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Análisis de la demanda

El otro día encontré en un libro sobre metodología del trabajo social dos afirmaciones que me dejaron con las patas colgando, una expresión de mi tierra que me encanta:

  • La visita domiciliaria es una técnica privativa del trabajo social.
  • La visita domiciliaria nos define.

Incapaz como soy de evitar una polémica, mostré mi opinión en facebook y pude constatar, una vez más, lo mucho que molesta al gremio esto de cuestionar la visita domiciliaria. Dado que ya le dediqué una entrada no voy a volver a explicarme, aunque he traído la visita domiciliaria porque me sirve como ejemplo de la sobrevaloración que en trabajo social se otorga a unas herramientas y la infravaloración que padecen otras, como el análisis de la demanda.

La demanda no es tampoco un concepto exclusivo ni privativo del trabajo social, no obstante cobra una importancia especial en nuestra profesión, más aún si se desempeña en servicios sociales. Pedro Celiméndiz escribió hace tiempo una entrada titulada La Danza de la demanda que ilustra muy bien las dificultades que tenemos para abordar ciertos contactos profesionales, dificultad que estriba precisamente en no realizar un adecuado análisis de la demanda.

Imagen vía https://maferbecerra.wordpress.com
Gracias a mi formación en el modelo sistémico, doy mucha importancia a los primeros contactos y al abordaje de la demanda, lo que me facilita ostensiblemente la intervención. Curiosamente apenas encontramos reflexiones al respecto en la literatura profesional (que yo sepa) exceptuando a Cristina de Robertis, quien define el término demanda y además incluye el análisis de situación como una herramienta en trabajo social.
Por análisis de la demanda entendemos el conjunto de los elementos relativos a un problema, un pedido planteado por un individuo o un grupo, a un trabajador social, y la reflexión sobre esos elementos, la relación entre unos y otros (De Robertis,  2006)
Cristina de Robertis plantea que en el léxico profesional se utilizan habitualmente tres palabras como sinónimos: problema, necesidad y demanda. Considera que es necesario definirlas porque no tienen la misma significación a pesar del uso intercambiable abusivo que se hace en el lenguaje profesional:

  • Problema: “Dificultad que hay que resolver para obtener un cierto resultado. Situación inestable o peligrosa que exige una decisión”
  • Necesidad: “Exigencia nacida de la naturaleza o de la vida social. Aspiración natural y a menudo inconsciente”.
  • Demanda: “Acción de pedir, de hacer saber lo que uno anhela o desea. Hacer una demanda al T.S. implica una movilización de la persona o grupo con el fin de encontrar una solución al problema que quiere resolver y así reducir la frustración y el sufrimiento que entraña la necesidad”.

Podemos establecer diferentes clasificaciones sobre la demanda pero a mí me interesa distinguir a efectos prácticos tres variables:

  • Demanda directa e indirecta.
  • Demanda explícita e implícita.
  • No hay demanda. 

La ausencia de demanda es peliaguda porque suele darse en casos en los que probablemente tengamos que situarnos en un contexto de control y si no se marca adecuadamente podemos tener problemas, son los llamados deslizamientos de contexto.
Situaciones de confusión y malentendidos que se dan cuando los que participan en un contexto no advierten que no comparten los objetivos ni las reglas. Como representación de algunas de esas situaciones, valga citar los tratamientos que se producen en situaciones de minoría de edad, donde el paciente designado rehúsa el tratamiento, pero al que inevitablemente es consignado, o situaciones en las que desde el sistema judicial, se prescribe una obligatoriedad de tratamiento. Ambas situaciones, aunque distintas a nivel relacional, comparten grandes riesgos. Bajo la mirada del “paciente obligado”, el terapeuta puede aparecer como un gran enemigo, que puede cumplir bien funciones de policía, bien de abogado acusador, pero, en cualquier caso, será despojado de su “rol de terapeuta”. (Fabiola Rincón)
Además de estas variables, en los primeros contactos trato de observar:

    • En qué plano emocional formula la persona o la familia la demanda.
    • Qué lenguaje utiliza.
    • Quien realiza la demanda y por qué.
    • Qué tipo de demanda realiza (económica, afectiva…)

Resumiendo, un buen abordaje de la demanda en los primeros contactos nos ayuda a clarificar qué espera la persona de nosotras, cuáles son sus expectativas y cuáles nuestras posibilidades y, sobre todo, acordar objetivos y tareas para alcanzar una meta compartida, que no es poco.  

Kelly Clarkson
Give me one reason 
cover Tracy Chapman

Comentarios

  1. Gracias por la cita, colega. En cuanto a tu entrada, imprescindible. Para mí el análisis de la demanda tiene que ver con el PENSAR, algo que en nuestra profesión está desapareciendo en beneficio de un ACTUAR cada vez menos reflexivo, más reactivo y que poco a poco sitúa a nuestra profesión en una simplificación tal que ya parece una caricatura. Un abrazo.

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    1. Hacer por hacer, como la canción de Bosé. Otro de vuelta...

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  2. Totalmente de acuerdo Belén. La demanda es un elemento clave para iniciar una intervención y debe distinguirse de la necesidad y del problema. Sin tener en cuenta la demanda, el contexto en que se realiza, quién y cómo la realiza, nos perdemos una información valiosísima para elaborar el diagnóstico y para el desarrollo de la intervención.

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    1. Sí, el contexto es una parte muy importante, claro, a mí me sirve mucho como herramienta...

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  3. Genial y clave tu ultima frase...alcanzar una meta compartida. Las personas demandan, sin implicarse demasiado, esperando mucho y dando poco. Por todo eso es importante este análisis de la demanda.

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    1. Esa es la idea, al menos sobre el papel ¿Verdad, compañera?

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  4. Muy buena entrada, Belén, nos da para reflexionar. Recuerdo la entrada de Pedro, en su momento también me pareció de las imprescindibles. Por mi parte intentaré estar más atento a todas estas cuestiones en mi intervención, y te comentaré los resultados dentro de un tiempo. A mí me sale en muchas ocasiones, casi de forma instintiva, la pregunta ¿qué esperas/esperáis de mí? o ¿qué crees/creéis que yo puedo hacer? sobre todo en entrevistas en las que siento que estoy perdiendo la perspectiva. La respuesta a esta pregunta no es la clave, pero me ayuda a dimensionar las expectativas. En fin, voy a estar más atento. Un abrazo.

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    1. Ahora te toca escribir a tí una vez que experimentes...

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  5. Muy buena.
    En el análisis que propones suelo incluir las siguientes diferencias:
    1. Necesita: algo imprescindible que si no se atiende ocasionará problemas más graves. Relacionado con el concepto sociosanitario de transcendencia. Objetivo a trabajar prioritario mediante la persuasión si es preciso.
    2. Quiere: más relacionado con la demanda, a veces explícita o no, relacionado con parte de lo que planteas. Puede ser el punto de inicio de la intervención para "negociar" la atención a la necesidad.
    3. Qué le gustaría: deseo difícil de alcanzar pero que puede resultar motivador, posible y que contribuye a crear el vinculo.
    En fin, gracias Belen

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