jueves, 16 de julio de 2015

Fragmentación en servicios sociales ¡mi tesorooo!

La BlogoTSfera, espacio del Consejo General del Trabajo Social, no nació exclusivamente como lugar de alojamiento de blogs de trabajadoras sociales. Desde su nacimiento, sus integrantes tuvimos claro que queríamos ir más allá, ofreciendo cuestiones para el debate, generando opinión o simplemente animando a nuestras colegas a usar las TIC en esto de la intervención social.

A mí me parece especialmente interesante la experiencia de tocar un mismo tema desde diferentes blogs y esto acaban de hacerlo Nacho Santás y Pedro Celiméndiz en sus respectivos blogs Pasión por el Trabajo Social y Las tribulaciones de un chino en servicios sociales. El tema en cuestión es la fragmentación de la intervención en servicios sociales. Nacho denuncia la preocupante práctica de que una familia pueda ser atendida por hasta seis equipos de profesionales de servicios sociales y Pedro explica los efectos devastadores para la familia de esta fragmentación de la intervención social.

Por poner un ejemplo que complemente lo dicho por Pedro, seguro que más de una colega que me esté leyendo ha experimentado la sensación de burócrata que se te queda cuando una familia te cuenta un acontecimiento trágico (como una violación) casi de memoria, como recitando una vieja receta de cocina, de tan repetido por aquí, por allá, servicios sociales de atención primaria, centro de salud, equipo de tratamiento familiar, casa de acogida, laraliiii, laralaaaa...

Pero no quiero extenderme en las consecuencias de la fragmentación de la intervención social porque ya lo han explicado mis compañeros. Sus entradas me han hecho pensar en que, en más ocasiones de las que quisiéramos reconocer, somos los propios profesionales quienes abogamos por organizar nuestro trabajo de una manera tan inadecuada. Me explico: la fragmentación de la intervención existe hasta dentro de los servicios sociales de atención primaria o servicios sociales comunitarios, como los denominamos en Andalucía, y en la mayoría de los casos no se trata de una planificación impuesta desde arriba sino producto de la propia organización interna.

El caso de fragmentación de la intervención más escandaloso que he visto es la atención desde comunitarios por programas, es decir, la persona llega al centro de servicios sociales y dependiendo de la demanda que exprese será atendida por esta o aquel trabajador social ¿que son dos demandas? pues será atendida por dos personas distintas. En mi opinión este modelo de atención es, simplemente, disparatado por muchas razones: en primer lugar, choca frontalmente con el principio de globalidad, en segundo lugar, orienta la acción profesional hacia lo prestacional porque hace que la intervención social se construya sobre la premisa de la prestación y, en tercer y último lugar, en esos compartimentos estancos lo relacional tiene muy poca cabida.

No digo que no haya grandes profesionales que trabajen de maravilla en este modelo, lo que quiero subrayar es que la atención por programas no ayuda a trabajar sobre los casos con una óptica integral y mucho menos contribuye a dar el tan ansiado salto hacia la perspectiva comunitaria. En Diputación de Almería trabajamos por zonas, lo que nos permite tener un conocimiento muy profundo de los pueblos, de los barrios y de quienes los habitan. La gente del Cerro de San Roque, por ejemplo, sabe que puede acudir a mí para cualquier demanda de servicios sociales y me considera su asistenta social.

Opino que quienes optan por el trabajo en comunitarios por programas, lo hacen más bien por mantener la zona de confort, lo que me recuerda el desmedido interés de algunos compañeros y compañeras por no soltar trabajo administrativo. A poco que leamos a quienes escriben sobre los servicios sociales del futuro nos percataremos de que todos coinciden en que éstos pasan por una atención basada en lo relacional y de que pasan también por soltar lastre administrativo y procedimental. Recomiendo leer esta conferencia de Fernando Fantova al respecto y prometo escribir una entrada sobre su nuevo libro, que tengo pendiente de lectura.

Y para finalizar, dejo en el aire una pregunta ¿cómo casa la atención por programas con la figura de la trabajadora social de referencia que el enésimo borrador de la nueva ley andaluza de servicios sociales pretende implantar? ¡Ay, la nueva ley! tema que será, de nuevo, objeto de este blog (soy de naturaleza obsesiva, por si aún no se me había notado).

El domingo cumplí mi sueño de ver a Sting en directo, así que
comparto una de mis canciones favoritas suyas, que es esta
¡Ojalá nunca perdamos la fe en la intervención social!

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