jueves, 30 de marzo de 2017

El maldito régimen de concurrencia competitiva

El régimen de concurrencia competitiva es una vía para acceder a prestaciones y subvenciones en diferentes áreas de la administración. En Andalucía cada año la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales de la Junta abre una convocatoria de ayudas públicas, tanto institucionales (para corporaciones locales y entidades de iniciativa social) como individuales, que suele causarnos no pocos quebraderos de cabeza a las profesionales. Estas ayudas se reparten atendiendo a la modalidad mencionada, de ahí el título de la entrada.

Hace un tiempo debatí sobre prestaciones económicas en twitter y salió a colación este tema. Me comprometí, tras tachar esta convocatoria de nefasta, a explicar por qué a las profesionales nos da tantos problemas el régimen de concurrencia competitiva, así que aprovechando que se ha abierto el plazo voy a ello. Debo hacer dos matizaciones previas: En primer lugar, la crítica se sitúa desde el plano de la intervención social y dirigida a la modalidad individual, aunque sería bien interesante poder analizar esta convocatoria con datos macroeconómicos y analizar también la modalidad institucional; si alguien se anima, suerte con la Consejería...

En segundo lugar, la convocatoria genera problemas relacionados con la modalidad de concesión, pero también por cuestiones relacionadas con trabas burocráticas; en mi malévola opinión estas trabas no son accidentales, empezaré por estas últimas. Hay tres modalidades en la convocatoria individual:


Las ayudas a las que se puede acceder están casi todas asociadas a conceptos que hace muchos años deberían estar fuera del sistema público de servicios sociales: Prótesis dentales en el caso de personas mayores, prótesis y órtesis variadas para personas con discapacidad. No tiene sentido que estas cuestiones no estén cubiertas o al menos sufragadas por salud, pero es que para colmo la nueva modalidad de jóvenes lo que cubre es una serie de gastos relacionados con la formación académica. No tiene sentido tampoco que educación no asuma estas ayudas.

La convocatoria se abre cada año en un período distinto (algunos años se ha abierto en agosto) y permanece abierta durante un mes. Apenas se publicita y el trámite es cuasi telemático. Curiosa excepción al decimonónico proceder de la Junta de Andalucía que ni se inmuta al requerir documentación que ya obra en su poder o simplemente que no debería requerir. Debo confesar que las corporaciones locales no le van a la zaga ¡Y eso que la ley de administración electrónica es de 2007!

Tanto los requerimientos de documentación como la relación de solicitudes aprobadas o denegadas no se notifican a las solicitantes, y es los delegados / as saben que firmar una resolución pidiendo papeles o denegando un recurso no es cosa de broma y menos en períodos electorales. Se cuelgan en la página web, en el BOJA y ¡alehop! Una página web, por cierto, solo apta para hackers, doy fe. Minucias todas ellas comparadas con los problemas que genera el régimen de concurrencia competitiva. 


De entrada, es muy difícil hacer entender a la gente el concepto concurrencia competitiva; lo primero que te preguntan es ¿Pero tengo derecho o no?¿Y cómo sé si me va a llegar a mí el dinero?. Lo segundo que te preguntan es ¿Cuánto me van a dar? Preguntas todas ellas muy raras, como se puede observar, para las que los profesionales no tenemos respuesta porque la cuantía que se aprueba varía y no suele ser el total, lo que nos lleva a vivir una y otra vez la siguiente casuística digna del día de la marmota: 
Persona con discapacidad que solicita ayuda para un audífono que cuesta 2.000 €, le aprueban 300 € pero debe justificar los 2.000. Como la persona no tiene el dinero para hacer frente a la compra del audífono, no puede enviar la factura y la Junta le pide que devuelva el dinero después de haberle aprobado la solicitud. Y ya para hacer la croqueta, tenemos la modalidad gente en situación de pobreza que está cobrando el salario social, cree que es una mensualidad del salario (porque viene de la misma entidad) y se lo gasta ¡Arsa y olé! ¡Si es que es mejor que no lo soliciten! (Pero explícaselo tú a la persona sorda que necesita el audífono y piensa ¿y si me lo pagan?...)
¿A que son odiosos la convocatoria de ayudas públicas de la Junta de Andalucía y el puñetero régimen de concurrencia competitiva? ¿A que sí?

Maui
La noche perfecta

8 comentarios:

  1. Siiiii, es peverso el mecanismo. Un abrazo Belen. (Ahora entiendo lo importante de dar feedback en un blog jej)

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    1. Gracias jjjaajjaa prometo comentar la próxima tuya...

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  2. Definitivamente, el sistema no tiene remedio. Es tan absurdo y surrealista que dan ganas de llorar. Y lo triste es que hay profesionales que lo defienden. En fin...

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    1. Efectivamente, Pedro, defender este cutrerío tiene miga...

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  3. Totalmente de acuerdo Belen, es perverso, maquiavélico y lo que para mi desde mis 40 largos años de experiencia profesional es regresivo. En lugar de avanzar para que cada sistema (educación, sanidad, empleo, vivienda) de respuesta a todas las necesidades de las personas en su diversidad, se usa a los Servicios Sociales como cajón de sastre eso si dándole un toque de "modernidad" "legalidad" pero no de derechos. Pero Pedro yo creo que si hay remedio, lo que si es cierto es que no es fácil. Defendamos y difundamos la Renta Básica Universal!!! Estoy convencida de que además de dignificar per se a las personas, liberaría al Sistema de Servicios Sociales de determinadas actuaciones que ahora le encargan. Animo y sigamos en la tarea....

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  4. Vaya Belen, tristemente me siento identificada con la situación al respecto en Castilla-La Mancha... El sistema sin duda es perverso y andamos aún muy lejos de la universalidad en la atención social

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    1. La universalidad, esa quimera...¡Gracias por comentar!

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