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Mostrando entradas de mayo, 2017

Infografía: 7 consejos para mejorar tu trabajo social, y tal...

Durante este curso bloguero he estado abordando una serie de cuestiones, relativas a la disciplina, que me apetecía mucho resumir en una infografía. Aquí está. Con ella despido el blog hasta septiembre. Como siempre, aprovecharé el verano para leer de aquí y de allá. Espero que las lecturas traigan nuevas reflexiones a trabajo social y tal y sobre todo espero que en septiembre nos reencontremos aquí. Sin ti este blog pierde su utilidad.

¡Feliz verano!

PD. De regalo incluyo dos enlaces: el primero es un artículo de Silvia Navarro que seguro te encantará y el segundo es un libro de la Universidad de Deusto, un ladrillo con muy buena pinta (debes registrarte en la página de Deusto para descargarlo).


Un vaso es un vaso y un plato es un plato

Esta es mi cuarta y última entrada relativa al empobrecimiento del trabajo social en el marco de los servicios sociales actuales. La primera sirvió de introducción, en la segunda me referí al deterioro del trabajo social de casos y en la tercera describí cierta obsesión por la calle como concepto. Cierro el asunto con un tema que tenía pendiente abordar desde hace tiempo: las técnicas.

La técnicas se definen, según la socióloga francesa Madeleine Grawitz, como Procedimientos operativos rigurosos, bien definidos, transmisibles, susceptibles de ser aplicados de nuevo en las mismas condiciones y adoptados al género de problema y de fenómeno en cuestión. Las técnicas son concreciones de los métodos científicos, o dicho de otro modo, son los procedimientos válidos para la obtención de los fines del método en cuestión, por eso no pueden separarse del método científico ni del paradigma al que sirvan, de lo que se deduce que deben estar en consonancia con aquellos.

La idea central de mi argu…

Confesiones de una abuela cebolleta

La vida es un suspiro, una ráfaga de viento, un segundo, un puñado de arena que se escurre entre tus dedos. Ayer era una joven trabajadora social militante en el partido de la rabia contra las injusticias de la sociedad y hoy, tras levantarme de la siesta, me doy cuenta de que soy una abuela cebolleta. Así, a lo bestia.

Ayer recibí un correo electrónico (término que las abuelas cebolletas utilizamos para llamar al correo electrónico) en el que se me enviaba un enlace a la penosa noticia de que el alumnado de la Facultad de Trabajo Social de Zaragoza ha tenido la iniciativa de recoger ropa para las personas sin hogar. Fue leer el correo y cabrearme como una mona (expresión que las abuelas cebolletas utilizamos para decir que la noticia me rayó bastante).
Pensaba escribir una entrada en la que volcar toda mi rabia, o incluso explicar el por qué de mi indignación, pero mi admirado compañero bloguero Pedro Celiméndiz debió sufrir el mismo ataque de cólera que yo así que, cabreado como un …

Tipos de magia

Esta es mi segunda entrada relacionando la debacle de los servicios sociales con el empobrecimiento del trabajo social como disciplina. En la entrada de la semana pasada ofrecí mi punto de vista sobre la deriva del trabajo social de caso; tal es la cosa que hasta yo misma confundí la imagen de Mary Richmond con otra Mary, de apellido Titensor. Mis disculpas a ambas o más bien a sus descendientes y mi agradecimiento a Maite Esnaola por sacarme del error.

Asociados a la debacle de los servicios sociales, observo la emergencia de dos seudoparadigmas del trabajo social actual, al menos en España. Uno es el trabajo social cuñaoque describí hace un tiempo. Consiste, en resumen, en la asunción de discursos seudocientíficos ligados ¡oh, sorpresa! a modelos neoliberales. Por otra parte, también constato otra tendencia a la que he bautizado trabajo social perroflauta, basado en una incomprensible obsesión con la calle como concepto.

Esta manía con la calle se traduce en dos mantras: El primer…

Matar a la madre

La debacle de los sistemas de servicios sociales está dando lugar a una preocupante distorsión en el papel de las trabajadoras sociales y, en consecuencia, a un importante empobrecimiento profesional. Sobre esta afirmación me propuse escribir la semana pasada una serie de entradas con el objetivo de aportar soluciones, hoy traigo la primera.

Creo que todas estamos de acuerdo en que, en palabras de Pedro Celiméndiz, los servicios sociales se han convertido (con excepciones) en una gestoría de prestaciones. Esta problemática es generada, como es obvio, por la crisis económica combinada con los recortes sociales, sin embargo también se debe al deslizamiento de contexto provocado por las propias profesionales que, con un martillo como única herramienta, tendemos a tratarlo todo como un clavo. 

Trataré de explicarme mejor. Para ello voy a partir de la entrada de mi compañero Nacho Santás en su blog Pasión por el Trabajo Social titulada la entrevista y el síndrome de estocolmo, más concretame…

Los servicios sociales, crujiendo en la ciaboga ¿Y las remeras?

Ciaboga es una palabra que no conocía. Es una maniobra marinera consistente en dar la vuelta en redondo a una embarcación de remos, moviéndolos de un lado en sentido contrario a los del otro. El otro día la descubrí en una entrada de Fernando Fantova titulada Los servicios sociales, crujiendo en la ciaboga. Un interesante símil el de la embarcación y los servicios sociales que me ha hecho pensar en el esfuerzo que debe suponer la maniobra para las remeras.


Imagino que a los crujidos del barco les acompañarán los quejidos de las remeras: La crisis económica y los recortes han dado lugar a una demanda masiva de prestaciones. Los requerimientos y exigencias de los mandos y jefaturas en la línea de achicar agua son allanados por la escandalosa y a la vez archisabida indefinición del sistema.

Quejidos en el hacer y catatonia profesional en el pensar al vernos convertidas, impotentes (o quizá no), en gestoras de prestaciones económico-sociales. Porque los servicios sociales se han convertid…