lunes, 21 de marzo de 2016

De la queja a la movilización desde la intervención

En esta entrada lanzo para la reflexión algunas ideas encaminadas a pasar de la queja a la movilización desde la intervención profesional, que es una cuestión a la que vengo dándole vueltas tras escuchar algunas voces y leer muchos relatos durante esta semana pasada de celebración del Día Mundial del Trabajo Social.


La frase de la queja a la movilización no es mía sino de las compañeras del Foro ServSocial de Madrid, y es el título de una de las dos comunicaciones que han presentado en el sexto congreso de trabajo social del colegio de Madrid. Una pena que coja Madrid tan lejos pues el congreso debió tener un nivel estupendo a juzgar por lo que he podido leer. Vivir en Almería tiene muchas ventajas, como el sol espectacular que calienta mis pies descalzos mientras escribo, por contra el inconveniente de que está a tomar viento de los centros neurálgicos donde todo se cuece. Es una pena, pero puestos a elegir elijo el sol.

He podido observar como una tendencia muy positiva que las trabajadoras sociales de mi entorno estamos / están muy concienciadas contra las políticas de recortes y a pesar de que la movilización no es lo intensa ni lo continuada que a la mayoría nos gustaría, cada vez las posturas son más reivindicativas, al menos es mi sensación. Lo que vengo a matizar con esta entrada es la idea de que que cuando nos organizamos suele ser, en la gran mayoría de los casos, con el objetivo de combatir políticas macro, pero no micro. Me explico, sígueme el hilo, por favor:

Las políticas públicas en general y las políticas sociales en particular se organizan en torno a tres dimensiones (ya lo expliqué en la entrada anterior, siento repetirme):

  • Dimensión macro: La referida a las grandes líneas de política social, el nivel estratégico, en palabras de Fantova, la gobernanza, que en lo relativo a políticas sociales, se realiza en gobiernos multinivel (por el reparto competencial y la concurrencia de competencias).
  • Dimensión meso:  Es la dimensión intermedia, que conecta lo macro y lo micro, el nivel táctico o de gestión, en este caso de organizaciones referidas a lo social.
  • Dimensión micro: Es la dimensión operativa, la que desemboca en la acción directa con las personas destinatarias de las políticas sociales, en definitiva, la intervención social.

A esta última dimensión es a la que me refiero. Pondré un ejemplo: nos movilizamos contra la reforma local, contra los recortes sociales, a través de manifestaciones, firmando en change.org, etc. pero cuando la concejala de asuntos sociales pepera de turno (porque suele ser mujer y pepera) nos ordena alguna lindeza o cuando comprobamos que alguna administración (que puede ser la nuestra) se pega tremendo columpiazo con una persona usuaria nuestra, pendulamos entre la indignación cuasi violenta (vena patiño incluída) y la resignación cristiana (que viene muy a cuento esta semana).

Esto se produce, en mi opinión, porque en el primer caso nos protege la masa o el anonimato. Y es normal. No es lo mismo gritar consignas contra Rajoy en una manifestación que enfrentarse en el despacho al político que, en demasiadas ocasiones, es el responsable de nuestra contratación. Por eso la estrategia debe ser, a mi juicio, no exponernos a pecho descubierto, no combatir solas, que ninguna nacimos siendo la Mujer Maravilla (o Iron Man, chicos) ¿Y eso como se hace? Vamos a ello.

Con respecto a los casos en los que se nos solicitan, digamos, barrabasadas, creo que hay una opción que explotamos poco: el código deontológico. Hay muchas peticiones que patean nuestro código deontológico y en esos casos deberíamos aludir al mismo, o, ante la duda, pedir por escrito a nuestro colegio profesional que se pronuncie ante el dilema ético en cuestión, lo que me lleva a la necesidad de que los colegios de trabajo social, de una vez, pongan en marcha los cómites de ética ¡Es que es urgente, vaya! Y para ello, es tan fácil como que el Consejo General forme a los integrantes de dichos comités, pero ante la duda, haya comité de ética o no ¡Al colegio! y la respuesta ¡A la concejala de turno!

Una opción aún más sencilla es pedir a nuestro superior jerárquico inmediato la orden por escrito ¡Veréis lo que pasa! ¡Es mágico!

Si de lo que se trata es que una administración se está pasando los procedimientos por el forro tenemos múltiples opciones: recursos, defensor del pueblo, etc. pero, sobre todo, la unión hace la fuerza. El Foro de Servicios Sociales de Madrid es un estupendo ejemplo a seguir, nada más fácil que entrar en su página web para comprobarlo: recursos contra la renta mínima, instrucciones para el defensor del pueblo de Madrid, etc. En Aragón se han realizado iniciativas parecidas, y ¿Qué decir de la REDESSCAN canaria? Una maravilla. Todos, ejemplos de movilización por la lucha de los derechos de las personas desde lo micro ¿Y en Andalucía? Esto, amigas y amigos, es otra (larga y penosa) historia...

Marinah
Despierto

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