lunes, 30 de marzo de 2015

Incógnito (primera parte)


¿Qué tiene que ver esta imagen con la Odisea de Ulises?¿Y con un Mel Gibson detenido por antisemitismo? Mucho más de lo que podamos imaginar. Eso y mucho más es lo que aborda David Eagleman en su libro Incógnito. Las vidas secretas del cerebro, que acabo de terminar, con un buen sabor de boca. Aprovecho para agradecer la recomendación.

David Eagleman
Los libros de divulgación científica no suelen convertirse en best-seller, pero este en concreto sí lo ha sido en EE.UU. (en España lo edita Anagrama). A pesar de la temática, el libro se lee con mucha facilidad ya que Eagleman tiene un estilo fresco y divertido ¿De qué va, pues, el libro? Como imaginarás, es un viaje al interior del cerebro humano. La tesis principal, que da título a la obra, es que la mente consciente es solo la punta del iceberg y la mayoría de nuestras acciones se gestan fuera del alcance de la conciencia. Es decir, el cerebro trabaja de incógnito.

Durante los cinco primeros capítulos, el autor explora hasta qué punto tenemos el control de nuestras acciones y decisiones y la verdad es que es descorazonador comprobar que, en realidad, en mucha menor medida de lo que nuestro ego racional cree. La neurociencia está obteniendo informaciones sorprendentes sobre el cerebro humano y lo interesante es que estos descubrimientos tienen un importante correlato en lo referente, por ejemplo, a la responsabilidad penal, que es de lo que trata la última parte del libro.

Puesto que el libro dedica sus últimos capítulos a relacionar los avances en neurociencia con un nuevo modelo de responsabilidad penal, he pedido a Elena Salinas, autora del blog sobre trabajo social penitenciario Preventiva Reincidente, que lea el libro y dedique una entrada en su blog a abordar esta cuestión, así, su entrada será la segunda parte de esta que lees.

Quiero finalizar animando al colectivo de profesionales de lo social a la lectura de libros sobre temática biológica. Me consta que a las trabajadoras y trabajadores sociales nos cuesta acercarnos a ellos. Atrevéos. En infinitas ocasiones las respuestas aparecen donde menos se las espera.


Objetivo Birmania
Incógnito
¡Me encantaban, así que 
no me resisto a compartir otra!
No te aguanto más
 

lunes, 23 de marzo de 2015

Niños que tiran piedras a los trenes


Ayer fue un día negro para mí. La pérdida de escaños de Izquierda Unida en las elecciones andaluzas cayó como un jarro de agua helada sobre las cabezas de la militancia, entre la que me incluyo ¡Habíamos trabajado tanto! Nuestra parlamentaria, Rosalía Martín, ¡había trabajado tanto!

Al inicio de la campaña sabíamos que los resultados podían sernos desfavorables, pero los dos debates electorales, el acto de Anguita y nuestro programa electoral, realizado con la complicidad de tantos y tantos colectivos (todo ello traducido en cierto repunte en las encuestas) nos supuso un chute de moral.

A medida que comenzaron a aparecer los sondeos a pie de urna, los resultados corrían como la pólvora por nuestros grupos de watsapp y el desánimo hacía francamente difícil el recuento. Al terminar en nuestras mesas, cansados y cabizbajos, nos marchamos con la carpeta bajo el brazo a nuestra sede.

Gota a gota iban llegando compañeras y compañeros, con rostro sombrío y brazos caídos. Soltaban con desgana la carpeta en la mesa, suspiraban y se sentaban, desfondados. Carmen, una militante a la que admiro mucho, cuya familia lleva luchando en el PCE desde la clandestinidad, en el centro de la sala, con los ojos húmedos, nos miró a todos y dijo con rabia: ¿qué más tendríamos que haber hecho? Porque yo no sé qué más tendríamos que haber hecho.

Anunciado el escrutinio final, mi pareja, que me cuida, me arrastró a casa. Opté por acostarme porque hoy había que levantarse para venir a trabajar. La vida continúa. Esta mañana, eso sí, he tenido la precaución de no poner la radio camino al trabajo para no hacerme más mala sangre. Durante la ruta me he limitado a repetirme, como un mantra: los usuarios no tienen la culpa, los usuarios no tienen la culpa, hoy es un día como otro cualquiera. No te enfades, aunque tus compañeros se metan contigo.

Pero mis compañeros de trabajo no solo no se han metido conmigo, sino que me han dado un caluroso recibimiento al llegar y han expresado un reconocimiento sincero, aunque algunos de ellos no hayan votado a Izquierda Unida. Les consta cuanto esfuerzo, trabajo e ilusión hay detrás de mi militancia (menor, por otra parte, que el de la gran mayoría de mis compañeras y compañeros de la organización) y me han expresado que les parece injusto el resultado que hemos tenido en IU.

La militante ha dejado paso a la trabajadora social, no sin antes tranquilizar a mi madre, que me ha llamado preocupada ¡la tensión, hija, no vaya a darte una subida por la política! Después de la llamada, he realizado una visita domiciliaria a una anciana, en situación de dependencia severa, que tiene ocho hijos, pero vive completamente sola y aislada. En la entrevista me ha confesado, entre lágrimas, que sus hijos, aunque no la atienden, no paran de pedirle dinero. Me ruega que le ponga una mujer cuanto antes porque los hijos, dice, son como los cuervos, los crías y te sacan los ojos.

Al llegar al centro me ha preguntado en el mostrador, Jesús, un ex toxicómano rehabilitado, si hay ayudas para los medicamentos porque tiene gripe y no se los puede costear. Su residencia en una infravivienda húmeda y fría no es precisamente un apoyo en su convalecencia.

Me he sentado en el despacho a realizar el informe de arraigo de Said, un inmigrante que lleva 5 años sin ver a su familia. El certificado de penales está a punto de caducarle así que hay que darse prisa en la emisión del informe. Lo imprimo y se lo doy con la secreta esperanza de que muy pronto pueda regresar a su tierra y abrazar a su madre.

He tenido una reunión de equipo en la que hemos tratado el caso de Jorge, un menor de 9 años, al que vamos a tener que enviar a un centro de protección porque su madre lo ha abandonado y ningún miembro de la familia extensa lo quiere acoger. Así de claro. Así de estremecedor.

Y poco a poco, el sabor amargo de la derrota electoral ha ido perdiendo intensidad. Esta noche me reúno para analizar los resultados. Será una reunión dura, pero, juntos, nos levantaremos de la caída porque esta organización es la casa cien veces derrumbada y cien veces construida. En nuestro spot electoral la voz en off también susurra: Nunca fuimos héroes, no seremos héroes. Si acaso, niños que tiran piedras a los trenes. Ahora solo espero que no me abandonen las fuerzas para seguir tirando piedras a los trenes muchos años más. Por la mañana, en el centro de servicios sociales con los héroes que sí son nuestros usuarios y usuarias. Por la tarde, con compañeras, compañeros y camaradas en un piso en cuyo portal hay un viejo rótulo que dice: Izquierda Unida El Ejido, Oficina 6.

lunes, 16 de marzo de 2015

Programa de Servicios Sociales de IU Andalucía

(Por si estás por Almería y te animas...)

¿Aún sigues aquí tras leer el título de la entrada y ver el cartel? Me siento aliviada. Te confesaré que he escrito esta entrada con miedo, bueno, miedo quizá no sea la palabra... Vergüenza. Sí. Esa es la palabra. Por desgracia. Lo digo porque desgraciadamente no es fácil defender una opción política en los tiempos que corren, normal ¡Válgame Marx! La clase política se encuentra, en su mayoría, tan enfangada que cualquiera que se acerque a un partido corre el riesgo de ser salpicado por el lodo.

¡Bah, el mundo no es de los cobardes! Ya dedicaré otra entrada a explicar qué cable hizo contacto en mi cabeza para militar en IU. Me limitaré a decir que siempre he mantenido la importancia de que haya profesionales del trabajo social o profesionales de lo social en general inmersos en los partidos políticos, sean del color que sean, y, asimismo, me gustaría que compañeras y compañeros de lo social de otros partidos defendieran su programa porque es un sano ejercicio de democracia.

Hoy me limitaré a trasladarte mi programa electoral en materia de servicios sociales para las elecciones andaluzas, elecciones que Susana Díaz ha decidido convocar porque para eso es ella la presidenta de la Junta y olé. Eso sí, la ocurrencia tiene más bien poca gracia, la verdad, vamos a terminar todos hasta el moño de elecciones, sobre todo aquellos que tienen la mala suerte de tener amigos en política (aprovecho para pedir disculpas con el corazón en la mano y cara de perro adóptame en facebook)

Te cuento, de entrada, que en IU existen órganos denominados Áreas de Elaboración Colectiva, una de ellas sobre servicios sociales. Puedes encontrar el Área Autonómica de Servicios Sociales en facebook aquí, y en twitter somos @AreaAndaluzaSS. Las áreas están abiertas a personas y colectivos de fuera de la organización y tienen importantes funciones, entre ellas, asesorar a la dirección en la materia, así que si nuestro programa no te convence, somos en parte responsables. Espero que no sea el caso.

Hemos estructurado nuestro programa (que puedes consultar completo, aquí) en lo referido a servicios sociales partiendo de propuestas generales que se concretan en los siguientes apartados:
  1. Cohesión social: Renta básica y otras prestaciones sociales
  2. Lucha contra la pobreza y la exclusión social
  3. Dependencia
  4. Tercera Edad y envejecimiento activo
  5. Diversidad funcional / discapacidad
  6. Drogodependencia y otras adicciones
Además, dedicamos apartados a estos colectivos:
  1. Propuestas sobre personas migrantes
  2. Propuestas sobre comunidad gitana
Nosotros partimos del siguiente diagnóstico del sistema andaluz de servicios sociales, así, en resumen:
  1. Graves problemas en cuanto a financiación, ya que no está adecuadamente garantizada.
  2. Marco legal desfasado, que no responde a la realidad social actual en Andalucía.
  3. Falta de mecanismos de coordinación entre los Servicios Sociales Comunitarios y otras estructuras, especialmente Sanidad, Educación y Justicia.
  4. Baja dotación de las estructuras comarcalizadas y mancomunadas tanto en Servicios Sociales Comunitarios como Servicios Sociales Especializados.
  5. Procesos de externalización y privatización de servicios.
  6. Lentitud en la aplicación de la Ley de Autonomía Personal y Atención a la Dependencia con excesiva burocratización de los procesos.
  7. Políticas centradas en el asistencialismo y con escasa participación de la ciudadanía.
  8. Falta de participación de las y los profesionales en el diseño y evaluación de las políticas.
A partir de ahí, elaboramos las medidas que evitarán que los servicios sociales sigan siendo un mecanismo funcional al sistema capitalista, un sistema que, en nuestra opinión, favorece la existencia de un ejército de reserva de excluidos sociales, reflejo de un modelo basado en la beneficencia. Somos izquierda, como ves, y no lo vamos a esconder.

No quiero extenderme más. Te animo a que consultes nuestro programa y los programas del resto de partidos. Así podrás tomar una decisión meditada. Eso sí, no me resisto a compartir nuestro spot de campaña porque, al margen de que nos elijas o no, contiene un bonito mensaje: Construir la Luz. Gracias por tu atención y ¡feliz día mundial del Trabajo Social!

Construir la Luz
Spot Electoral Izquierda Unida Andalucía

viernes, 6 de marzo de 2015

El Síndrome Katrina


¿Por qué no sentimos la desigualdad como un problema? Es un interrogante apasionante al que trata de dar respuesta Joaquín Santos en su libro El Síndrome Katrina, libro que presentó ayer en Almería en un acto organizado por el Colegio de Trabajo Social; yo, como Sofía Mazagatos, he tenido la suerte de leerlo, así que ofrezco hoy mi punto de vista sobre la publicación y sobre el acto de ayer.

El autor, Joaquín Santos, es trabajador social y ensayista: dos libros publicados son argumento suficiente como para poder denominarlo así. Esta doble faceta de Joaquín lo convierte en una rara avis de nuestra profesión. Los trabajadores sociales operamos en intervención social, por lo que somos expertos en el ámbito micro social y solemos ceder el espacio macro social a otras disciplinas como la sociología o la economía. Esta manía nuestra de no salir del espacio micro tiene, en mi opinión, dos nefastas consecuencias: en primer lugar, nos impide construir un relato propio sobre la realidad social y, en segundo lugar, la realidad social es explicada por otros, por eso me parece tan importante que un trabajador social, como es Joaquín, se atreva a dar el paso de escribir y hacerlo además sobre un tema tan macro como es la desigualdad.

El libro de Joaquín, como digo, trata de explicar por qué la sociedad ha asumido la desigualdad como un fenómeno natural. A este fenómeno el autor lo denomina el Síndrome Katrina, pero no voy a explicar en qué consiste para que leas el libro y así saldrás de dudas. El libro, pues, se estructura en varias partes: en la primera Joaquín explica el por qué del título. La segunda parte es un análisis sobre la desigualdad, que sirve de introducción a la tercera parte, dedicada al meollo del asunto, es decir, a explicar (muy acertadamente) por qué no percibimos la problemática de la desigualdad como un problema.

La tercera parte analiza la manipulación que nos lleva a ignorar la problemática de la desigualdad a través de tres mecanismos: el poder, el miedo y el discurso, que no es lo mismo que el relato (para comprender las diferencias entre discurso y relato recomiendo la entrada de Joaquín al respecto en su blog, aquí)

Por último, Joaquín plantea una serie de alternativas al discurso neoliberal, alternativas que se proponen como punto de arranque para una reflexión colectiva. En definitiva, un libro redondo al que solo le pongo un pero: la maquetación, que no facilita su lectura. Por lo demás, El Síndrome Katrina es un tratado sobre desigualdad que todas las trabajadoras sociales deberíamos leer con mucho detenimiento.

Joaquín ha acometido la tarea de escribir una trilogía sobre los valores republicanos tradicionales: libertad, igualdad y fraternidad, emulando, no sé si con intención o no, a la trilogía Azul, Rojo, Blanco de Krzysztof Kieślowski (he pegado el nombre, no había...forma humana de escribirlo). El Síndrome Katrina aborda los valores de la igualdad. Esperamos con ansiedad el segundo libro, sobre la libertad, que, según me comentaba Joaquín, anda muy avanzado. 

Acabo mi entrada con algunas fotos del acto y agradezco al Colegio de Trabajo Social de Almería la iniciativa. Espero que sea la primera de muchas, la afluencia de público fue una prueba de que iniciativas como esta son demandadas y aplaudidas.


Comienza la presentación del libro.

Joaquín, como buen mañico, supo hacer de la presentación un acto con gracejo...


Yo, yo misma y Joaquín.

Algunas miembras de la Asociación de Directoras Gerentes con nuestro socio más ilustre.