viernes, 3 de noviembre de 2017

Bancos de alimentos, fallas y paellas

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Traigo hoy algunas reflexiones variopintas en torno a la modificación de la Ley 17/11 de Seguridad Alimentaria, elaborada por el Partido Popular a través de una proposición de ley que significa, tristemente, una vuelta de tuerca a los bancos de alimentos. En primer lugar, intentaré seguir un hilo inteligible ya que tengo catorce ideas rondando a la vez que quiero compartir, en segundo lugar, te pido que difundas esta entrada si estás de acuerdo con el contenido y en tercer y último lugar te animo a dejar tu opinión en los comentarios. Lee, por favor, la proposición de ley, es muy corta. Merece la pena sólo por analizar las expresiones utilizadas.

Karina Fernández ha dado la voz de alarma a través de una entrada en su blog Trabajo Social Crítico, en la que explica con detalle en qué consiste y los motivos de su desacuerdo. Los comparto, por lo que no repetiré sus argumentos. Aún no se ha visto está proposición en el pleno del Congreso, así que es un buen momento para hacer ruido. Por otra parte, me ha venido muy bien este asunto para insertar otras ideas que traía del congreso estatal de trabajo social flotando ellas por aquí y por allá.

Es digna de admiración la capacidad del capital para aprovechar las crisis -creadas por él mismo- en su propio beneficio: Una crisis económica que azota con saña a la clase trabajadora es utilizada, entre otras muchas cosas, para que las grandes empresas puedan deshacerse de su excedente alimentario con ventajas. Una jugada maestra. No tiene ninguna importancia para nuestros gobiernos -en plural- lo que es a todas luces una evidencia científica: los bancos de alimentos son muy perjudiciales para las personas que no tienen ingresos para subsistir dignamente.

Son los bancos de alimentos una falla en la oferta. Este concepto, autoría de Teresa Matus, me trajo problemas en Mérida ya que cada vez que ella, chilena, pronunciaba en su ponencia fallas y no fallos me venían sucesivos chistes graciosísimos de Valencia a la cabeza ¡Ay señor, qué dispersión mental desde la infancia!

Dedicada a mi familia valenciana y a mis lectoras chés... Una de arroz con cosas.

Teresa Matus aportó en el congreso de trabajo social otra tesis bien interesante, que dice así: La robustez del capitalismo se debe a que ha encontrado en sus críticas la manera de garantizar su supervivencia. Esta idea fue desgranada con detalle y tiene una importancia trascendental para el trabajo social, no obstante la aparco para próximas entradas, que me voy por los cerros de Úbeda (la maldita dispersión...)

También es esta proposición de ley una muestra de que la extensión de la mercantilización, producto del capitalismo, en lugar de disminuir el control estatal ha generado mecanismos burocráticos de control social a una escala nunca conocida. Una penosa paradoja. Esta idea de Sergio García y César Rendueles que he copiado sin sonrojo es parte de un artículo de la revista de la Complutense, presentación del monográfico Hacia un nuevo Trabajo Social crítico: el gobierno de lo social en la era neoliberal.

El volumen arroja un magnífico análisis estructural para entender iniciativas como esta. Y es que no deberíamos obviar el peso de ciertas políticas en el incremento de la desigualdad social o de lo contrario acabaremos apoyando soluciones biográficas a contradicciones sistémicas. La frase es de Ulrich Beck, aunque yo la leí citada por Zygmunt Bauman en su libro Vidas desperdiciadas y se la escuché a la propia Teresa Matus. Ahora caigo en la cuenta de que entre chiste y chiste de fallas al final me quedé con alguna cosa de las que dijo.
Para mirar de frente la crisis, hay que observar la falla, la trampa, la brecha: el desacoplamiento entre demanda y oferta social. Allí una serie de investigaciones muestran una tendencia consistente: en la medida que la complejidad social crece, las condiciones para una oferta de calidad disminuyen. Teresa Matus en Trabajo Social: Arte para generar vínculos.
Es decir, a medida que la realidad social se complejiza, las políticas públicas se vuelven más rudimentarias. Es sorprendente que la Unión Europea, a la que se le llena la boca de derechos sociales, directrices y convenios de protección de los derechos humanos, implemente iniciativas tan burdas como los bancos de alimentos, aunque, como explica Karina, si el objetivo es colocar los excedentes alimentarios en Europa se entiende mejor. Me comentaba ayer vía whatsapp un compañero experto en política social que además la soberanía alimentaria no existe en la agenda de la UE y tenía mucha razón.

Los asuntos medioambientales como la soberanía alimentaria, las políticas contra la exclusión y la economía guardan una estrecha relación, es evidente. Apuntan Ana Lima, Carmen Verde y Enrique Pastor en el capítulo 1 del libro del congreso: las organizaciones de trabajo social corroboran que las grandes aspiraciones de la humanidad, alcanzar la felicidad universal y la paz, siguen siendo retos vigentes para el trabajo social del tercer milenio. Es por ello que nos hemos dotado de la Agenda Global para el Trabajo Social. Con ella nos adherimos a los Objetivos del Milenio y perseguimos, tal como rezaba el lema del congreso Comunidades Sostenibles (he enlazado a una entrada anterior en la que explico la Agenda Global y demás cuestiones por si quieres profundizar).

La sostenibilidad es, tal y como ellas explican, el equilibrio entre crecimiento económico, cuidado del medio ambiente y bienestar social. El desperdicio de comida es la excusa para seguir beneficiando a las grandes empresas en detrimento de la seguridad alimentaria y la dignidad de las personas. No es, por lo tanto, una medida sostenible.

¿Hay que evitar el desperdicio de comida? Sí. ¿Hay que buscar otras soluciones? También. Seamos útiles a la sociedad: luchemos (o sigamos luchando) contra la injusticia, ofrezcamos un relato alternativo a las tesis neoliberales y aportemos soluciones socialmente sostenibles. Ser útiles a la sociedad es la mejor forma de obtener el reconocimiento que tanto exigimos, pero eso, amigas, es otra historia. Continuará...

¿Quién ha sido criado por otras personas?
Mis hermanos, mis hermanas y yo
¿Quién ha sido criado por otros?
Huérfanos sin padre ni madre
Por favor explícame, ya que tengo problemas para entender
¿Quién fue criado por otros?
Mis hermanos, mis hermanas y yo
No regale a sus hijos para ser criados por otros
No regale a sus hijos para ser criados por otros
No regale a sus hijas para ser criadas por otros
Esto solo puede traer sufrimiento y tristeza

Estribillo de Sowa
Fatoumata Diawara

Fatoumata Diawara
Sowa

Fatoumata Diawara
Sowa (Goji Berry Edit)

5 comentarios:

  1. Muy interesante la entrada porque, demasiado a menudo, nos quedamos en la superficie de los temas (bancos de alimentos u otros) y en esta entrada vas más allá, profundizas en la raíz. Gracias por tus aportaciones.

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    1. Gracias a ti por difundirla en redes. Un abrazo.

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  2. Muy interesante, pero como lo hacemos para que esté tema entre en las agendas de los gobiernos? El capitalismo es muy fuerte y todos sabemos que hay muchos intereses por medio... Me ha encantado por eso descubrir el concepto de soberanía alimentaria, muchas gracias y salud!!

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    1. Bueno, este blog es una modestísima forma de hacerlo, pero se me ocurren muchas. De hecho dedicaré una entrada a explicarlas ¡Gracias por comentar!

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    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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