sábado, 1 de noviembre de 2014

Paco

En la entrada de hoy abordo, de nuevo, uno de los casos que atiendo en mi centro de servicios sociales comunitarios. Pretendo con el relato de este caso abarcar varias cuestiones diferentes, dirigidas a distintos lectores (a ver si me sale el ejercicio): en primer lugar mostrar, una vez más, cuán fuerte puede golpear el sistema a personas que lo único que han hecho en su vida es trabajar, pagar sus impuestos y criar a sus hijos. En segundo lugar, señalar la importancia de hacer un buen análisis de la demanda, que es, en mi opinión, un pilar básico para poder iniciar la intervención adecuadamente. En tercer lugar, ofrecer un botón que sirva de muestra y dignificación del trabajo que realizamos en servicios sociales comunitarios en estos tiempos de incertidumbres y recortes.

Para ello, contaré la historia de Paco, cuyos datos, como siempre, se han distorsionado hasta hacer el caso irreconocible. Nuestro protagonista tiene 44 años, un hijo de 14 y es carpintero metálico. Paco regentaba una pequeña empresa de ferralla con cuatro empleados y todo marchaba bien hasta que llegó la odiosa crisis y las otras empresas con las que trabajaba comenzaron a no pagarle los encargos y a no solicitarle más. A partir de ahí, puedes imaginar: despido de los trabajadores, impagos a hacienda, a la seguridad social y el fin de la empresa: la quiebra. Eso, en relación con su vida laboral. Por entonces, Paco, tras unos meses de gritos, recriminaciones y silencios, se separó.

Su mujer se quedó la vivienda de ambos, situada un pueblo cercano, también asumió la custodia del hijo. La hermana de Paco tenía una vieja casita en el pueblo donde trabajo, que le cedió y es donde Paco vive. La ex mujer comenzó a trabajar en el manipulado hortofrutícola que, para quienes no lo sepan, es un trabajo asociado a la agricultura intensiva, consistente en el envasado de la verdura para su transporte y venta. 

El manipulado se realiza exclusivamente por mujeres, está muy mal pagado y realizado en condiciones penosas: las mujeres no tienen un horario fijo (saben cuando entran pero no cuando salen porque depende del género que llegue) pasan una media de 10 horas de pie sin moverse del sitio, delante de una cinta que transporta la verdura a toda velocidad, supervisadas por una férrea cadena de mando, masculina, que grita, acosa y vigila hasta el tiempo que ocupan haciendo sus necesidades (tal cual). Es un trabajo que deja muchas secuelas físicas: varices, tendinitis, túnel carpiano, problemas de vejiga, ansiedad... Me avergüenza explicarlo porque se trata de mi tierra, pero esa es la verdad.

Con este panorama laboral de la exmujer, el hijo de Paco permanecía muchas horas solo en casa, así que acordaron que se trasladase con su padre. Paco ahora se encuentra sin trabajo y sin ingresos, pero con un hijo del que ocuparse; está comenzando a mostrar signos de depresión.

Todo esto no me lo ha contado Paco así de sopetón. Él pidió cita porque en el INEM le dijeron, como a tantas y tantas personas este último año, que ya no tenía derecho a más ayudas y que bajase a los servicios sociales. Entró al despacho con la cabeza baja ¡cuantas cabezas bajas he visto estos últimos años! 

Paco está muy delgado y tiene las manos agrietadas, toscas y las uñas destrozadas, con toda la pinta de comérselas (suelo fijarme mucho en las manos de la gente). Llevaba en esas manos una carpeta fuertemente sujeta, llena de facturas impagadas, pagarés, cartas de hacienda, de la seguridad social que después me enseñó. Traía también una cara que denotaba vergüenza por venir a pedir. Porque Paco a lo que venía únicamente era a solicitar alguna ayuda familiar (que es como se le llama habitualmente al subsidio por desempleo)


Abandonemos por un momento el relato de Paco y detengámonos en la teoría de la que me he pertrechado para poder enterarme de todo esto y dar una vuelta de tuerca a la petición de Paco. Esta parte va especialmente dirigida para los estudiantes de trabajo social que sé que me leen (como Sofía, de Oviedo)
 
Cristina de Robertis plantea que en el léxico profesional se utilizan habitualmente tres palabras como sinónimos: problema, necesidad y demanda. Considera que es necesario definirlas porque no tienen la misma significación a pesar del uso intercambiable abusivo que se hace en el lenguaje profesional:
  1. Problema: Dificultad que hay que resolver para obtener un cierto resultado. Situación inestable o peligrosa que exige una decisión
  2. Necesidad: Exigencia nacida de la naturaleza o de la vida social. Aspiración natural y a menudo inconsciente.
  3. Demanda: Acción de pedir, de hacer saber lo que uno anhela o desea. Hacer una demanda al T.S. implica una movilización de la persona o grupo con el fin de encontrar una solución al problema que quiere resolver y así reducir la frustración y el sufrimiento que entraña la necesidad.
Se podrían establecer diferentes clasificaciones sobre la demanda pero a mí me interesa distinguir a efectos prácticos tres variables:
  • Demanda directa e indirecta.
  • Demanda explícita e implícita.
  • No hay demanda.
Demanda directa o indirecta: Hablamos de demanda directa cuando es la persona que acude la que reclama algo para sí, y se trata de una demanda indirecta cuando la petición se realiza para un familiar o para otra persona en general.

Demanda explícita e implícita: Hablamos de demanda explícita cuando la persona establece claramente qué quiere (por ejemplo solicitar una ayuda familiar) y hablamos de demanda implícita cuando ésta no se formula abiertamente.

No hay demanda: Mucho ojo con esta situación que es muy común y nos puede llevar a error. Cuando la demanda es formulada por otra institución, por ejemplo, la policía local, no hay demanda ya que la persona no ha pedido nada, ¡estaba tranquilamente en su casa hasta que los servicios sociales hemos llamado a su puerta para, normalmente, tirarle de las orejas!

Dicho esto, para analizar la demanda debemos establecer en cual de estas variables encuadramos lo que la familia pide, si es el caso y, una vez hecho este análisis, pasaremos a considerar otras cuestiones, que podemos resumir en:
  • Cómo llega la familia en cuanto a su estado emocional.
  • Qué lenguaje utiliza para efectuar la demanda.
  • Quien realiza la demanda y por qué.
  • Qué tipo de demanda realiza (económica, afectiva…)
Y con toda esta información, estaremos preparados para contextualizar la demanda. El contexto en servicios sociales es una parte del análisis de la demanda tan importante que le dedicaré la próxima entrada.

Volvamos a Paco. Paco tiene un grave problema económico, que le está generando secuelas diversas, aunque su demanda es exclusivamente económica porque Paco desconoce lo que hacemos en servicios sociales. Paco tiene necesidades no sólo económicas sino emocionales, ya que presentaba signos de depresión que observé en la entrevista (porque soy una profesional). 

Al contarme su situación, observé que la demanda económica era la punta del iceberg. Comencé a preguntarle más cosas, con mucho cuidado para que no se sintiese invadido (por eso nos forman en la técnica de la entrevista), y, asumiendo una posición de respeto y empatía, conseguí que Paco me contara que está muy preocupado ya que se ha tenido que llevar a su hijo varias veces del instituto porque el chico decía que le dolía el corazón. El médico le ha dicho que el niño está muy nervioso por la situación que hay en casa.

Si Paco hubiese acudido a una ONG (me refiero a ONG,s sin profesionales) o a un banco de alimentos, le habrían proporcionado comida o dinero, pero no le habrían dicho que entienden por lo que está pasando, que están allí para escucharlo y que por mucha gente que pase contando lo mismo, tú sabes que cada dolor es diferente y único. 

No le habrían asesorado acerca del salario social, tampoco le habrían tramitado una ayuda de emergencia social durante dos meses, ni le habrían incluido en el programa de contratación de la Junta de Andalucía, es muy difícil que hubiesen detectado que Paco necesita atención psicológica y médica, al igual que su hijo, al que no habrían podido canalizar al equipo de familia, para tratarlo y mejorar su adaptación escolar. Y si hubiesen intentado conocer su situación más a fondo, posiblemente Paco se hubiese marchado enfadado porque no habrían sabido preguntar adecuadamente.

Afortunadamente, los servicios sociales aún estamos aquí para ofrecer toda nuestra ayuda profesional a la gente, gente entre la que se encuentran miles de personas que lo único que han hecho en su vida es trabajar, pagar sus impuestos y criar a sus hijos. Gente decente. Como Paco.

Fito y Fitipaldis "Entre la espada y la pared"
(de su nuevo disco "Huyendo conmigo de mí")

8 comentarios:

  1. ¿Cómo es posible que los Servicios Sociales sigan pensando que las ONG no tienen Servicios profesionales, y que las ONG pensemos que los Servicios sociales están colapsados y quien atienda de manera inmediata y continua sea las ONG?

    Quizás habría que distinguir entre ONG...

    Me ha gustado la entrada aunque me ha dolido un poco eso de que las ONG no tienen profesionales... Ojo que hay muchos tipos de ONG :´(

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  2. Me he explicado fatal porque lo que quería señalar era justo lo contrario. A ver: al señalar entre paréntesis "sin profesionales" lo que quería decir era que no me refería a las ONG con profesionales. Aquellas ONG que cuentan con profesionales hacen una labor profesionalizada. Editaré la entrada para que se entienda mejor.

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  3. Que poco conocido es nuestro trabajo, porque nadie sabe toda la teoría que sustenta la práctica de nuestra profesión.
    Belén me gusta tu blog no solo por lo reivindicativa que eres también por tu estilo didáctico. Siempre recordaré las veces qué de buena mañana hemos acercado desde el equipo de urgencias sociales a usuarios que hemos atendidos en la noche y como nos contáis intervenciones con esos uasuari@s que nos sorprende , y aprendemos, aprendemos mucho, os escuchamos como lo que es, la mejor clase práctica que jamás nos podrán dar. Sois profesionales luchando en la frontera de la esperanza. Seguiremos aprendiendo de vosotr@s.
    Un saludo.

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    1. ¡Muchas gracias por tus amables palabras hacia el blog! Pues sí, intento visibilizar la profesión desde este minúsculo espacio de la red. Por tu parte, si trabajas en el equipo de urgencias sociales seguro que tendrías muchas cosas que enseñar, me parece un trabajo muy duro y que requiere preparación. Otro saludo cordial para tí.

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  4. Me gustan especialmente las historias personales, los casos, porque hay muchos matices, ninguno es igual a otro, aunque se parezcan tanto. Yo me bloqueo cuando intento contar algún caso y al final son entradas que nunca ven la luz, así que agradezco especialmente este tipo de entradas en tu blog, pues lo cuentas como nadie y además sabes sacar las conclusiones oportunas. Y hacer una digna defensa de nuestro trabajo. Gracias!!

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    1. Creo que los trabajadores sociales debatimos mucho pero aterrizamos poco, y mostrar lo que hacemos, aún menos. A mí me parece muy importante, por eso expongo los casos, que distorsiono hasta hacerlos irreconocibles (cambio sexo de los usuarios, edad, nombre por supuesto...) ¡Muchas gracias por los piropos, resalao!

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  5. Me ha gustado la entrada y cómo hilas la teoría con la práctica.
    Mi única pega: veJiga, por favor, que me duelen los ojos.
    Mucho ánimo para seguir con un trabajo tan importante!

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    1. Ups, correjido....jjajajja, corregido. Gracias por comentar y sobre todo por leerme ¡un saludo desde la esquina de la península!

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