Ir al contenido principal

Adela


Adela tiene 45 años, esquizofrenia paranoide y muy mala leche. Adela cae mal a todo el mundo: profesionales, resto de personas tuteladas, vecinos... Es exigente, agresiva, intransigente y chula. Su atuendo, mitad jevi mitad gótico tampoco ayuda, la verdad. Ni las cervezas y los porros combinados con una caótica toma de medicación. Una joyita. Atender a Adela es complejo. El vigilante de seguridad del edificio lo hace complicado. Actualmente es el dolor de cabeza del Instituto Almeriense de Tutela.

Adela aparecerá con cierta frecuencia en este blog pues la intervención con ella es uno de los mayores desafíos a los que me he tenido que enfrentar en mi vida profesional y la prueba de que la formación y el entrenamiento en intervención social son, junto con el respeto, las únicas vías para asumir el desempeño profesional con ciertas garantías, si no de éxito, al menos de que no te partan la cara, que fue nuestro primer objetivo con Adela (un objetivo tan loable como cualquier otro, digo yo). Ese ya se ha conseguido, al menos por ahora.

Lo siguiente es conseguir cierta estabilización para que Adela pueda permanecer en el medio y evitar conductas que puedan desembocar en daños hacia sí misma o terceras personas. Estamos en ello. Esta es Adela. Esto es trabajo social y tal. Encantada de volver a escribir y también de atender a Adela (aunque a mi tampoco me cae bien ¡qué narices!)

Sia
Never give up

Comentarios

  1. ¿Quien es el actual dolor de cabeza del IAT?, ¿Adela?, ¿el guarda jurado??? Jajajaja. Ánimo Belén, estas Adelas que lo ponen todo patas arriba son las mejores aunque, todavía, no le hayas visto nada bueno.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Unknown, no sabría decirte cuál de los dos jjaajjaa. Adela tiene cosas muy buenas, lo que pasa es que no quiero adelantar cosas...Gracias por comentar.

      Eliminar
    2. Hola, sigo tu blog hace tiempo y lo valoro mucho por lo que me aporta, te felicito por compartir tus experiencias que sin duda ayudan a otros/as profesionales; en este caso si quisiera comentar una cosilla; yo también soy trabajadora social y trabajo desde hace 13 años en una entidad sin ánimo de lucro para personas con enfermedad mental. Sobre la Adela poco he de decir puesto que no la conozco y sería un atrevimiento por mi parte opinar, pero si quisiera aportar que las personas que padecen un problema de salud mental NO son agresivas por padecer esta enfermedad, al contrario, sufren muchísimo el desprecio y el rechazo de una sociedad generalmente mal informada y poco sensibilizada. Son personas que tienen y deben tratar su padecimiento pero éste no les convierte en personas agresivas ni violentas. Cada persona es un mundo y cada cual tiene su carácter y su forma de ser más allá del padecimiento psíquico. Cuando la enfermedad mental se mezcla con el consumo de algún tipo de tóxico o con el no reconocimiento de la propia enfermedad, las cosas pueden ser más complejas, pero se puede, con tesón y apoyos se puede. Hay diversas entidades que trabajan para y por las personas con enfermedad mental ofreciéndoles otros servicios complementarios al tratamiento médico. Ánimo para Adela y para el equipo profesional que le presta apoyo, espero pueda estabilizar y disfrutar su vida.

      Eliminar
    3. Creí que te había contestado y resulta que el comentario no se publicó. Disculpa. Efectivamente Adela no es agresiva por el trastorno, es agresiva porque es agresiva, como podía ser rubia, alta, mentirosa, vendedora de enciclopedias o aficionada a la filatelia. Es de las primeras cosas que aprendes cuando te inicias en este mundo, que trastorno mental y agresividad no tienen nada que ver y me alegra que lo subrayes. De hecho, una de las cosas por las que he introducido este caso es ilustrar como ciertas intervenciones reducen esa agresividad, que en cierto modo tiene una explicación, pero os habéis adelantado buaaaaaa!!! Gracias por comentar y un abrazo fuerte desde el sur.

      Eliminar

Publicar un comentario