas. No obstante, a riesgo de herir sensibilidades, el tema me ofrece más de una duda.

Si la intención del legislador es motivar al delincuente para que indemnice a su víctima, la lleva clara. Las responsabilidades civiles derivadas de estos delitos son tan elevadas que muy pocos la pagan y quienes lo hacen no suelen cubrirla en su totalidad. Por tanto, no creo que sea el objetivo de la medida ya que la víctima seguirá sin percibir reparación alguna.

Si lo que movió al legislador a introducir esta modificación fue gravar más ciertos tipos delitos, todavía me parece peor. Según reza el art. 25.2 de nuestra Constitución, “las penas privativas de libertad (…) estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social”, sin embargo, para que haya reinserción social es necesario que, tras el cumplimiento de la condena, existan en el exterior los mecanismos adecuados para conseguir tal fin. Tras varios años en prisión, pocos afortunados verán como su antiguo jefe le reservó su puesto de trabajo y, muchos menos, los que podrán congratularse del estupendo balance de su empresa a pesar de su ausencia, por lo que igualmente me resulta muy difícil pensar en reinserción sin tener cubiertas las necesidades básicas. 

Habrá quienes sostengan que los pederastas no se reinsertan. Es posible, pero su porcentaje de reincidencia suele estar en el 20%, una vez han cumplido la pena de prisión, porcentaje muy inferior al promedio general de la reincidencia que está en el 50% (datos de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, aquí)

Si lo que se pretende es endurecer el castigo de ciertos delitos, lo lógico sería elevar el tiempo de condena. Al menos esto me parece más coherente que seguir inflingiéndoles daño tras el cumplimiento de la pena. En mi opinión, este espíritu revanchista y justiciero es propio (y casi legítimo) del agredido o de su familiar, pero no debe serlo del político, quien debe tener la responsabilidad de mirar más allá.

Por otra parte, y ya finalizando, también me pregunto por qué este castigo adicional a estos delitos y no a un violento de género o a un violador en serie. En un mes de enero negro en el que llevamos seis fallecidas por violencia machista, considero que este delito es bastante más preocupante que el terrorismo, en estado agonizante. Pero claro, quizás las mujeres, como parece también demostrar la ley del aborto, no seamos un asunto prioritario o nos lo tengamos merecido.


Calle 13 "La Bala"
Dedicada a Conny, compañera de fatigas,
por su ética profesional en la última Junta de Tratamiento.



Comentarios

  1. Dadas las responsabilidades civiles o indemnizaciónes a las víctimas tan elevadas que comportan estos tipos de delitos, veo prácticamente imposible que se puedan beneficiar de subsidio alguno.
    Veo también una forma de resarcirse o de reconciliarse ¿oculta? con las víctimas de terrorismo, sobre todo despues de los últimos acontecimientos tras la sentencia que tumbaba la llamada "doctrina Parot".
    Y por supuesto veo como se abre un melón y la pregunta de rigor es ¿Quién o qué irá detrás? ¿Pasará como en Holanda? ¿Tendremos que pagar (en euros) la estancia en prisión?
    Muy bueno Elena...

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  2. Estoy de acuerdo contigo JM Cazorla. Efectivamente, esto puede ser una manera de abrir la lata. Lo saben hacer muy bien. Gracias por comentar compañero.

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  3. Gracias Elena, pero que pocos comentarios…
    Creo que defender los derechos de nuestros ¡clientes, usuarios, participantes, privados de libertad , ciudadanos…., es la razón de ser de nuestra profesión!

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  4. Afortunadamente, contar con compañeros como tu facilita la tarea. Gracias Conny, un beso.

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  5. ¡Elena, qué grande eres! Llevo retraso en la lectura de blogs, por eso no había comentado aún. Una entrada magnífica y la suscribo al cien por cien, qué bueno saber que en prisión hay trabajadoras sociales de tu categoría ética y profesional, o como el compañero JM Cazorla. Yo quiero un leerte más a menudo, ¿tengo que hacer algún tipo de solicitud formal?
    Respecto al artículo y la medida, me parece una vergüenza, tenemos una clase política con graves problemas de corrupción que se permiten el lujo de utilizar la ley como arma de venganza.
    Enhorabuena Elena!!! Y gracias Belén, por darnos la oportunidad de volver a leer a nuestra invitada favorita de tu blog!!!! (la mía, al menos)

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    Respuestas
    1. Hola Eladio, tu blog si que es grande! Ya sabes que me encanta y que leo todas tus entradas. Lo de escribir... me lo estoy pensando porque me da un poco de vergüenza. Tan sólo cuando la indignación supera el pudor me lanzo a la tarea pero muchas gracias por tus ánimos. Un besote compañero.

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    2. Que quede entre tú y yo, Elena: las dos mejores entradas del blog de Belén las has escrito tú. Y esto no es una crítica a la dueña del blog, pues devoro absolutamente todas sus entradas porque son fantásticas. Así que a superar el pudor y a escribir, que como dice una profesional del Trabajo Social a la que admiro profundamente ¡es necesario crear conocimiento y que seamos nostr@s quienes escribamos nuestro propio relato! Un abrazo muy grande, guapetona!!

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