jueves, 26 de octubre de 2017

Congreso de Mérida (segunda parte)


Tras una semana de largas tardes de soliloquios cargados de improperios, tilas, agresiones al teclado, empujones al monitor, autolesiones alternadas con el visionado de tutoriales de youtube y lamentos, comparto por fin mis impresiones en lo referente a los contenidos del congreso de Mérida. 

Decidí usar el programa prezi, por aquello de que el power point aburre a los caballos de cartón y, tras la experiencia, puedo afirmar con total rotundidad que es tan intuitivo como las instrucciones en tailandés del montaje de un dron traducidas por Chiquito de la Calzada.

Los problemillas técnicos han generado un prezi más rudimentario del que mi ego tenía previsto. He realizado una presentación de las tres ponencias marco a través de los distintos tweets que fui posteando, con el objetivo de animar a la reflexión. También he incluido algunos enlaces.

La información que el congreso arrojó es tan extensa que la entrada no da para más. De cualquier forma, es mi intención ir dedicando entradas a aquellas ponencias, foros y comunicaciones que me han parecido interesantes, eso sí, en formato escrito, porque por lo que a mí respecta: prezi, tú y yo hemos terminado. Vete. Me has hecho daño. Vete.

Aquí puedes acceder a la presentación (¡virgen de los Desamparados, haz que el enlace se abra!). Mi agradecimiento a Elena Salinas, que me ha cedido su espacio en prezi para poder hacerlo (y además de realizar sugerencias ha soportado el proceso).

Quería compartir una canción de Gizmo Varillas, que lleva por título Al caminar, ya que me inspira esta entrada, sin embargo youtube me dice que el vídeo está censurado. Debo haber ofendido a alguna divinidad informática, no encuentro otra explicación. En su lugar, Kora Jazz Trío, con Chan Chan, un clásico cubano reinterpretado con la kora. En la mezcla se encuentra la magia...


lunes, 23 de octubre de 2017

Congreso de Mérida (Primera parte)


¿Cómo resumir el pasado congreso de Mérida? He experimentado tantas emociones positivas que vuelvo con el corazón contento el corazón contento y lleno de alegría, pero supongo que poco importan a mis exigentes lectoras los vinos que me he tomado (muchos) o la (también mucha) gente estupenda a la que he conocido. En lo personal, ha sido una experiencia maravillosa que he descrito en la página de facebook

Lo profesional es lo relevante. Dos entradas voy a publicar para exponer mis impresiones. Aquí va la primera, dedicada al formato del congreso. La segunda versará sobre los contenidos: En un alarde de inconsciencia sin precedentes volcaré los contenidos, es decir, mis tuits, en un prezi. No tengo ni idea de prezi, sin embargo una lectora me lo ha propuesto tras ver esta foto, y la verdad es que no se me ocurre otro modo de resumir este galimatías, así que me tiraré a la piscina. Por ahora, vayamos al grano.

¿Cómo resumo yo esto, madre?
Imagen captada con Samsung J7. Octubre 2017

Las tres ponencias marco me han gustado, en general. Teresa Matus presentó una ponencia sobre innovación en trabajo social desde una perspectiva posmoderna. Planteó ideas bien interesantes, pero en mi opinión y la de mucha gente le faltó hilo argumental. Dado que la tenemos por escrito la leeré y la comentaré.

Lo que no entendí es el escasísimo tiempo que tuvimos las asistentes para formular preguntas, algo incomprensible teniendo en cuenta que era la única actividad del jueves hasta la inauguración. Y aquí lanzo la primera crítica: hubo muy poco tiempo para el debate, por no decir ninguno. En mi opinión esto no es admisible en un congreso de trabajo social. Teresa Matus contestó a tres preguntas. Bien es verdad que las participantes se extendieron demasiado formulándolas, no obstante es la responsabilidad de quiénes moderan regular los tiempos de intervención de ponentes y asistentes (a riesgo de resultar desagradables) y esto ha brillado por su ausencia. Mal.

Las ponencias de Christian Felber y Sami Naïr fueron muy oportunas en el contexto socioeconómico actual: Felber, economista, expuso las líneas de su Economía del Bien Común y  Sami Naïr puso negro sobre blanco la posición de la Unión Europea en materia de inmigración, en un ejercicio de denuncia siempre necesario. Personalmente no soy partidaria de que las ponencias marco deban ser realizadas exclusivamente por trabajadoras sociales, aunque sí me hubiese gustado contar con mayoría femenina, máxime teniendo en cuenta que hay mujeres sobradamente cualificadas para hablar de inmigración...

Tampoco acabo de entender la manía de incluir un número tan elevado de comunicaciones libres. Las compañeras atesoran proyectos muy interesantes en sus territorios, cuyas exposiciones escritas pueden ser incorporadas al libro de actas, agrupadas por temas, sin necesidad de ser explicadas en el congreso. Todas estas mesas simultáneas resultaron agotadoras y ocuparon un tiempo precioso que podría haber sido destinado al debate, tan necesario en estos momentos, o para más teoría, también necesaria, incluso para otras voces que he echado mucho de menos.

He echado de menos que se escucharan las voces de las personas sujetos de nuestra intervención, así como de los movimientos sociales como BALADRE, grupos vecinales, que haberlos haylos y discursos en definitiva críticos. Dice mi admiradísimo Malcolm Payne que el trabajo social es una actividad socialmente construida por las propias profesionales, las personas sujetas a la actividad y el contexto. El contexto...

Vaya mi crítica más virulenta al sr. Fernández Varas, presidente de la Junta de Extremadura, por sus impertinentes palabras en la inauguración sobre la unidad de España, y vaya también mi tirón de orejas a las integrantes de la mesa sobre política y trabajo social por convertir una iniciativa tan interesante en un debate partidista (unas integrantes de la mesa más que otras). Por otra parte, me pareció significativo que en la mesa no hubiese ninguna persona que haga política desde la oposición, lo que confirma el estigma de que si no se tiene sillón no se está en política, qué pena....

Por último en cuanto al formato, mi enhorabuena a la organización por la mesa sobre modelo de servicios sociales, de la que hablaré en la próxima entrada y por las exposiciones paralelas, muy trabajadas y preparadas para su recorrido por nuestro país ¡Bien!

¿He dicho que la organización y la gente de Extremadura curró de maravilla?

Raúl Rodríguez
El viajero

martes, 10 de octubre de 2017

Lo que el ruido esconde


El griterío ensordecedor que llevamos soportando desde hace semanas oculta otros tantos sonidos que claman afónicos por ser noticia y resuenan desgraciadamente lejos, muy lejos. El sufrimiento de la gente es relegado de nuevo, sustituido ahora por la agitación de trapos rojigualdas de diferente combinación o la novedad del blanco pret a porter; algunos trapos se adornan con pájaros de mal agüero, otros son agradables a la vista. Malditas sean las banderas a veces. Benditas otras.

El caso es que la música militar nunca me supo levantar, y yo, incapaz como soy de callar la boca, cargo con una equidistante mala reputación que no me acarrea más que disgustos ¡Mira que dejarme la paz interior en el otro bolso! (Esta frase es de Alicia en el país de los gilipollas, sin embargo no me he podido resistir a robársela, que también es tendencia).

El pasado 6 de octubre el gobierno hizo un hueco en su apretado plan en pos de la unidad de España para aprobar el nuevo bono social eléctrico. Ya el pasado verano se publicó el borrador y la Asociación de Directoras y Gerentes puso el grito en el cielo por el marrón que se nos viene encima a los servicios sociales. Publicaron una nota de prensa que conviene leer, más que nada para que esto nos coja confesadas. Dejo por aquí esta herramienta, igual es de utilidad.

Imagen vía eleconomista.es

Por otra parte, Susana Díaz ha conseguido aprobar los presupuestos de Andalucía para 2018. Unos presupuestos mucho expansivos, mucho sociales y mucho andaluces. Para conseguirlo ha tenido que recortar unos flequillos con Ciudadanos, su socio de gobierno. Poca cosa: la práctica eliminación del impuesto de sucesiones, reducción de impuestos a las bolsas de plástico, y alguna que otra rebajilla fiscal más ¿Quién dijo que bajar impuestos es de izquierdas? Por lo pronto, las tasas de las escuelas infantiles han subido este curso escolar, la sanidad andaluza se resquebraja, las listas de espera de dependencia continúan siendo insoportables y el próximo decreto de salario social no presagia nada bueno. Eso sí, los universitarios y universitarias andaluzas no pagarán matrícula si su rendimiento escolar es bueno ¡sin importar el nivel de renta! El PSOE de Andalucía, en síntesis. Aquí ya estamos acostumbradas.

Susana Díaz y Juan Marín vía elimparcial.es

Volviendo al impuesto de las bolsas de plástico, su reducción no tendría ninguna importancia si no fuese porque septiembre ha sido el mes más seco del siglo XXI. O porque en 2016 ha habido 24 millones de personas desplazadas por desastres naturales. O porque 2017 ha sido el peor año de incendios forestales del decenio. Todas ellas, noticias de esta semana.

No quiero acabar sin mencionar la pesadilla que han vivido mis vecinas de Murcia por oponerse a la construcción del muro del AVE y, sobre todo, aplaudir la lucha vecinal de estas gentes, la única buena noticia reciente que recuerdo. La próxima semana, malo, el día 16, EAPN-ES presenta el VII Informe sobre Pobreza en España. Ojalá me equivoque. Aunque, ahora que lo pienso, la próxima semana la NOTICIA es el XIII Congreso de Trabajo Social de Mérida, así que lo que me toca es ir pensando en hacer la maleta: camisetas, alguna chaqueta, zapato cómodo... ¿Dónde demonios habré puesto la paz interior?


Toumani Diabaté, Sidiki Diabaté y Fatoumata Diawara
Manitoumani 

martes, 3 de octubre de 2017

Lo que sé y lo que no sé sobre Cataluña


Esta es una entrada que no debería haber escrito. A estas alturas, hablar sobre el desafío soberanista catalán sólo acarrea conflictos, se diga lo que se diga. Es más, puede que ya haya ofendido a alguien con llamar a lo que está sucediendo desafío soberanista porque probablemente no lo es. O sí, yo que sé. Sé muy poco sobre nacionalismo, básicamente porque no me interesa. Jamás he experimentado sensación de apego a ningún territorio más allá de la euforia infantil al percibir el olor de mi calle cuando fue alquitranada, que no asfaltada, y el recuerdo del obrero allí, tan alto, orgulloso a lomos de la apisonadora, gritando entre risas que nos quitáramos de en medio mientras saltábamos alrededor. Ese era mi barrio y el único territorio que atesoro en mi memoria como propio.

No tengo nada claro si Cataluña tiene derecho a decidir. Tampoco sé si este conflicto es una cortina de humo orquestada por la burguesía catalana y desconozco qué pasaría si se celebrase un referéndum pactado. Dudo que esto vaya a terminar con el régimen del 78 (cosa que me encantaría) y me desagrada ver de la mano a los partidos de izquierdas con la derecha que es la antigua Convergencia por esta cuestión, aunque quiero entender que la izquierda catalana tiene sus motivos, que no alcanzo yo a comprender desde aquí abajo, a 258 kilómetros de Tánger y 833 de Barcelona.

Me viene pues a la cabeza el verso las cosas que yo sé las sabe un tonto cualquiera, de mi admiradísimo Kiko Veneno, catalán por nacimiento, andaluz por vocación y maestro de la música por derecho propio ¿Por qué escribir entonces esta entrada? Porque hay algunas cosas de Cataluña que sí sé y hoy, en el silencio de mi despacho, ajena al ruido de sables, me impongo recordarme a mí misma porque he sido también presa del prejuicio que tanto conviene avivar, aquí y allí, tras la excusa del rojo y amarillo en diferente combinación.

Montserrat Colomer me acompañó a lo largo de la carrera con su famosísimo método de trabajo social. La primera revista de trabajo social que cayó en mis manos fue RTS, a la que estuve suscrita unos años y sirvió como fuente bibiográfica durante la preparación de mis primeras oposiciones. Había un tema del temario dedicado a la entrevista y para prepararlo utilicé, era casi obligado, el libro de Teresa Rosell, además de textos de Amparo Porcel y Dolors Colom para otros temas.

He seguido durante mucho tiempo la página de INTRESS y me formé en terapia sistémica con el equipo de la Escuela Sant Pau: Carlos Lamas, Félix Castillo y Juan Luis Linares, entre otros, fueron profesores míos en una experiencia de formación insólita en Almería. Gracias a ellos aprendí a desenvolverme mucho mejor como trabajadora social y he podido conocer a Roger Brufau, un formador fantástico y una magnífica persona.

Leo habitualmente los artículos de Llei D´Engel cuando son traducidos y sigo con interés las reflexiones de Manuel Aguilar Hendrickson, Miguel Ángel Manzano y el resto de gente que escribe en este colectivo. Tengo lectoras catalanas de este blog que comentan con interés y lo mantienen vivo.

Este blog me brindó la oportunidad de vivir una de las experiencias más bonitas de mi vida como trabajadora social. El maravilloso colectivo que es Àgora Treball Social y las estupendas compañeras del Colegio de Trabajo Social de Cataluña, junto con la Universidad, eligieron para celebrar el Día Mundial del Trabajo Social en Lérida no a catalanes, sino a un castellano leonés, un asturiano residente en Galicia y a una andaluza de Almería. Un día inolvidable que se cerró al compás de los Garrotines de Lleida, sorprendentemente parecidos al de Garrotín de Cádiz, que cantaba derramando arte Chano Lobato.

El trabajo social catalán ha dado tanto y tan bueno al resto del territorio que no se entiende el trabajo social español sin Cataluña. Esto es lo poco que sé de todo lo que se está viviendo, junto con un par de cosas más: cuando los antidisturbios entran por la puerta, la equidistancia salta por la ventana. Y sé también qué esperar del peor presidente de la democracia española, y mira que es difícil ser el peor: nada bueno.


Dedicado a todas aquellas personas que están leyendo esto desde Cataluña - Catalunya - Catalonia o lo que se prefiera.

Kiko Veneno & Cordes del mon
Lobo lópez