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Crítica de la víctima

La víctima es el héroe de nuestro tiempo. Ser víctima otorga prestigio, exige escucha, promete y fomenta reconocimiento, activa un potente generador de identidad, de derecho, de autoestima. Inmuniza contra cualquier crítica, garantiza la inocencia más allá de toda duda razonable ¿Cómo podría la víctima ser culpable o responsable de algo?
Este fragmento, extraído de la contraportada, resume perfectamente el ensayo Crítica de la víctima, escrito por el italiano Daniele Giglioni. Leí el libro a principio de verano, interesada por la perspectiva con la que el autor aborda el concepto. Aunque no es un libro fácil, ha recibido buenas críticas. A mi también me gustó y tras acabarlo me dio que pensar sobre como las trabajadoras sociales enfocamos esto de las víctimas y las victimizaciones.



El libro volvió a su estante y la víctima quedó archivada hasta que, insistente ella, reapareció en otro ensayo que acabo de terminar: Terapia Narrativa con familias multiproblemáticas, del médico y psicoterapeuta Ricardo Ramos. Me atrajo el abordaje de las familias multiproblemáticas desde una corriente tan novedosa como es la Terapia Narrativa de Epston y White y la verdad es que este libro tampoco defrauda. Comparto este fragmento:

La posición de protagonista es una posición solicitada: se habla de mí conmigo y también con otros, pero a través de mi perspectiva. Pero el problema (en las familias multiproblemáticas) es que hay varios protagonistas, casi simultáneamente, de casi los mismos hechos; o dicho de una manera un poco más rigurosa, distintos protagonistas de historias que comparten núcleos narrativos básicos (...) y que como se trata de hechos con una fuerte carga dramática tienden fácilmente a llegar a una estructura muy polarizada, o se es víctima, o se es victimario (...) como no es fácil habitar el papel de victimario en la historia de otro, cuando se puede acceder al papel de víctima en la historia propia este papel no se abandona fácilmente.

Me llevé estas ideas flotantes a una formación hace unos días con compañeras ya experimentadas. A pesar del miedo inicial que me daba enfrentarme a muchas de ellas, más veteranas que yo e incluso con cargos directivos, fue una experiencia muy enriquecedora para mí porque pudimos reflexionar, entre otras muchas cosas, sobre las etiquetas al hilo de la terapia narrativa (de la que no soy en modo alguno experta) y sobre esto que vengo explicando acerca de las víctimas. Casualmente en un vídeo que proyecté, una terapeuta sentenció: No es lo mismo decir "fui víctima de violencia de género" que decir "hace años viví violencia de género". 

Una de las compañeras planteó si desde esta perspectiva es adecuado para las mujeres que sufren violencia de género acceder a la Renta Activa de Inserción independientemente del tiempo transcurrido desde la etapa de violencia (si esta ya finalizó) ¿Se es víctima de violencia de género para siempre?

Como dije, no soy experta en prácticas narrativas (enlazo a otra bloguera Karina Fernández-D´Andrea que sí lo es) ni soy experta en violencia de género y tampoco es mi intención responder a esta pregunta, sin embargo me alegró mucho que la compañera la formulase pues la llamada a la reflexión era mi principal objetivo y es que quizá nuestros modos de hacer debieran ser revisados, al menos en lo que respecta a la manera en que ayudamos a las personas a transitar hacia proyectos de autonomía vital. Libros como los que he traído hoy contribuyen a intentarlo, una pausa para la reflexión colectiva también.


No se me ocurre mejor canción para esta entrada.
Buena Fe
La culpa
PD. Mi más sincero agradecimiento a las compañeras del curso por hacerlo tan fácil.

Comentarios

  1. Un tema de gran importancia, que te agradezco que saques al debate. Sobre las víctimas y los victimarios, como en muchos otros análisis sociales, es importante diferenciar la parte "técnica" y la parte "política", y en pocos asuntos estas partes están tan imbricadas como en éste. Esta mezcla ha supuesto ciertos avances en algunos temas (creación de dispositivos de atención a las víctimas, por ejemplo) pero ha determinado y sesgado las intervenciones hacia unos modelos de atención más fundamentados en cuestiones políticas que en los procedimientos técnicos necesarios para afrontar cada caso. Así, en algunas ocasiones, se ha terminado haciendo más militancia que intervencion social y ésta se ha visto constreñida hacia lo "politicamente correcto" (nunca mejor traído), haciéndola menos eficaz y sobre todo, impidiendo reflexiones y debates que son necesarios.

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    Respuestas
    1. Gracias, Pedro. Efectivamente esto de las víctimas se ha retorcido en algunos frentes, como el político, dando lugar sobre todo a la negación de debates necesarios como bien apuntas. Es un tema que me interesa mucho. Un abrazo.

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