viernes, 15 de agosto de 2014

Críticas a la nueva ley de servicios sociales de Andalucía. Uno, el objeto del sistema.

Me propongo a lo largo de cuatro entradas, que aparecerán en lo que queda de mes, explicar por qué considero que el Anteproyecto de ley de servicios sociales de Andalucía es un mal anteproyecto de ley. Y es que por fin la Junta de Andalucía se ha decidido a promulgar una segunda ley de servicios sociales; la primera y única es de 1988, así que veintiséis años ha esperado el PSOE, veintiséis años de mayoría absoluta, ¡ojo!

Al margen de la ostensible tardanza en elaborar una nueva norma que regule el sistema, es justo dar la bienvenida a la nueva ley (incluida en el acuerdo de gobierno PSOE-IU). El sector en su conjunto esperaba con ilusión el anteproyecto, que tenía por delante el reto de transformar el sistema y crear, de una vez, un verdadero sistema público andaluz de servicios sociales. Los Colegios Profesionales han participado con mucho interés, pero no parece que estén para tirar cohetes. Por cierto, agradezco la iniciativa del Consejo Andaluz de Trabajo Social (que ha estado activo en todo este proceso) de recoger aportaciones; enviaré la mía, plasmada en este blog, por los cauces adecuados.

En mi opinión, el anteproyecto no responde ni de lejos a la expectativa por cuatro razones fundamentales:
  1. La indefinición del Objeto del Sistema ¿A qué se dedican los servicios sociales?
  2. Su afán privatizador.
  3. La escasa apuesta por la participación ciudadana.
  4. El nudo competencial.
El área autonómica de servicios sociales de Izquierda Unida, de la que formo parte, es copartícipe de estas críticas y viene trabajando para mejorar la ley. Los aspectos aquí señalados y algunos más han sido trasladados a la dirección andaluza, a la que también hemos manifestado nuestro descontento por el contenido de la norma, sobre la que seguimos elaborando enmiendas.
 
En mi caso, abordaré únicamente los cuatro aspectos mencionados. Vayamos con el primero: el objeto de la ley. Me explico: uno de los graves problemas no resueltos del sistema público de servicios sociales (en España y en Andalucía) es la indefinición de su objeto, esto es, delimitar a qué se dedican los servicios sociales. 

La Exposición de Motivos del anteproyecto dice así:

"Los Servicios Sociales son el conjunto de servicios, recursos y prestaciones orientados a satisfacer el derecho de todas las personas a la Protección Social, en los términos recogidos en las Leyes, y tienen como finalidad la prevención, atención o cobertura de las necesidades individuales y sociales básicas de las personas en su entorno, con el fin de alcanzar o mejorar su bienestar"

Se ha realizado una definición del objeto tan extremadamente amplia, referida al bienestar, que no permite saber de qué parte de ese bienestar se ocupan los servicios sociales; el sistema sanitario se ocupa de la salud, el sistema educativo se ocupa del conocimiento, el sistema de empleo se ocupa del mundo laboral, pero nosotros ¿a qué nos dedicamos?¿a la cobertura de las necesidades básicas? esto es ¿a dar de comer al hambriento?¿no es eso beneficencia?¿no debería ser objeto del sistema de garantía de rentas?

Esta indefinición del sistema genera una visión asistencialista del sistema por parte de la ciudadanía y, sobre todo, incide (y mucho) en las orientación de las posteriores políticas concretas a desarrollar, contribuyendo a convertir el sistema en un cajón de sastre: becas de comedor que deberían gestionarse en educación, ayudas técnicas que deberían gestionarse por salud, ayudas económicas que deberían ser cubiertas por un sistema de garantía de rentas, tramitación de abogado de oficio que debería realizar la administración de justicia y un largo etcétera de necesidades individuales. Si no sabemos a qué nos dedicamos ¿cómo podremos elaborar una carta de servicios propia?


La indefinición de los servicios sociales ha sido explicada en profundidad por autores tan reconocidos como Aguilar Hendrickson, cuyo artículo Los Servicios Sociales en la tormenta, lo explica de maravilla. También recomiendo la lectura del libro El Cuarto Pilar, de Joaquín Santos, que aborda certeramente esta cuestión.

Desde el Área de Servicios Sociales de IU Andalucía proponemos la siguiente definición:

“Los Servicios Sociales son el conjunto de servicios, recursos y prestaciones orientados a garantizar el derecho de todas las personas a la Protección Social, en los términos recogidos en las Leyes, y tienen como finalidad el desarrollo y la integración personal y familiar, promoviendo la capacitación y autonomía personal, la participación activa en la vida comunitaria, la protección de las personas en situación de vulnerabilidad que no pueden valerse por sí mismas y la prevención y tratamiento de los procesos individuales y grupales de exclusión social”

Este empeño del legislador por ocuparse de las necesidades de la población me lleva a concluir que continúa anclado en el odioso binomio necesidad-recurso, por más que Teresa Zamanillo se haya esforzado en definir un nuevo objeto del sistema, objeto que ha sido lema del pasado Congreso de Trabajo social en Málaga: Todos los fenómenos relacionados con el malestar psicosocial de los individuos ordenados según su génesis socioestructural y su vivencia personal.

La minucia esta del objeto conduce a la confección de un anteproyecto de ley excesivamente prestacional, que no es capaz de dar respuesta a las necesidades que sí son objeto del sistema. Dos son, por tanto, las cuestiones que urge mejorar, relativas al objeto de la ley: la primera, definir con precisión a que nos dedicamos los servicios sociales, para poder después elaborar una carta de servicios que de respuesta a la grave situación que atraviesa nuestra comunidad, y la segunda, salir de una vez del binomio necesidad-recurso y ofrecer programas y acciones que eliminen, o al menos reduzcan el malestar psicosocial.

Y si no es nuestra función dar de comer al hambriento ¿de quién lo es?

El INEM, o SEPE, o SAE o FAFFE o lo que sea debe proporcionar empleo, prestaciones o subsidios a la población desempleada. Hay que buscar el modo, aunque Mariano Manostijeras nos tenga más secos a los andaluces que un lagarto atao a una pita. Que sí, que ya sé que las competencias en prestaciones son suyas, pero también sé que hay formas indirectas de saltárselas, como por ejemplo a través de los programas de contratación, única pata de los decretos de exclusión con sentido.

Por otra parte, el Salario Social debe comenzar a funcionar decentemente de una puñetera vez. Todo el dinero que ha ido destinado a decretos contra la exclusión, por la inclusión, etc. debería haber sido inyectado a proporcionar ingresos a quien no tiene. Sin más. Lo demás, no nos engañemos, asistencialismo y zarandajas. 

La próxima entrada: el afán privatizador.

"Dime quien soy yo"
Niña Pastori

2 comentarios:

  1. Belén felicitarte por la entrada y por el momento escogido.
    Como bien dices desde la profesión y en su representación los colegios profesionales, ha sido una constante la exigencia ante la Junta de Andalucía desde hace años, de una nueva ley de servicios sociales que venga abordar la realidad actual y sobre todo aclarar como bien indicas que son y para que están los Servicios Sociales. Donde de una vez por toda desechemos cualquier indicio de beneficencia y paternalismo, y pongamos en valor derechos de ciudadanía.
    En la anterior legislatura se nos presentó un borrador casi un mes antes de las elecciones, que no tuvo mayor recorrido, y en esta legislatura posiblemente debido al acuerdo de gobierno se nos ha presentado este anteproyecto. Como todo hay que decirlo después de que cansados y que la Junta no moviera ficha el Consejo Andaluz de Trabajo Social presentara su propuesta en el Parlamento el pasado mes de abril. A lo dos meses la Junta presentó la suya y ahora este anteproyecto que ha caído como un jarro de agua fría, si esto es lo que se plantea después de veintiséis años.
    Esperemos que entre todas y todos podamos introducir cambios importantes en el proceso parlamentario.

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    1. Gracias, Rafa, a ver si entre unos y otros conseguimos hacer que el PSOE mueva ficha. Es una ley demasiado importante como para finiquitarla así. Enhorabuena también por el trabajo del consejo andaluz ¡un abrazo!

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