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Lo que sé y lo que no sé sobre Cataluña


Esta es una entrada que no debería haber escrito. A estas alturas, hablar sobre el desafío soberanista catalán sólo acarrea conflictos, se diga lo que se diga. Es más, puede que ya haya ofendido a alguien con llamar a lo que está sucediendo desafío soberanista porque probablemente no lo es. O sí, yo que sé. Sé muy poco sobre nacionalismo, básicamente porque no me interesa. Jamás he experimentado sensación de apego a ningún territorio más allá de la euforia infantil al percibir el olor de mi calle cuando fue alquitranada, que no asfaltada, y el recuerdo del obrero allí, tan alto, orgulloso a lomos de la apisonadora, gritando entre risas que nos quitáramos de en medio mientras saltábamos alrededor. Ese era mi barrio y el único territorio que atesoro en mi memoria como propio.

No tengo nada claro si Cataluña tiene derecho a decidir. Tampoco sé si este conflicto es una cortina de humo orquestada por la burguesía catalana y desconozco qué pasaría si se celebrase un referéndum pactado. Dudo que esto vaya a terminar con el régimen del 78 (cosa que me encantaría) y me desagrada ver de la mano a los partidos de izquierdas con la derecha que es la antigua Convergencia por esta cuestión, aunque quiero entender que la izquierda catalana tiene sus motivos, que no alcanzo yo a comprender desde aquí abajo, a 258 kilómetros de Tánger y 833 de Barcelona.

Me viene pues a la cabeza el verso las cosas que yo sé las sabe un tonto cualquiera, de mi admiradísimo Kiko Veneno, catalán por nacimiento, andaluz por vocación y maestro de la música por derecho propio ¿Por qué escribir entonces esta entrada? Porque hay algunas cosas de Cataluña que sí sé y hoy, en el silencio de mi despacho, ajena al ruido de sables, me impongo recordarme a mí misma porque he sido también presa del prejuicio que tanto conviene avivar, aquí y allí, tras la excusa del rojo y amarillo en diferente combinación.

Montserrat Colomer me acompañó a lo largo de la carrera con su famosísimo método de trabajo social. La primera revista de trabajo social que cayó en mis manos fue RTS, a la que estuve suscrita unos años y sirvió como fuente bibiográfica durante la preparación de mis primeras oposiciones. Había un tema del temario dedicado a la entrevista y para prepararlo utilicé, era casi obligado, el libro de Teresa Rosell, además de textos de Amparo Porcel y Dolors Colom para otros temas.

He seguido durante mucho tiempo la página de INTRESS y me formé en terapia sistémica con el equipo de la Escuela Sant Pau: Carlos Lamas, Félix Castillo y Juan Luis Linares, entre otros, fueron profesores míos en una experiencia de formación insólita en Almería. Gracias a ellos aprendí a desenvolverme mucho mejor como trabajadora social y he podido conocer a Roger Brufau, un formador fantástico y una magnífica persona.

Leo habitualmente los artículos de Llei D´Engel cuando son traducidos y sigo con interés las reflexiones de Manuel Aguilar Hendrickson, Miguel Ángel Manzano y el resto de gente que escribe en este colectivo. Tengo lectoras catalanas de este blog que comentan con interés y lo mantienen vivo.

Este blog me brindó la oportunidad de vivir una de las experiencias más bonitas de mi vida como trabajadora social. El maravilloso colectivo que es Àgora Treball Social y las estupendas compañeras del Colegio de Trabajo Social de Cataluña, junto con la Universidad, eligieron para celebrar el Día Mundial del Trabajo Social en Lérida no a catalanes, sino a un castellano leonés, un asturiano residente en Galicia y a una andaluza de Almería. Un día inolvidable que se cerró al compás de los Garrotines de Lleida, sorprendentemente parecidos al de Garrotín de Cádiz, que cantaba derramando arte Chano Lobato.

El trabajo social catalán ha dado tanto y tan bueno al resto del territorio que no se entiende el trabajo social español sin Cataluña. Esto es lo poco que sé de todo lo que se está viviendo, junto con un par de cosas más: cuando los antidisturbios entran por la puerta, la equidistancia salta por la ventana. Y sé también qué esperar del peor presidente de la democracia española, y mira que es difícil ser el peor: nada bueno.


Dedicado a todas aquellas personas que están leyendo esto desde Cataluña - Catalunya - Catalonia o lo que se prefiera.

Kiko Veneno & Cordes del mon
Lobo lópez

Comentarios

  1. Gracias Belén por esta valiente entrada.Cuanta falta me hacen espacios de aire fresco en estos días en los que casi nos estamos ahogando en equidistancias de blanco o negro.

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    1. Gracias a ti por comentar. Todo está demasiado contaminado...

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  2. Explendida reflexión!!!! Un cordial saludo desde las islas Canarias.

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  3. Fíjate tú Belén que en realidad soy Cántabro. Aunque como nací ya hace mucho muchísimo, en su día nací en Castilla la Vieja.

    Yo para entender el país en el que vivo, y más cuando me cabrea, siempre recurro a Mairena (o sea,a Machado):

    "Siempre será peligroso encaramar en los puestos directivos a hombres de talento mediano, por mucha que sea su buena voluntad, porque, a pesar de ella -digámoslo con perdón de Kant- la moral de estos hombres es también mediana.

    A última hora, ellos traicionan siempre la causa que pretendían servir, se revuelven airadamente contra ella. Propio es de hombres de cabezas medianas el embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza. A todos nos conviene, amigos queridos, que nuestros dirigentes sean siempre los más inteligentes y los más sabios"

    Escrito por Antonio Machado en su obra Juan de Mairena. (Publicado en 1936)

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    1. No lo sabía, te hacía vallisoletano. Juan de Mairena es de esos libros a los que siempre se puede acudir, como Memorias de Adriano o los monólogos de Gila: Fuentes de sabiduría...

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  4. Yo soy catalán y cuando tengo dudas sobre lo que se hace bien y lo que se hace mal, recurro a las cosas de las cuales estoy seguro, las cuales suelen ser lo que no quiero.

    No quiero una monarquía que nadie ha votado, no quiero unos partidos políticos herencia del franquismo, no quiero que los antidisturbios usen la fuerza contra el pueblo pacífico, no quiero que se prohiba la libertad de expresión, no quiero que se prohiba la libertad de reunión, no quiero que los niños identifiquen a la policía con el enemigo, no quiero muchas cosas... y así podría seguir horas.
    Desconozco mucho más de lo que sé, como puedes ver.

    Lo único que puede salvar-nos, a todos ya que esto no va solamente de Catalunya-España, es el diálogo. Y en esto soy muy poco optimista y creo que lo tenemos crudo querida Belén.

    Un saludo y otra vez felicidades por seguir ahí.

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    1. Coincido contigo, yo tampoco quiero esas cosas y también soy pesimista. En fin... Gracias a ti también por estar ahí, es muy reconfortante.

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