martes, 21 de marzo de 2017

Promoviendo comunidades y entornos sostenibles


¿Qué significa trabajar hacia comunidades y entornos sostenibles? ¿Es un lema adecuado para el Día mundial del trabajo social? Estos interrogantes me vinieron, así, a bote pronto al ver el cartel del evento. Tras recibir, como el resto de mis compañeras, el encargo de la #BlogoTSfera he decidido responderlos a mi manera.


De entrada, confieso que me sorprendió encontrar en el lema el término sostenible, un vocablo que me enoja cada vez que lo leo porque suele usarse, junto con muchos otros, por la neolengua neoliberal, aunque ni tan neo es la una como la otra porque desde Reagan y Thatcher los gobiernos, parapetados tras la sostenibilidad, perpetran recortes sociales, destruyen derechos alcanzados en el pasado y avanzan -intencionadamente- hacia sociedades cada vez más desiguales.

Me puse entonces a leer el argumentario de este día para no dejarme llevar por el prejuicio. La Agenda Global del Trabajo Social establece:
El lema de este año es "Promoviendo comunidades y entornos sostenibles", referido al tercer pilar de los compromisos de la Agenda Global del Trabajo Social y Desarrollo Social y cuya duración es de dos años, siendo 2017 el primer año para su celebración.
La agenda global del trabajo social asimismo contempla cuatro ejes
  • Promoción de la equidad social y económica.
  • Promoción de la dignidad y la valía de las personas.
  • Trabajar hacia la sostenibilidad ambiental.
  • Fortalecimiento del reconocimiento de la importancia de las relaciones humanas.
Respiré aliviada al comprobar que la sostenibilidad se refiere en este caso al medio ambiente; sin embargo, igual cabría preguntarse si la sostenibilidad ambiental pudiera resultar un objetivo un tanto naïf para el trabajo social. Mi respuesta: Lo es y no lo es.

Lo es si contemplamos la problemática medioambiental como un fenómeno concreto, particular y deslabazado de otros asuntos vitales para el bienestar como es, a priori, el trabajo social o la desigualdad social, así en general. La tendencia actual a separar y compartimentar las áreas de conocimiento ofrece muchas ventajas: Permite estudiar con minuciosidad un fenómeno y colocar en las agendas políticas y mediáticas cuestiones muy concretas (como los servicios sociales).

Por contra, encierra también sus efectos perversos, en mi opinión: Uno, que obviamos la perspectiva macro de por qué suceden las cosas y dos, que las reivindicaciones se fragmentan, como ocurre con las mareas, entre otros colectivos sociales. Conste que, con matices, estoy muy a favor de las mareas.

Leamos ahora estas dos noticias. La primera: En marzo del año pasado asesinaron a Berta Cáceres, activista hondureña defensora del medio ambiente. La campaña emprendida por Cáceres había logrado que el constructor más grande de presas a nivel mundial, la compañía de propiedad estatal china Sinohydro, retirara su participación en el proyecto hidroeléctrico. La Corporación Financiera Internacional, institución del Banco Mundial que invierte en el sector privado, también abandonó la iniciativa. 


Berta Cáceres
Imagen: El Heraldo de Honduras

La segunda, hace unos días, el 13 de marzo: 46 personas murieron sepultadas por una montaña de basura en Etiopía. No apareció en los medios, claro, porque es fácil deducir de dónde vienen y qué hacen allí esas malditas montañas de basura, lo mismo que es fácil deducir que no mataron a Berta Cáceres por impedir la tala de un baobab. Ambas tragedias son producto de un sistema capitalista que apisona el bienestar de las personas si obstaculiza el crecimiento exponencial de los beneficios empresariales.

El medio ambiente es clave para el bienestar de las comunidades y un impedimento para los fines del mercado, Berta Cáceres lo sabía muy bien y por eso la mataron. Esta realidad es tan sangrante que Noam Chomsky ha llegado a afirmar que los pueblos indígenas están salvando el planeta de un desastre ambiental, en artículos como este.

Así pues, aunque a día de hoy dudo sobre si es posible hacer frente de manera positiva a las causas de la opresión y la desigualdad, tal como establece la Agenda Global de Trabajo Social, me sumo al objetivo de la sostenibilidad medioambiental y, por supuesto, al resto de ejes de la agenda global y felicito a las instancias implicadas por señalar el deterioro medioambiental como problemática corresponsable del alarmante crecimiento de la desigualdad.

Os deseo a todas un feliz y reivindicativo día del trabajo social (compatibles son ambas cosas) y dedico esta entrada a las cuarenta y siete personas fallecidas sobre las que he escrito, con la rabia de saber que a estas horas habrán muerto por defender el medio ambiente o padecer un medio ambiente insalubre muchas más.

A contra blues
Black Canvas

Contra es una preposición que viene muy a cuento...

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