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Mostrando entradas de septiembre, 2018

Lavarnos las manos

Será porque mis padres han comenzado a manifestar signos evidentes de su ancianidad o simplemente porque es vergonzosa, esta semana apareció una noticia que me partió el alma, el desahucio de un matrimonio de ancianos en Oviedo y su permanencia dos días al raso. Dos días durmiendo en un parque, solicos.

Más allá del dolor (físico) que me produjo la noticia y del sentimiento de rabia e indignación, el mismo que cualquier persona con cierta empatía experimentará, observo algunas derivas de esta tragedia que quiero compartir. En primer lugar, detengámonos en la reacción del juzgado que decretó el desahucio, publicada en Cuatro:
El Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) ha asegurado este lunes que el Juzgado de Primera Instancia nº 3 de Oviedo no estaba informado de la situación de vulnerabilidad de los dos ancianos desahuciados en Oviedo que pasaron dos noches en el Parque San Francisco. "Si los ocupantes de la vivienda eran las personas y con esas condiciones, no habían p…

Crítica de la víctima

La víctima es el héroe de nuestro tiempo. Ser víctima otorga prestigio, exige escucha, promete y fomenta reconocimiento, activa un potente generador de identidad, de derecho, de autoestima. Inmuniza contra cualquier crítica, garantiza la inocencia más allá de toda duda razonable ¿Cómo podría la víctima ser culpable o responsable de algo?Este fragmento, extraído de la contraportada, resume perfectamente el ensayo Crítica de la víctima, escrito por el italiano Daniele Giglioni. Leí el libro a principio de verano, interesada por la perspectiva con la que el autor aborda el concepto. Aunque no es un libro fácil, ha recibido buenas críticas. A mi también me gustó y tras acabarlo me dio que pensar sobre como las trabajadoras sociales enfocamos esto de las víctimas y las victimizaciones.



El libro volvió a su estante y la víctima quedó archivada hasta que, insistente ella, reapareció en otro ensayo que acabo de terminar: Terapia Narrativa con familias multiproblemáticas, del médico y psicotera…

La insoportable chulería de Adela

Hace un par de semanas introduje un personaje en este blog para ilustrar algunos aspectos interesantes que observo en eso que solemos llamar intervención social. El personaje en cuestión es Adela. Adela, como dije, es exigente, agresiva, intransigente y chula. Eso dificulta ostensiblemente la generación de vínculo, un elemento imprescindible en la relación de ayuda, lo que me sugería un punto de partida para compartir qué posiciones, en mi opinión, ayudan a establecerlo y qué otras lo cortocircuitan.

Adela sería, en definitiva, una excusa, y poco me importa lo demás; ha llegado a este blog con una misión.

Adela además de agresiva sería otras muchas cosas (si yo quisiese) que nos demostrarían que nada tienen que ver los rasgos de personalidad con el trastorno mental, si es que Adela tuviese rasgos de personalidad. De hecho, es de las primeras cosas que aprendes cuando comienzas a tratar con personas que conviven con el trastorno mental: No existe ninguna correlación.

El caso es que Ad…

Las redes sociales como ventana de oportunidad para el trabajo social

El título de esta entrada corresponde al título del artículo recién salido del horno en la Revista de Treball Socialque edita el Colegio de Trabajo Social de Cataluña. Es un placer para mí poder publicar, pero lo importante es que en este número escribimos tres blogueras trabajadoras sociales: Nuria Fustier, Nacho Santás y servidora, y dos de nosotras, Nacho y yo, no provenimos del ámbito académico, por lo que la satisfacción es aún mayor.
Muchas de nosotras, profesionales o docentes, llevamos mucho tiempo subrayando la necesidad de que las profesionales nos lancemos a escribir, y si además el salto se produce desde los blogs hacia la escritura científica aún mejor.
Nuria Fustier abre el número, titulado La profesión frente al espejo con un artículo titulado ¿Qué formación para qué competencias? Reflexión sobre la formación de las trabajadoras sociales (p. 11). Nacho escribe sobre servicios sociales con un artículo titulado Gestionar más para intervenir mejor en Atención Social Primar…

Adela

Adela tiene 45 años, esquizofrenia paranoide y muy mala leche. Adela cae mal a todo el mundo: profesionales, resto de personas tuteladas, vecinos... Es exigente, agresiva, intransigente y chula. Su atuendo, mitad jevi mitad gótico tampoco ayuda, la verdad. Ni las cervezas y los porros combinados con una caótica toma de medicación. Una joyita. Atender a Adela es complejo. El vigilante de seguridad del edificio lo hace complicado. Actualmente es el dolor de cabeza del Instituto Almeriense de Tutela.

Adela aparecerá con cierta frecuencia en este blog pues la intervención con ella es uno de los mayores desafíos a los que me he tenido que enfrentar en mi vida profesional y la prueba de que la formación y el entrenamiento en intervención social son, junto con el respeto, las únicas vías para asumir el desempeño profesional con ciertas garantías, si no de éxito, al menos de que no te partan la cara, que fue nuestro primer objetivo con Adela (un objetivo tan loable como cualquier otro, digo …