martes, 17 de enero de 2017

El asqueroso carnet de pobre


El Gobierno ha planteado una tarjeta con la que pretende controlar las prestaciones sociales que perciben los ciudadanos. Es un sistema que pretende evitar "duplicidades" en las ayudas y que los socialistas han aceptado (Extracto de noticia aparecida en eldiario.es del pasado día 13)

Dudo mucho al escribir. La mayoría de las veces, sobre cómo enfocar las entradas en el blog. Al principio, una noticia como esta habría supuesto el chispazo para hacer estallar mi rabia contra el mundo en que vivimos, un mundo que me asquea bastante, la verdad. Poco a poco me fui dando cuenta de que nada le importa al mundo la ira que a mí me produzca la sociedad actual, así que trato sosegadamente de explicar mis puntos de vista, de reivindicar lo que creo justo y de impulsar opiniones alternativas a las precocinadas por la prensa neoliberal. Lo de crear opinión es algo que me encantaría, pero asumo que el intelecto no me da para tamaña empresa. Ojalá.

Mucho ha tardado en hacerse realidad el carnet de pobre. El banquillo estaba caliente, como diría mi admiradísimo Kiko Veneno. Que el PSOE apoye semejante aberración no me sorprende. Que haya gente de a pie que la secunde, tampoco. Me desagrada mucho la idea de que la gente es tonta por definición, pero me aferro a la casiteoría de que la gente está muy desinformada, y al decir desinformada quiero decir intoxicada por informaciones completamente manipuladas, Noam Chomsky lo explicó magistralmente en sus 10 estrategias de manipulación mediática. El otro día tuiteaba medio en broma medio en serio que a este paso voy a tener que suscribirme a los posos del café para estar informada con rigor.

Escribo sobre esta noticia con la intención de hacer un llamamiento a la contrainformación, un ruego, una súplica a las personas con conciencia social. A la gente, mucha o poca, que leéis este blog y sois capaces de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, a vosotras os pido, compañeras, que peleéis con la palabra, con el argumento, con el raciocinio contra barbaridades como expedir un carnet de pobres: una medida perversa, estigmatizadora y absurda que se sustenta sobre el odioso estereotipo de que los pobres despilfarran, que los pobres engañan, que los pobres necesitan ser controlados, que los pobres son, en definitiva, los culpables. Es una medida asquerosa y hay que hacer algo ¡Que les hemos regalado a la banca 61.000 millones de euros, carajo!

Sé que no somos el Ché. Algunas ni siquiera querríais ser el Ché, lo acepto. No somos Rosa Parks ni tampoco somos Diego Lores (por cierto, trabajador social) y seguramente no es lícito exigir encadenarnos en la puerta del Ministerio, que es lo que procedería en mi modestísima opinión ante iniciativas tan repulsivas como esta, pero me he tomado la libertad, como Ambrosio el mayodormo de los Ferrero Rocher, de pedir lo mínimamente exigible en el plano moral, que es simplemente alzar nuestra voz con argumentos sin importar cuántos cuñados y cuñadas se nos pongan por delante, porque el silencio ante vejaciones como esta es un silencio cómplice.

Si nos preguntamos qué podemos hacer ante la miseria moral que nos rodea, la respuesta está en el viento, un viento como este viento de poniente que azota mis trapos mientras escribo sosegadamente esta súplica en lugar de hacer lo que me pide el cuerpo, es decir, mandar a más de cuatro a la misma mierda, o como se diga sosegadamente.

Blowing in the wind
Vanessa Paradis y Suzanne Vega por Bob Dylan

13 comentarios:

  1. Si sólo ves las cosas desde el punto de vista negativo...hay gente que tiene el carnet del pp ( por loco que parezca) y no lo va enseñando por ahí. Soy TS y considero que se puede dar una mejor y más pronta respuesta a necesidades urgentes,facilitando a la persona la realización de trámites engorrosos con el gasto que eso conlleva.

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    1. Hola, Oliver, en primer lugar, gracias por comentar. En segundo lugar, respondo al primer comentario que realizas: Esta tarjeta no tiene ningún aspecto positivo porque no facilita trámites engorrosos por una razón muy sencilla, como sabrás, las leyes 11/2007 y 39/15 ya facilitan los trámites de la ciudadanía en la administración. El carnet de pobre no facilita absolutamente nada puesto que con su puesta en marcha no modifica en nada los trámites del ciudadano. No se trata de que yo sea negativa, es la medida la que lo es.

      Con respecto a los supuestos fraudes que comete la gente pobre te diré que son falsos, si trabajas en servicios sociales sabrás que hay básicamente tres ayudas: las del SEPE, las de la Junta y las de las corporaciones locales y es literalmente imposible hacer ninguna pirula para cobrarlas a la vez. Quiero pensar que los fraudes no se refieren a pedir dos míseras bolsas de comida en dos bancos de alimentos...

      A la gente que tiene el carnet del PP les diría varias cosas, la primera, que no hay por qué esconderse, digo yo, en mi caso tengo el de IU y el de el PCE y muy orgullosa de decirlo que estoy. Es más, si la persona militante del PP es profesional de lo social, aún mejor, así contaríamos con puentes de comunicación para poder entablar un diálogo en la línea de recuperar la financiación de la ley de dependencia a la que la ley obliga a la AGE, la recuperación del Plan Concertado, y otras medidas que mejorarían, sin duda, la vida de la gente.

      Por último, le diría a esa persona militante desconocida del PP que con los 61.000 millones de euros que su partido le ha regalado a la banca (a la que no se le ha exigido NA-DA) hay para poner en marcha una renta básica de ciudadanía para toda la población y si lo comparamos con un presupuesto, por ejemplo, sanidad, este último es de 4.001,62 millones de euros. Yo, sinceramente, me replantearía la afiliación.

      Gracias de nuevo.

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    2. Estupenda, contundente y argumentada respuesta.

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  2. Belén, comparto mi indignación. La tarjeta se pone en marcha bajo la "sospecha del engaño del pobre". Desde un punto de vista humano, se trata de una criminalización vergonzosa e inmoral. Y desde el enfoque profesional, debemos manifestar nuestro desacuerdo.

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    1. Gracias por comentar, dura tarea la que tenemos por delante, ya véis. Un abrazo.

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  3. Claro, todo llega. Pero es posible que la llegada de esta noticia esté íntimamente relacionada con la aberrante posición del trabajo social en España. No se puede olvidar que la lucha desde dentro ya es encarnizada en muchos ámbitos, incluso en la definición. El trabajo social no tiene norte por ser una "profesión" de sentido asistencial. Qué más puede pedir una trabajadora social que se les facilite la tediosa tarea administrativa. El trabajo social nunca está donde le corresponde. No se ha enterado nadie porque a las ts se las considera fuera del sistema experto. Qué hacen si no psicólogos organizando servicios sociales que no funcionan. La poca consistencia y la nula teoría que la sostiene ha perdido el norte desde la docencia. Una carrera "transversal" que sirve para dar trabajo administrativo a mujeres y hombres que no tienen ni idea del sentido primordial del trabajo social que no es más que la Dignidad, o recuperación de la dignidad humana, sin fronteras, sin cortapisas, la dignidad universal.

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    1. Uff Ampersolar, qué dura eres, eso me encanta así no soy yo la única, yo estoy en parte de acuerdo con lo que planteas, aunque con un matiz: la docencia tendrá su culpa, pero los de la praxis tampoco estamos para sacar pecho ¡Gracias por comentar!

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  4. Habrá que ver como es "LA tarjeta"..Soy T social y soy partidaria de una tarjeta de servicios sociales como la de la seguridad social,PARA todo el mundo no tiene " Carnet de enfermo" por tener y ser usuario del servicio público de salud ¿O si? Todo depende como se hagan las cosas. NO quiero una tarjeta de Sanidad par personas sin recursos (de otra forma y color como habia antes) sino una tarjeta de servicios sociales donde tenga derecho a prestaciónes y donde quien tenga acceso a mi historia social sea un profesional Trabajador social que para eso estudia una carrera y tiene un codigo deontológico. Nadie hace sospechoso a un medico de familia por ver tu historia clínica cuando hace falta. Si Lo SERVICIOS Sociales como la educación y la sanidad FUERAN de verdad el CUARTO PILAR..Nadie tendría este perjuicio. ¿O está el político de turno accediendo a nuestra historia clínica? LOS prejuicios los tenemos nosotros al crear un acceso a SERVICIO SOCIALES par un parte de la población ., No para toda la ciudadania

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    1. Hola, Unknown, estoy del todo de acuerdo con lo que planteas. El tema es el siguiente: hay que diferenciar entre una tarjeta de ACCESO al sistema, como por ejemplo la tarjeta que contempla la nueva ley de servicios sociales. Es una tarjeta de acceso que se expide a TODA la población, pero no es el caso del carnet de pobres, que es una tarjeta DE CONTROL a quienes reciben prestaciones y no para toda la ciudadanía. Y ojo, que no hemos hablado del uso de la tarjeta por parte de bancos de alimentos, etc, etc.

      No se trata aquí de que sean o no el cuarto pilar, no es un prejuicio, porque, como te digo, yo misma en Andalucía apoyé la puesta en marcha de la tarjeta, que fue una aportación a la ley del Consejo Andaluz de Trabajo Social. ¡Gracias de nuevo por comentar!

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    2. Con el prejuicio me refería a que no es una idea nuestra, es de la clase política la maravillosa idea.

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  6. Siempre acabo en el mismo punto, y es confirmando que los problemas de los que se ocupa la política no son problemas, sino las mismas malas políticas de siempre...
    Es indignante otra Ley General de Beneficencia y otro padrón municipal de beneficencia? o como va el tema? Tanta lucha para intentar evitar el estigma, tanta palabrería para esto?
    Personalemente lo veo muy claro, esta medida no mejora ya que con el DNI puedes acceder a toda la información, por lo que la tarjeta aunque fuere para todo el mundo es un gasto innecesario. Estigmatiza, enlistando a las personas como si de delincuentes se tratara "el club de los pobres" y es un insulto, un menosprecio a las personas más vulnerables. Evitar duplicidades dicen...

    Maldito el día en que los derechos sociales fueron encasillados en el capitulo tres, desterrados de los derechos fundamentales.

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