jueves, 24 de agosto de 2017

Francisca Granados, a examen

Abrir el blog tras tres meses sin escribir da mucho vértigo. En un principio pensé en escribir una entrada amable, animando(nos) a comenzar la nueva etapa laboral con energía ¡Pues no he podido! Y es que tengo un run rún dentro que no me deja acometer tan loable empresa, es el caso Juana Rivas. Bueno, más bien el caso Francisca Granados.

No entro a juzgar si son jurídicamente acertadas las decisiones de Juana Rivas (que ya lo ha hecho media España por mi) aunque obviamente tengo mi propia opinión, a grandes rasgos la que sigue: Si viviésemos en un estado de derecho estaría diametralmente en contra de la decisión de Juana de huir con sus hijos, sin embargo, en un estado cuasi-fascista, machista y bananero como el que padecemos suscribo las archiconocidas palabras de Gandhi, cuando una ley es injusta, lo correcto es desobedecer. 

Desconozco si la actuación de la directora del Centro de la Mujer de Maracena durante los hechos es la adecuada; no sé si es abogada, solo licenciada en derecho o ninguna de las dos cosas, no tengo ni idea de si está ayudando o perjudicando a Juana Rivas. No manejo ni suficientes elementos de juicio ni poseo los suficientes conocimientos de derecho, por lo que no me siento capacitada para valorar su actuación profesional, si es que es tal. Pero hay algo que me escama. Bueno, más bien me cabrea.

Me cabrea la campaña orquestada por los lobbies del tea-party cañí para darle caña de España con saña y maña a Francisca Granados. Que lo digo y lo redigo, que lo mismo esta asesora asesora mú malamente y mismamente tendría que estar asesorando a lechugas (aunque pobres lechugas, qué habrían hecho ellas para merecer eso). Que igual sabe de derecho lo mismo que yo y fíjate tú en el follón que estará metiendo a su asesorada.

Como te digo una cosa te digo otra y mira tú que igual Juana Rivas tiene criterio propio, porque abogados le habrán salido a patadas, y de hecho los tiene, además de la controvertida asesoría legal de Francisca Granados. En otras palabras, supongo que Juana tiene derecho a decidir por quien dejarse aconsejar ¡incluso a equivocarse!

Me cabrea que se tache de histriónica la intervención de la asesora legal de Juana Rivas porque no sabría decir si lo es y puede, tan solo puede, que las profesionales debiésemos mojarnos más en ciertos casos; por otra parte, lo más indigno es el uso de este bonito apelativo, exclusivamente cuando se trata de mujeres, ya que el histrionismo es una característica femenina, como todos sabemos. Por no hablar de sus oscuras intenciones (que daría para otro análisis). Minucias todas teniendo en cuenta que previamente ya hemos tachado de irresponsable y veintisiete cosas más a la propia Juana ¡Come on, there's no limit!



Me cabrea que seamos las propias mujeres las que sigamos el juego a los cristofascistas (expresión de Shangai Lily que hago mía) y estemos contribuyendo, hermanas, todas, a centrar el debate sobre si la asesora es letrada o comercial de Thermomix, que no digo yo que no sea importante el asunto y que no tenga consecuencias, que las tendrá, también para la propia Francisca Granados. Que mi dicho, o más bien mi escrito es clamar, a riesgo del más que probable apedreo general, que más importante será evitar el retorno de dos criaturos a Italia con un tipo CONDENADO por maltrato, así que lo prioritario sería, digo yo, poner el grito en el cielo denunciando leyes permisivas acerca de la convivencia de menores con malnacidos, porque un maltratador es un malnacido. Bueno, más bien un cabr…

Dicho esto, lo que más me cabrea es que las mismas mujeres que nos las damos de pro-fe-sio-na-les y nos lanzamos al cuello de Francisca Granados por su supuesta mala praxis, intrusismo o lo que demonios sea (y castigo tenga si así fuese), aplaudamos y compartamos tan ricamente en redes sociales los consejos (inserten risas enlatadas) de, por ejemplo, Emilio Calatayud, muy buen juez, muy campechano como aquel (que fijate tú por donde nos salió la campechanía), taaaan entrañable Calatayud que nos lo llevaríamos a casa, eso sí, con los mismos conocimientos de terapia familiar que yo de física cuántica. O del chico este del programa Hermano Mayor ¿Profesionales del ramo? No, pero oye, haciéndose de oro dando charlicas cuñadas bien remuneradas por los ayuntamientos de media España. Y tan contentos.

Claro que ellos dos son hombres. Francisca Granados es mujer.

Que continúe el degüello. Podéis seguir con el mío, el cuello, digo.

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