Ir al contenido principal

Críticas a la nueva ley de servicios sociales de Andalucía. Uno, el objeto del sistema.

Me propongo a lo largo de cuatro entradas, que aparecerán en lo que queda de mes, explicar por qué considero que el Anteproyecto de ley de servicios sociales de Andalucía es un mal anteproyecto de ley. Y es que por fin la Junta de Andalucía se ha decidido a promulgar una segunda ley de servicios sociales; la primera y única es de 1988, así que veintiséis años ha esperado el PSOE, veintiséis años de mayoría absoluta, ¡ojo!

Al margen de la ostensible tardanza en elaborar una nueva norma que regule el sistema, es justo dar la bienvenida a la nueva ley (incluida en el acuerdo de gobierno PSOE-IU). El sector en su conjunto esperaba con ilusión el anteproyecto, que tenía por delante el reto de transformar el sistema y crear, de una vez, un verdadero sistema público andaluz de servicios sociales. Los Colegios Profesionales han participado con mucho interés, pero no parece que estén para tirar cohetes. Por cierto, agradezco la iniciativa del Consejo Andaluz de Trabajo Social (que ha estado activo en todo este proceso) de recoger aportaciones; enviaré la mía, plasmada en este blog, por los cauces adecuados.

En mi opinión, el anteproyecto no responde ni de lejos a la expectativa por cuatro razones fundamentales:
  1. La indefinición del Objeto del Sistema ¿A qué se dedican los servicios sociales?
  2. Su afán privatizador.
  3. La escasa apuesta por la participación ciudadana.
  4. El nudo competencial.
El área autonómica de servicios sociales de Izquierda Unida, de la que formo parte, es copartícipe de estas críticas y viene trabajando para mejorar la ley. Los aspectos aquí señalados y algunos más han sido trasladados a la dirección andaluza, a la que también hemos manifestado nuestro descontento por el contenido de la norma, sobre la que seguimos elaborando enmiendas.
 
En mi caso, abordaré únicamente los cuatro aspectos mencionados. Vayamos con el primero: el objeto de la ley. Me explico: uno de los graves problemas no resueltos del sistema público de servicios sociales (en España y en Andalucía) es la indefinición de su objeto, esto es, delimitar a qué se dedican los servicios sociales. 

La Exposición de Motivos del anteproyecto dice así:

"Los Servicios Sociales son el conjunto de servicios, recursos y prestaciones orientados a satisfacer el derecho de todas las personas a la Protección Social, en los términos recogidos en las Leyes, y tienen como finalidad la prevención, atención o cobertura de las necesidades individuales y sociales básicas de las personas en su entorno, con el fin de alcanzar o mejorar su bienestar"

Se ha realizado una definición del objeto tan extremadamente amplia, referida al bienestar, que no permite saber de qué parte de ese bienestar se ocupan los servicios sociales; el sistema sanitario se ocupa de la salud, el sistema educativo se ocupa del conocimiento, el sistema de empleo se ocupa del mundo laboral, pero nosotros ¿a qué nos dedicamos?¿a la cobertura de las necesidades básicas? esto es ¿a dar de comer al hambriento?¿no es eso beneficencia?¿no debería ser objeto del sistema de garantía de rentas?

Esta indefinición del sistema genera una visión asistencialista del sistema por parte de la ciudadanía y, sobre todo, incide (y mucho) en las orientación de las posteriores políticas concretas a desarrollar, contribuyendo a convertir el sistema en un cajón de sastre: becas de comedor que deberían gestionarse en educación, ayudas técnicas que deberían gestionarse por salud, ayudas económicas que deberían ser cubiertas por un sistema de garantía de rentas, tramitación de abogado de oficio que debería realizar la administración de justicia y un largo etcétera de necesidades individuales. Si no sabemos a qué nos dedicamos ¿cómo podremos elaborar una carta de servicios propia?


La indefinición de los servicios sociales ha sido explicada en profundidad por autores tan reconocidos como Aguilar Hendrickson, cuyo artículo Los Servicios Sociales en la tormenta, lo explica de maravilla. También recomiendo la lectura del libro El Cuarto Pilar, de Joaquín Santos, que aborda certeramente esta cuestión.

Desde el Área de Servicios Sociales de IU Andalucía proponemos la siguiente definición:

“Los Servicios Sociales son el conjunto de servicios, recursos y prestaciones orientados a garantizar el derecho de todas las personas a la Protección Social, en los términos recogidos en las Leyes, y tienen como finalidad el desarrollo y la integración personal y familiar, promoviendo la capacitación y autonomía personal, la participación activa en la vida comunitaria, la protección de las personas en situación de vulnerabilidad que no pueden valerse por sí mismas y la prevención y tratamiento de los procesos individuales y grupales de exclusión social”

Este empeño del legislador por ocuparse de las necesidades de la población me lleva a concluir que continúa anclado en el odioso binomio necesidad-recurso, por más que Teresa Zamanillo se haya esforzado en definir un nuevo objeto del sistema, objeto que ha sido lema del pasado Congreso de Trabajo social en Málaga: Todos los fenómenos relacionados con el malestar psicosocial de los individuos ordenados según su génesis socioestructural y su vivencia personal.

La minucia esta del objeto conduce a la confección de un anteproyecto de ley excesivamente prestacional, que no es capaz de dar respuesta a las necesidades que sí son objeto del sistema. Dos son, por tanto, las cuestiones que urge mejorar, relativas al objeto de la ley: la primera, definir con precisión a que nos dedicamos los servicios sociales, para poder después elaborar una carta de servicios que de respuesta a la grave situación que atraviesa nuestra comunidad, y la segunda, salir de una vez del binomio necesidad-recurso y ofrecer programas y acciones que eliminen, o al menos reduzcan el malestar psicosocial.

Y si no es nuestra función dar de comer al hambriento ¿de quién lo es?

El INEM, o SEPE, o SAE o FAFFE o lo que sea debe proporcionar empleo, prestaciones o subsidios a la población desempleada. Hay que buscar el modo, aunque Mariano Manostijeras nos tenga más secos a los andaluces que un lagarto atao a una pita. Que sí, que ya sé que las competencias en prestaciones son suyas, pero también sé que hay formas indirectas de saltárselas, como por ejemplo a través de los programas de contratación, única pata de los decretos de exclusión con sentido.

Por otra parte, el Salario Social debe comenzar a funcionar decentemente de una puñetera vez. Todo el dinero que ha ido destinado a decretos contra la exclusión, por la inclusión, etc. debería haber sido inyectado a proporcionar ingresos a quien no tiene. Sin más. Lo demás, no nos engañemos, asistencialismo y zarandajas. 

La próxima entrada: el afán privatizador.

"Dime quien soy yo"
Niña Pastori

Comentarios

  1. Belén felicitarte por la entrada y por el momento escogido.
    Como bien dices desde la profesión y en su representación los colegios profesionales, ha sido una constante la exigencia ante la Junta de Andalucía desde hace años, de una nueva ley de servicios sociales que venga abordar la realidad actual y sobre todo aclarar como bien indicas que son y para que están los Servicios Sociales. Donde de una vez por toda desechemos cualquier indicio de beneficencia y paternalismo, y pongamos en valor derechos de ciudadanía.
    En la anterior legislatura se nos presentó un borrador casi un mes antes de las elecciones, que no tuvo mayor recorrido, y en esta legislatura posiblemente debido al acuerdo de gobierno se nos ha presentado este anteproyecto. Como todo hay que decirlo después de que cansados y que la Junta no moviera ficha el Consejo Andaluz de Trabajo Social presentara su propuesta en el Parlamento el pasado mes de abril. A lo dos meses la Junta presentó la suya y ahora este anteproyecto que ha caído como un jarro de agua fría, si esto es lo que se plantea después de veintiséis años.
    Esperemos que entre todas y todos podamos introducir cambios importantes en el proceso parlamentario.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Rafa, a ver si entre unos y otros conseguimos hacer que el PSOE mueva ficha. Es una ley demasiado importante como para finiquitarla así. Enhorabuena también por el trabajo del consejo andaluz ¡un abrazo!

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas más leídas

Ayuda a domicilio y trabajo social (primera parte)

El servicio de ayuda a domicilio (SAD) es uno de los programas más antiguos en los servicios sociales de este país. Existe un amplio consenso profesional y ciudadano sobre su eficacia y su relevancia como yacimiento de empleo, sobre todo en las zonas rurales. La ley de dependencia lo ha incorporado en su catálogo, siendo éste uno de los recursos más prescritos.

La importancia de este servicio obliga a una revisión periódica para su actualización y mejora. Como profesional responsable en mi UTS del SAD me gusta hacer esta revisión, eso sí, para mis adentros ya que nadie me ha pedido que lo evalúe. Hoy la traslado al blog porque guarda relación con mi manera de entender el trabajo social. Vayamos por partes.

Casi todas las administraciones prestan el SAD a través de la modalidad de gestión indirecta, es decir, con empresas normalmente multinacionales que se ocupan de la gestión del servicio mientras la titularidad sigue siendo pública. 
En la práctica esto se traduce en que las trabajad…

Una serie de catastróficas intervenciones en servicios sociales

A algunas lectoras les hizo gracia el término intervenciones cajero, que usé en la entrada de la semana pasada y me pidieron que lo explicase. Los deseos de las lectoras son órdenes, así que procedo en esta entrada a describir tres tipos de intervenciones en servicios sociales que me desagradan mucho. Las bauticé hace años, con un objetivo pedagógico-humorístico, para mis grupos de preparación de oposiciones y supuestos prácticos. Sus nombres son: Intervenciones cajero. Intervenciones Federer. Intervenciones alguien ha matado a alguien. Las intervenciones cajero son aquellas en las que la persona profesional (no necesariamente trabajadora social) se aferra a los recursos de que dispone y se limita a tratar de acoplar en alguno de ellos la demanda que la persona atendida plantea, como el zapatito de la cenicienta. Este proceder es muy perjudicial para la persona atendida, máxime si no tiene el piececico que el zapato requiere, entonces más vale que se vaya a su casa, baje la persiana y …

Diez revistas científicas sobre trabajo social

Hoy traigo al blog una lista de diez revistas científicas sobre trabajo social (y servicios sociales), con tres elementos en común: están escritas en español, puedes consultarlas on-line y lo mejor de todo: son gratuitas. No estan todas las que son, pero son todas las que estan. ¡La próxima vez que te oiga decir que no estás al día en trabajo social porque no tienes dinero para comprar libros, te arreo una colleja que te avío!

Asimismo, si conoces alguna otra que merezca estar en tan insigne listado, no te lo guardes, ahí, a lo somormujo, ¡eh! Que rule el conocimiento, amigos...

Antes de pasar a colocar la lista esta tan apañada que me he fabricado, te recomiendo ojear e incluso leer el interesante documento que ha elaborado la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales que lleva por título Contenidos de la competencia municipal en servicios sociales, en el nuevo marco legal. Si eres de naturaleza perezosa, también puedes informarte en el blog de Joaquín Santos, más con…