lunes, 1 de mayo de 2017

Los servicios sociales, crujiendo en la ciaboga ¿Y las remeras?

Ciaboga es una palabra que no conocía. Es una maniobra marinera consistente en dar la vuelta en redondo a una embarcación de remos, moviéndolos de un lado en sentido contrario a los del otro. El otro día la descubrí en una entrada de Fernando Fantova titulada Los servicios sociales, crujiendo en la ciaboga. Un interesante símil el de la embarcación y los servicios sociales que me ha hecho pensar en el esfuerzo que debe suponer la maniobra para las remeras.


Imagino que a los crujidos del barco les acompañarán los quejidos de las remeras: La crisis económica y los recortes han dado lugar a una demanda masiva de prestaciones. Los requerimientos y exigencias de los mandos y jefaturas en la línea de achicar agua son allanados por la escandalosa y a la vez archisabida indefinición del sistema.

Quejidos en el hacer y catatonia profesional en el pensar al vernos convertidas, impotentes (o quizá no), en gestoras de prestaciones económico-sociales. Porque los servicios sociales se han convertido en eso, en gestorías de prestaciones (salvo excepciones). Una debacle, la de los sistemas de servicios sociales, que está dando lugar a un no menos preocupante empobrecimiento profesional . Esa es la idea central de mi argumento, subrayado y en negrita.

Me encuentro entre las profesionales que piensan que, de un tiempo a esta parte, los servicios sociales hacen más mal que bien al trabajo social, lo digo así, sin paliativos. Al menos yo, como profesional del trabajo social, me siento dentro del sistema como una de las damas regordetas del cuento de la cenicienta, intentando que mi también regordete pie entre en un zapato jodidamente pequeño e incómodo que además no me gusta nada. En realidad siempre tengo la sensación de que abulto demasiado y no encajo del todo en ningún sitio, pero ese es otro tema.


A riesgo de convertirme en el repelente niño Vicente, mi perspectiva acerca del devenir del trabajo social en nuestro país no es, lamentablemente, demasiado positiva. Observo mucha superficialidad en los análisis, caracterizados en su mayoría por una insoportable mezcla entre trabajo social y servicios sociales. Los análisis que afortunadamente no incurren en esa confusión ofrecen variadas conclusiones; algunas las comparto plenamente, otras las comparto con matices y un buen número las considero simplemente ocurrencias. Debo confesar que las ocurrencias, recién leídas, me enfadan, aunque después keep calm and caigo en que son el resultado de estos tiempos de adanismo en el que parece que toda solución a un problema pasa por matar al padre

Resumiendo, como de lo que se trata aquí es de remar, o sea, (*) menos samba y más traballarreflexionaré en tres entradas cortitas alrededor de temas claves para evitar el empobrecimiento profesional, peligroso para el propio sistema, más aún para nosotras como profesionales del trabajo social, estemos dentro o fuera de él. Porque hay vida fuera, a dios gracias, y más debería haber (qué manía tenemos con meter todo bajo el paraguas de los servicios sociales...)

Hoy es 1 de mayo. No tengo previsto matar al padre aunque se merezca una buena paliza, así que animo a salir a la calle y manifestarnos con los sindicatos. Sobran los motivos para las dos cosas.

Hoy traigo una canción preciosa de Luis Pastor acompañado de Bebe: Aguas Abril
He puesto una versión con subtítulos por si eres de latinoamérica, es que 
el acento extremeño, como el andaluz, no siempre resulta fácil. 
Como todo lo bueno, o casi.

(*) Las amigas de Brasil me perdonen la broma.

10 comentarios:

  1. Me identifico con tu entrada y comparto al 100% tus reflexiones. Me gusta que coincidamos en este diagnóstico. Un abrazo.

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    1. Gracias apañao, es todo un honor. Ahora me voy a tribulaciones a dar la enhorabuena por el cumpleaños...

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  2. Estupenda reflexión que yo como Pedro también comparto al 100%. Me encantaría juntaros a los dos y compartir reflexión!!!! Siempre espero con muchas ganas tusi reflexiones. Un fuerte abrazo compañera

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    1. Berta, es también un honor que una profesional con tu veteranía me dedique estas bonitas palabras ¡A ver si un día desvirtualizamos!

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  3. Con cierta tristeza, eso sí, coincido también al 100% con el contenido de tu entrada y por supuesto espero las otras 3 prometidas.
    Por el momento mi aportación a tu entrada, MI respuesta a tu pregunta del título.
    ¿Las remeras? Algunas, haciendo ciaboga… (Ósea remolino para huir o para otro fin). Según la RAE y yo misma. Un abrazo.

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    1. Yo casi que lo que propondría es atizarle con el remo a más de uno en la sesera, pero me temo que no es una solución políticamente correcta. Otro abrazo de vuelta, mi riojana favorita...

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  4. Coincido contigo en el "maremagnum" que hacemos al defender el Sistema y la profesión, me hizo pensar mucho. Gracias. Y, hay que estar muy atentas por no dejarnos llevar, al menos yo. Será que todavía sigo en este "inactividad" profesional formal forzosa pero yo veo mucha tarea y responsabilidad individual y conjunta pero no veo la derrota final. Y, eso que los nuevos aires políticos, cercanos a los movimientos sociales andan muy despistados creyendo que hacemos caridad pura y dura y que el ideal para mucha gente es que los bancos de alimentos se lleven desde el sistema de servicios sociales y por supuesto con la figura de referencia que somos las Trabajadoras Sociales. Mucha pedagogía hace falta y mucha reflexión.... ánimo para los esfuerzos. A pesar que Pedro y tú sois buenas referencias para mí y transmitáis una derrota voy a seguir pensando que si no se ha perdido todo hay posibilidad de cambio. besos
    África

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    1. Y yo contigo, África. A pesar de que podamos trasmitir cierto hastío tanto Pedro como yo, creo que hablo en nombre de los dos si digo que escribimos con la ingenua intención de contribuir a mejorar las cosas, por eso trataré en mis próximas entradas de ofrecer soluciones. Has tocado dos puntos claves: Pedagogía y reflexión ¡Chapeau! Besos de vuelta.

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  5. Y a veces llegamos a remar tanto contracorriente que la musculatura se rinde y debe frenar antes de que la corriente se la lleve hacia una orilla no deseada. En esa parada seguro que pueden surgir nuevas energías, nuevos remeros y hasta visualizar nuevos mares en los que remar. Para eso hay que activar también la humildad.

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    1. Me ha gustado mucho que hayas introducido el asunto de "parar". Da para una reflexión, y por supuesto también la humildad: con las personas que atendemos, con las compañeras, con nosotras mismas (te confieso que me gusta más el término honestidad). Gracias mil por comentar.

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