sábado, 25 de junio de 2016

Emancipación


¿Es el trabajo social una disciplina cuyo objetivo es la emancipación de las personas? ¿Qué entendemos por emancipación? ¿Es un concepto casposo y pasado de moda? A estas preguntas voy a tratar de dar respuesta en esta entrada, que gira en torno a uno de los conceptos más importantes de nuestra disciplina y a la vez más invisibilizados en el Trabajo Social actual, al menos en España (toma del frasco, Carrasco).

El hilo argumental es el siguiente: Opino que si queremos redefinir la profesión del trabajo social urge recuperar el término emancipación, que ha sido sospechosamente sustituido por el término anglosajón empowerment (empoderamiento). Para poder rescatar el primero, es necesario resituarlo en el contexto de la sociedad neoliberal actual. Me va a ayudar un artículo que me ha interesado mucho, La simiente del Trabajo Social de los profesores, de la sevillana Universidad Pablo de Olavide, Nuria Cordero Ramos y José Emilio Palacios Esteban (pero igualmente hay que leerse el artículo).

¿Por qué digo que el término emancipación se encuentra invisibilizado? La prueba: Si acudimos a cualquiera de los cinco diccionarios de trabajo social que existen en español en ninguno de estos cinco aparece el vocablo. Empoderamiento sí aparece. Pienso yo que esto tiene que significar algo...

Por eso, en primer lugar, considero importante separar los conceptos emancipación y empoderamiento. Joaquín Santos aborda el tema en una interesante entrada de su blog (cerrado temporalmente, por desgracia) que puedes leer aquí. Luego volveré sobre su entrada, pero lo que ahora me interesa señalar es que, de acuerdo con el autor, el empoderamiento hace referencia al poder, mientras que la emancipación hace referencia a la libertad. Joaquín lo explica muy bien:
"Empoderar" es un préstamo del inglés "empower". La RAE en su avance de la vigésimo tercera edición propone incorporarla al Diccionario con el significado de: "Hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido".  
Me parece mucho más claro liberarse o emanciparse que empoderarse porque los primeros ponen el acento sobre el valor que entiendo que nos debe servir de referencia: la libertad, que no es otra cosa que autonomía. En liberarse está claro que hay uno que domina y otro que es dominado y que esa relación de dependencia debe ser eliminada. Empoderarse sitúa el problema en el ámbito del reparto del poder, uno puede empoderarse y seguir existiendo a la vez relaciones de dependencia, desequilibrio en el reparto del poder. En una sociedad democrática las referencias son la libertad, la igualdad y la fraternidad, no el poder; el poder es una herramienta, un instrumento para conseguir buscar un modelo de convivencia social que nos acerque a nuestras referencias.
En ese sentido, puedo entender que el término haya encajado bien con el feminismo, porque en la lucha feminista es necesario ir arrebatando poder al patriarcado, pero parece insuficiente en el contexto del trabajo social en el que el principio de autonomía o respeto a las decisiones del cliente es clave. Para entenderlo mejor, imaginemos a un cliente que adquiere importantes cuotas de poder dentro de su comunidad, pero depende de la trabajadora social de su barrio para que le ofrezca pautas que le permitan mantenerlo. No se trata de eso ¿Verdad?

De lo que se trata es de acompañar al sujeto en un proceso que, de acuerdo con las capacidades, aspiraciones y deseos de la persona en cuestión, desemboque en un proyecto de vida autónomo, basado en los objetivos que el sujeto se marque, o, en palabras de Cordero y Palacios, se trata de
Contribuir a la apertura de espacios de libertad para las personas concretas que lo necesiten, mediante acceso directo a ellas, de modo que puedan emanciparse, es decir, hacerse dueñas de sus propias vidas.
Según estos autores, el Trabajo Social, en una sociedad basada en la quiebra de la convivencia tiene la obligación de:
1º. Conocer la naturaleza y causas de nuestros conflictos, mostrando la cancelación de la solidaridad a la que conduce la hegemonía del neoliberalismo. 2º. Destacar el valor actual de la conjunción entre la “gobernanza” como poder compartido y la “producción simbólica” como construcción de la convivencia, poniendo de relieve la especial dotación del Trabajo Social para integrarse con pleno derecho en dicha dinámica. 3º. Evocar y reapropiarse de la capacidad de emancipación individual y de convivencia universal que ofrece el proyecto ilustrado, reconociendo en él la simiente a partir de la cual en el transcurso del tiempo fue engendrado el Trabajo Social.
Que la sociedad neoliberal supone un menoscabo de la solidaridad y de la libertad colectiva es fácil de asumir: un mercado cada vez más fuerte frente a un progresivo desmantelamiento del Estado de Bienestar trae consigo una mayoría social que vive en la cuerda floja, en palabras de los autores nos encierra en el presente de la supervivencia, lo que genera un fuerte individualismo y además impide la creación de proyectos de vida autónomos basados en la elección personal. La cultura que envuelve a la sociedad neoliberal refuerza lo anterior, no hay más que detenerse a analizar el fenómeno hipster.

Las ideas de la Ilustración, son, a juicio de los autores, un buen argumento para recuperar los valores clásicos de la igualdad, la libertad y la fraternidad. La ilustración, como movimiento intelectual europeo (finales s.XVII-XVIII) se caracteriza por reivindicar la Razón como principio regulador de cualquier actividad humana, ya que el sujeto por fin se libra de la tradición religiosa, que organizaba el mundo como un lugar en el que las personas eran simples títeres movidos por la mano divina, y pasa a controlar su propia vida a través del conocimiento que otorga la ciencia. El hombre se atreve a conocer y sale así de su minoría de edad (expresión de Kant) logrando su emancipación, desde la libertad de elegir, de autocultivarse, sin los designios que le marca un ser superior ¿Se capta la relación con el concepto actual de emancipación que nos ocupa? Yo creo que sí.

Es curioso constatar que el Marxismo comparte con la Ilustración algo muy importante: es posible conocer el mundo en toda su complejidad y debemos analizarlo con los métodos científicos. Las discrepancias vinieron después, pero esta idea es compartida por ambas escuelas de pensamiento. Y se comparte también la idea de emancipación de los seres humanos a través de la libertad, aunque con métodos bien distintos, como es sabido ¿Adonde quiero llegar con esta larga disquisición? A varias conclusiones:

  1. El trabajo social actual está fuertemente influenciado por el contexto neoliberal 
  2. La desaparición del término emancipación no es casual.
  3. Tampoco es casual la aparición en nuestra disciplina de términos como empoderamiento, pensamiento positivo, resiliencia... (conste que no estoy en contra de estos términos per se) Esto lo explicaré en otra entrada.
  4. Si no nos detenemos a analizar los fenómenos desde su frame, fíjate otro anglicismo sociológico (con lo fácil que es decir marco o encuadre) nos estaremos perdiendo parte del asunto.
  5. Es necesario volver a pivotar la disciplina sobre el concepto emancipación. En este sentido, creo que sería interesante el ejercicio de relacionar emancipación con autogestión, un concepto muy trabajado desde el anarquismo que hasta ahora me había pasado desapercibido.
Decía al principio de mi larga entrada que tenía una reflexión pendiente sobre la entrada de Joaquín Santos. Escribe Joaquín:
En ocasiones vengo oyendo reflexiones que parecen que entienden que es posible empoderar (entiéndase emancipar) sin crear derechos, sin prestaciones específicas que puedan ser reclamadas por las personas. Incluso que debemos dejar de reivindicar la construcción de Sistemas de Protección que creen derechos de ciudadanía para sustituirlos por procesos comunitarios de empoderamiento. Por mucho que empoderemos una comunidad o una persona si la estructura social sigue siendo injusta y no establece espacios sociales que generen ciudadanía, es decir, derechos que generan libertad e igualdad, nuestra intervención estará abocada a lo paliativo.
Creo que se trata de un falso debate porque ambas esferas, individual y comunitaria, son necesariamente compatibles. Pero iré más allá, Joaquín sitúa los derechos de ciudadanía como ejes para generar libertad e igualdad. Yo hago una advertencia: tengamos mucho cuidado con santificar los derechos de ciudadanía porque, hoy en día, el disfrute de muchos de esos derechos de ciudadanía no está al alcance de una importante capa de la población, por eso, entre otras cosas, creo que la emancipación individual y colectiva es indispensable. Eso también da para otra entrada.

Espero haber sabido transmitir lo que tenía en mente y, sobre todo, espero que hayas aguantado hasta aquí. Por mi parte, voy a dar un par de meses de descanso al blog. Es mi intención volver con ideas renovadas en septiembre. Aprovecharé estos dos meses para leer, leer y leer y a la vuelta te cuento. Gracias por tu visita y por tu contribución a que este blog siga vivo y con la ilusión del primer día.

Deleme Sosimi Afrobeat Orchestra
Too much information (Laolu Remix Edit)

Deleme Sosimi, londinense de origen nigeriano,
es uno de los padres de la música Afrobeat

4 comentarios:

  1. Querida Belen, interesantísimo tu post. Comparto contigo el cuestionamiento de esas "modas" del lenguaje técnico, que pareciendo favorecedoras, invisibilizan marcos de referencia importantes para la profesión. Personalmente emancipación no me termina de convencer, porque me remite a "menor de edad" que quiere ser adulto. Prefiero la palabra liberación y justicia social. Si los TS luchamos por la liberación y la justicia social, no.nos conformaremos con lo paliativo y asistencial. Felicidades, lo comparto.

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    1. Gracias, en primer lugar. Fíjate, que a mí me gusta relacionar emancipación con lo de la minoría de edad porque lo entiendo como lo explica Kant: la humanidad antes de la ilustración era "menor de edad" porque eran súbditos del poder divino. De cualquier forma, el fondo es lo importante y es en lo que coincidimos: la liberación. Un fuerte abrazo desde la esquina de la península.

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  2. Sugerente como siempre Belén. Yo también tengo un debate pendiente con Joaquín y con muchos joaquines respecto al énfasis en el marco de derechos como esencia de todas las cosas... Me parece que seguimos confundiendo las esferas del Trabajo Social y de los Servicios Sociales. Como si no se pudiera ejercer el primero sin un desarrollo del segundo (otro debate).

    Pero por añadir algo (si es que puedo) al asunto del empoderamiento... :

    - El otro día, en un trabajo de debate con profesionales para elaborar un instrumento sobre exclusión social, sustituimos el término "emancipación" por el de "autonomía" porque a algunxs compañerxs la palabra emancipación les sugería la existencia de una "tutela" previa y precisamente no encajaba nada bien con la idea de empoderamiento. (Ahí lo dejo).

    - Para mí, empoderarse significa apoderarse del relato de la propia vida. Las personas en desventaja social acumulan tantos factores limitantes (la mayoría son de origen estructural) que finalmente se impide que puedan optar, elegir, tomar decisiones ante bifurcaciones del camino vital... Adueñarse del relato es recuperar las riendas que otros te han arrebatado.

    A lo que estamos asistiendo cuando hablamos de la "ruptura del ascensor social" (deterioro del Estado de Bienestar) es precisamente a la vuelta a una sociedad dual en la que el nacimiento en una familia pobre, vulnerable, predetermina el mantenimiento en una clase social baja o subclase. Claro que algunos prosperarán... y se alimentará así las mentiras del "sueño americano", del esfuerzo individual, del hacerse a sí mismo... Visto así, hay (creo) una estrechísima relación entre las palabras empoderamiento y soberanía (de ahí hablar de autonomía más que de emancipación).

    El feminismo me ha enseñado que el problema no es que una mujer (o un hombre) sea "ama (o amo) de casa"... el problema es que no pueda elegir ser otra cosa. La lucha no es contra un rol en sí sino contra la asignación social de un rol (interesada y limitante).

    El empoderamiento para una cuidadora (o cuidador) no consiste en crear o financiar servicios para que no haya cuidadores familiares... sino en que existan coberturas suficientes como para poder elegir serlo o no.

    Descansa, lee y fabrica más ladrillos que nos vienen muy bien y que falta nos hacen.

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    1. Hola, Luis, uf, has apuntado muchas ideas sobre las que pensar. De acuerdo plenamente con lo que planteas sobre feminismo. Con respecto al debate entre compañerxs, ahí me quedo con Joaquín en cuanto a que empoderamiento hace referencia al poder, y este, como herramienta para obtener unos fines, se conquista, se pierde, etc.

      El tema de la tutela previa...es que depende por dónde lo mires. Si hay otros que te han arrebatado el relato de tu propia vida es porque tú les has dado el poder de hacerlo, es decir, que alguien tutela de algún modo tu vida. En fin, que trato de explicar que quizá las personas que no disfrutan de grados de autonomía aceptables es porque están tutelados por otros: el sistema, una institución. Tengo que pensar detenidamente todo esto. Por el momento me quedo con emancipación.

      Lo de los derechos sociales: completamente de acuerdo, esconce una confusión entre trabajo social y, diría yo, políticas sociales, pero fíjate, me preocupa todavía más el hecho de que esos derechos de ciudadanía cada vez los disfruta menos gente porque cada vez menos gente ostenta el estatus de ciudadano. Puedo poner un ejemplo hiriente en Andalucia (jjejejje) pero con mencionar la sanidad ya todos sabemos de lo que hablamos.

      Un abrazo (ahora tendré tiempo de leerme cositas que tenía pendientes)

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