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Entradas

Mostrando entradas de febrero, 2016

Hipólita

Conozco a Hipólita desde hace nueve años. Hipólita vive en una pedanía muy alejada del pueblo, en un cortijo entre montañas, huertos y la música de fondo del agua que discurre por las acequias y el canto de los pajarillos que aterrizan en el poyo de la puerta ávidos de miguillas de pan, miguillas que Hipólita deja accidentalmente cuando come pan con tocino. Hipólita se sienta en el poyo con sus bártulos, preparada para que el sol caliente su cara llena de arrugas coronada por un moño perfectamente recogido y sus piernas, bien estiradas para que los rayos las alcancen también. Así me la suelo encontrar muchas veces cuando llego a su casa.

Hipólita no puede ver los huertos que dejo atrás cuando tomo la esquina del cortijo porque Hipólita es ciega. Se quedó ciega con tres años, pero eso no le impidió asumir las labores de la casa y del campo. Es sorprendente ver con qué destreza camina como una grácil equilibrista por el borde de la acequia, cómo recoge las naranjas del árbol y señala e…

Contra la visita domiciliaria

Me encanta la idea de que la intervención profesional deba regirse por el principio de intencionalidad, el primer principio que expone Sela B. Sierra en sus diez principios del trabajo social. El principio de intencionalidad dice así: Toda acción debe estar intencionalmente dirigida a transformar la realidad social, desde una perspectiva humana y liberadora. Yo suelo estirar el principio de intencionalidad (debe ser por mi pseudo-conocimiento sobre teoría sistémica) tratando de aplicarla a cada una de las acciones que desarrollo en mi trabajo diario, desde el modo de llamar a la gente para que entre al despacho hasta la hora de realizar una visita domiciliaria.

El principio de intencionalidad del que hablo me empuja, en esta entrada, a atentar contra la visita domiciliaria. Al menos, tal y como se entiende conmúmente, es decir, como LA TÉCNICA, la herramienta que proporciona un marchamo de diferenciación y proximidad al trabajo social, la bandera del trabajo social genuino, auténtico…

Trabajo social cuñao

Hoy quiero escribir sobre lo que entiendo como una peligrosa deriva en el trabajo social hacia lo que he decidido denominar cuñadismo en trabajo social o trabajo social cuñao. Esta deriva no es solo fruto de una apreciación personal, que también, sino consecuencia de lo mucho que me hizo reflexionar la ponencia de Luis Barriga: El sexto sentido en Trabajo Social que cerró el XI Congreso de Trabajo Social, celebrado en Zaragoza en 2009.

La ponencia, cuya lectura no me canso de recomendar, pretendía presentar la situación en la que se encuentra el Trabajo Social hoy poniendo de manifiesto las traiciones a los principios básicos de la intervención social que se están cometiendo. Plantea también la necesidad de supervisión, de establecer verdadera reflexión sobre la acción y de profundizar en nuevos contenidos epistemológicos y métodos que sirvan para que el Trabajo Social recupere las esencias de una profesión que está en un serio peligro de quedar desleída en la acción cotidiana.

Dos d…