viernes, 8 de agosto de 2014

Los Jordis


No, esta entrada no trata sobre el escandalazo de la familia Puyol. Regreso con un caso-marrón veraniego que me he encontrado a la vuelta de mis vacaciones; es un ejemplo de cierta problemática que todos los veranos padecemos los trabajadores sociales de la Almería rural: la llegada de los Jordis.

Almería fue tierra de emigración durante los años 60 y 70 del pasado siglo. Un viejo dicho rezaba: “Almería: esparto, legañas y mocos”, lo que ofrece una idea de la pobreza y el abandono al que esta tierra estaba sometida. Ello, como digo, dio lugar a un éxodo en la provincia, sobre todo de la zona interior. El destino mayoritario fue Cataluña y más concretamente Barcelona.

Las personas que se marcharon, entre las que se encuentra gran parte de mi familia materna, dejaron aquí padres, hermanos y familia extensa. Compraron su piso, formaron una familia en Cataluña y pudieron proporcionar un futuro mejor a sus hijos del que cabría esperar aquí. Se podría decir que la mayoría triunfó. Todos los veranos regresaban de Barcelona en sus flamantes Seat 131, Simca 1000 o Fiat 1500 a visitar a la familia; sus hijos, nuestros primos, alucinaban al ver ovejas o cabras por primera vez y los niños de aquí alucinábamos de su alucine. Tan acostumbrados estábamos a ver los rebaños cruzar la carretera, jaleados por el pastor y sus perros, o pastar la escasa hierba de los descampados, que no salíamos de nuestro asombro al escucharles decir a grito pelado: ¡mámaaa, cabras con sus hijos cabritillos!

Esos alucinados niños catalanes se hicieron mayores y sus padres, jubilados, enfermos o ambas cosas, han ido regresando a sus pueblos de origen para disfrutar de una reposada vejez. Han rehabilitado las viviendas que heredaron y muchos de ellos han pasado a ser usuarios de servicios sociales, porque requieren apoyo domiciliario o simplemente por beneficiarse de las ventajas de la Tarjeta 65.

Todos los veranos estos hijos de emigrantes catalanes, los Jordis, apelativo que reciben por parte de nosotros los nativos, vienen a los pueblos de sus padres (que son los nuestros) a pasar las vacaciones; normalmente vienen en agosto, mes que aprovechan para hacer gestiones, relacionadas en muchísimas ocasiones con servicios sociales ¡Comienza el espectáculo!

Agosto: mes i-de-al para hacer gestiones de cualquier índole. La mitad del personal de servicios sociales, de vacaciones, incluyendo a la trabajadora social de Canterilla de Abajo, que ha escogido tan funesto mes para perderse del mapa sin tener en cuenta que la Diputación de Almería está más ocupada organizando festejos, precisamente para los pueblos pequeños atestados de esos mismos veraneantes, que en minucias tales como sustituir las vacaciones del personal donde residen los padres de los Jordis en cuestión.

Puede ocurrir que la sufrida trabajadora social no esté de vacaciones y los pueda atender, previa cita. ¿Comoor? ¿Que vais por el 20 de agosto? ¡Pero si nos vamos el 27 que se nos casa el Albert! ¿Cómo le gestiono yo la residencia a mi madre? Po zí Amparo, que atendemos previa cita y no habíamos pensado en el detalle este de la boda del Albert. 

¡Relax! (ommm) los atenderé en el hueco de las urgencias, hay que ser flexibles y entender que quieran aprovechar el largo viaje. Crucemos los dedos para que por una vez no se les ocurra decir “pues en Barcelona a los yayos les ponen una trabajadora de hogar que les hace comida tailandesa y masajes reiki, claro es que en Andalucía todo está más atrasadillo ¿verdad?...” porque de ser así ¡Jesucristo, apiádate de tu sierva y reprímele las ganas de laskxkwdjlasdajdlnvcejfr!

Así me veo yo este mes, enfrascada nada más incorporarme en un caso-culebrón venezolano, que se resume en que tengo, mejor dicho, tenemos de plazo dos hijas de emigrante y yo el mes de agosto (cito textual) para meter al padre en la residencia, quitar de la droga a la hermana separada que vive con el padre y dar una solución a los dos sobrinos de 16 y 14 años, ya que estas dos preocupadas hermanas han venido en agosto con sus respectivas familias al pueblo y tienen que dejar todo listo que el 27 se les casa el Albert. 

¡No pasa nada! Las hermanas son competentes, están implicadas en el problema y tienen motivos para estar preocupadas, han sido muy educadas, nos han tratado con consideración ¡y ni siquiera han dicho que en Andalucía no damos masajes reiki a los yayos! Se merecen una dosis de trabajo social express ¡y a fe mía que la van a tener!

Continuará...

Mi recomendación musical de hoy, los almerienses "La Taberna del Piano" Michelle (Lennon y McCartney)

PD: La próxima semana, "La nueva ley de servicios sociales de Andalucía" 

2 comentarios:

  1. Bienvenida de nuevo Belén. Te he echado de menos por la blogotsfera, está un poco más apagada sin tí. Suscribo y comparto tu acertado post, en el que vuelves a relatar magnificamente un aspecto del día a día de los profesionales de la atención social primaria. Tengo experiencias muy similares, teniendo que lidiar con demandas cargadas de urgencia y desresponsabilización. Podías haber añadido que la demanda viniera "recomendada" por un responsable político local y tendríamos el cuadro completo de lo que tú muy bien defines como "caso-marrón veraniego". Ya nos informarás del desenlace y de esa dosis de "trabajo social express" que les vas a dedicar. Un abrazo.

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    1. ¡Gracias, Pedro! Lo de la desresponsabilización llega a extremos que no he querido reflejar en el blog por mostrar la cara amable del caso, pero es tremendo. Cuando acabe agosto dedicaré una entrada a la resolución del tema "vía express" o al menos de aquello que se haya podido encauzar en este lapso de tiempo. Otro abrazo para tí.

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