domingo, 5 de marzo de 2017

¿Dentro? ¡Fuera!


Hoy vengo con cuerpo de jota. El otro día debatí en twitter sobre si las prestaciones económicas deberían salir de servicios sociales. Estábamos en el ajo @nachosantas @hendrix_bcn @luiegeas @mimanro y servidora como única representante del género femenino (esto me cabrea). Nacho se tiró a la piscina en un acto de valentía que le honra y escribió la entrada ¿Dentro, fuera? en su blog Pasión por el Trabajo Social. Como es de suponer por el título de la mía, mi perspectiva es diferente, así que he decidido ser valiente también y mojarme.

Espero que el hilo argumental sea comprensible y entretenido. Llegaré a una conclusión, tú déjame cuerda y sobre todo lee primero la muy recomendable entrada de Nacho, la discrepancia es sana y estoy segura de que él así lo cree. Aunque tendrás tu propia opinión formada, verás que ambas entradas te aportarán algo o eso esperamos.

En primer lugar, me parece un debate importante el de las prestaciones económicas porque nos guía, querámoslo o no, hacia el meollo de la cuestión: el objeto de los servicios sociales, que es, a mi juicio, por donde deberíamos comenzar (y acabar). Es evidente que definir los servicios sociales tiene que ver con la redefinición de las políticas sociales en general, pero es evidente también que si llegase ese momento alguna postura deberíamos mantener desde dentro con respecto a qué queremos ser. Supongo que todas abogamos por un cambio de paradigma en servicios sociales, sea el que sea ¿Verdad?

En segundo lugar, para poder defender ese cambio de paradigma, insisto, no podemos para bien o para mal perder de vista el objeto en ningún momento, ni el nuestro ni el del resto de sistemas. Es decir, no se trata de pensar sobre qué sistema puede hacer mejor o peor tal cosa, sino de quien debe hacerlo y después exigir que se haga con calidad y todo lo demás, por ello no comparto ningún argumento que gire en torno a si esta pata de la política social está más o menos preparada o es más o menos cercana. Si no se está preparado, exíjase, y si no es cercana, acérquese. Que cada palo aguante su vela. Lo contrario nos lleva por un camino que nos aparta del algo para todas y nos conduce al todo para algunas. Soy consciente de lo políticamente incorrecta que es esta afirmación, lo que pasa es que no escribo para ser correcta.

Es verdad que puede haber materias que exijan la concurrencia de varias administraciones, en ese caso ya están inventadas sobre el papel las políticas intersectoriales o puede haber cuestiones transversales de las que deberían ocuparse las políticas comunitarias. Nunca me cansaré de recomendar el libro de Fernando Fantova Diseño de Políticas Sociales, que lo explica perfectamente.

Por lo tanto, en tercer lugar, si una persona de 55 años que percibe un subsidio necesita acompañamiento para su inserción laboral yo propongo darle la vuelta al calcetín: Si se trata de acompañamiento en inserción laboral lo que debe exigirse no es que el caso lo asuman los servicios sociales, sino que haya trabajadores sociales en los sistemas de empleo, justo al revés. Que sí, que sé que la sola inserción laboral no genera inclusión social, mas porque la exclusión social es multifactorial requiere multi-administraciones: cada uno a lo suyo y con coordinación, interesectorialidad, vaya.

En el caso de una mujer víctima de violencia de género, en mi opinión debe elegir la intervención, es decir, ser ayudada y no que la ayuda sea impuesta vía subsidio, porque no encuentro otra razón para tramitar el subsidio dentro de servicios sociales que no sea condicionar el subsidio a la intervención hoy por hoy y al menos en Andalucía, porque tener a la mujer en el centro en carne y hueso, así sin más, no parece que obre milagros, más allá de que para cocinar pollo hay que tener el pollo, permíteme el simil. Cabría preguntarse, en esta línea, qué estamos haciendo mal para que las mujeres víctimas de violencia de género no nos elijan con tanta frecuencia como nos gustaría. Y esto me lleva a la cuarta y última cuestión.

No se trata de sacar competencias per se, se trata de sacar unas para mejorar e incluir otras (se me ocurre a bote pronto la mediación familiar), redefinir el sistema, en definitiva. Opino que las prestaciones económicas hoy por hoy constituyen un lastre para ese cambio de paradigma que todas ansiamos. Coincido con Nacho en que acudir a los servicios sociales no tendría por qué estigmatizar y que acudir al INEM hoy SEPE puede ser muy desagradable, no obstante discrepo en la interpretación de la realidad: No es lo mismo para la gente pedir una ayuda en servicios sociales que en el INEM, yo lo veo todos los días en la cara de las personas que lo hacen. Los servicios sociales estigmatizan, excepto por dependencia y familia numerosa, al menos aquí abajo. Diferencio además la sensación de ser pobre de la sensación de ser tratado como un número, no es igual.

Sostengo que la condicionalidad y el dinero de por medio, así a lo bruto, son un obstáculo en la intervención social, un palo en la rueda de la universalidad. Dicho esto, el sentido de las unidades de gestión es auxiliar en la tramitación de los asuntos objeto del sistema, no veo la utilidad de mantener estructuras iceberg dentro del sistema, con el coste añadido que supone cuando hay administraciones como hacienda, que se dedican precisamente al control de nuestro dinero y por desgracia lo hacen bastante bien excepto si se trata de personajes como Bárcenas.

Obviamente todo lo descrito parte de la la asunción de las prestaciones económicas por un sistema de garantía de rentas. Ya veríamos cuáles prestaciones y cómo se articularían. Es más, si alguna prestación debe quedarse en nuestro sistema, no sería un problema si está adecuadamente enmarcada. Observo -no en el debate en twitter ni en la entrada de Nacho- que si se habla de redefinir el sistema sobrevuela el miedo a perder clientela y es lícito, pero deberíamos atrevernos a soñar otro sistema y a creernos con la capacidad de recuperar el público que pudiésemos perder, si la oferta es atrayente.

Todo esto es teoría, por supuesto, así que pondré un ejemplo la semana que viene, si te quedan fuerzas para seguir leyéndome. El debate está servido. Muchas gracias, Nacho, por abrir fuego, te tocó lo más difícil.

PD. Tengo dos entradas pendientes, una sobre técnicas, que prometí, y otra sobre el servicio de ayuda a domicilio, para cuando los debates en twitter dejen un respiro.

Yemi Alade
Africa

Conocer a esta artista gracias a mi sobrina Elena
me llena de orgullo y satisfacción. La niña tiene buen gusto,
como su tía...

4 comentarios:

  1. Este debate, sistema sin prestaciones económicas, lo estamos tejiendo en Foro SERVSOCIAL Madrid desde hace varios meses, y aunque no lo tenemos concluido, compartimos tus reflexiones. Aplaudo tu valentía.....adelante ¡¡¡¡

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    1. Muchas gracias, compañeras, es un debate jodido y no todas pensamos igual, pero hay que posicionarse y llamar a las cosas por su nombre, por cierto, me encanta vuestro foro ¡Seguid así!

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  2. ....que haya trabajadores sociales en los (otros) sistemas .... Esta frase para mí es clave. Hace unos meses trabajo en el sistema sanitario, y venía del SS.SS. Comunitarios, tenía una visión sesgada de la realidad, y ni porque no supiera que en el SAS hubiera TS si no porque no sabía de sus funciones (error por mi parte), ahora le doy sentido a esa frase tuya. No podemos vivir la profesión en Comunitarios como que cada evasión de prestaciones y/o recurso es una amenaza, nuestra intervención deberá ser si el caso lo requiere en cada momento y en cada sistema. FUERA si es necesario, DENTRO si es necesario. Las cosas no son blancas o negras, hay matices. Gracias Belén. PD: Primero leí a Nacho Santás

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    1. Gracias, Inma por comentar. La frase: No podemos vivir la profesión en Comunitarios como que cada evasión de prestaciones y/o recurso es una amenaza, nuestra intervención deberá ser si el caso lo requiere en cada momento y en cada sistema, para enmarcar.

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